Un escándalo de escuchas telefónicas sacude la campaña electoral en Hungría
El Ministerio de Justicia de Hungría ha presentado una denuncia penal contra el periodista de investigación Szabolcs Panyi por sospecha de espionaje, según informó el jueves Gergely Gulyás, jefe de la oficina del primer ministro, Viktor Orbán.
Budapest (Euractiv.com) – La campaña electoral de cara a los comicios de abril en Hungría ha dado otro giro inesperado después de que una grabación filtrada, que supuestamente vincula a un destacado periodista de investigación con servicios de inteligencia extranjeros, haya llevado al Gobierno a presentar una denuncia por espionaje contra el reportero.
El Ministerio de Justicia de Hungría ha presentado una denuncia penal contra el periodista de investigación Szabolcs Panyi por sospecha de espionaje, según informó el jueves Gergely Gulyás, jefe de la oficina del primer ministro, Viktor Orbán.
Orbán (Fidesz/Patriotas por Europa) también ha ordenado la investigación sobre la supuesta intervención del teléfono del ministro de Asuntos Exteriores, Péter Szijjártó, tras la aparición de una grabación que implica a Panyi en contactos con un agente estatal extranjero.
Panyi rechazó las acusaciones calificándolas de «completamente sin precedentes» en un Estado miembro de la UE, y las comparó con prácticas propias de «la Rusia de Putin, Bielorrusia y regímenes similares».
La grabación, publicada el lunes por el medio progubernamental Mandiner, parece mostrar a Panyi afirmando que compartió el número de teléfono de Szijjártó con el servicio de inteligencia de un Estado miembro de la UE para permitir su vigilancia.
En la misma grabación, se oye a Panyi afirmar que tiene vínculos con Anita Orbán —una figura de la oposición proeuropea Tisza, sin relación con el primer ministro— y sugerir el acceso a información del Ministerio de Asuntos Exteriores en caso de un cambio de gobierno tras las elecciones de abril.
Un día después, el medio de investigación Direkt36 —donde trabaja Panyi— informó de registros policiales en los domicilios de dos especialistas en informática vinculados a Tisza, inicialmente relacionados con acusaciones de cámaras ocultas y pornografía infantil.
Sin embargo, un informe del Comité de Seguridad Nacional publicado ese mismo día ofrecía una versión diferente, y se afirmaba que las autoridades habían incautado discos duros y equipo militar ilegal. Según el informe, los dos sospechosos —que trabajaron anteriormente para el partido liberal de oposición Tisza— mantenían amplios contactos con la embajada de Ucrania en Budapest y estaban siendo investigados.
El informe alegaba además que uno de ellos tenía antecedentes de ciberdelitos, mientras que el otro mantenía vínculos con servicios de inteligencia extranjeros y buscaba herramientas de vigilancia a través de redes ucranianas, acusaciones que se producen en un contexto de tensas relaciones entre Hungría y Ucrania. Las tensiones se han agravado debido a los estrechos vínculos de Budapest con Moscú y a su repetido bloqueo de las medidas de apoyo de la UE a Ucrania.
Choque de versiones dispares
El Gobierno de Orbán no tardó en aprovechar los acontecimientos. El portavoz del Gobierno, Zoltán Kovács, afirmó el miércoles que las grabaciones y los hallazgos apuntan a vínculos entre actores con conexiones políticas y actividades relacionadas con los servicios de inteligencia extranjeros.
«Los acontecimientos de los últimos días no son historias aisladas, sino señales de un desafío más amplio. La soberanía de Hungría, su seguridad y las decisiones sobre su futuro deben permanecer en manos húngaras», añadió Kovács, vinculando el caso Panyi con Tisza, el primer rival serio de Orbán en 16 años.
Magyar rechazó las acusaciones y acusó al Gobierno de orquestar una campaña de desprestigio utilizando los servicios de inteligencia del Estado.
«Los servicios secretos húngaros, bajo las órdenes de Orbán, actuaron contra Tisza, que se está preparando para un cambio de gobierno», declaró Magyar, al tiempo que acusó a Orbán y a su círculo de haber intentado un «golpe de Estado contra una Hungría libre».
Calificando el escándalo de «Orbán-gate», Magyar afirmó que evoca las épocas comunistas más oscuras y que es peor que el escándalo Watergate estadounidense.
Manipulación de las elecciones
Las escuchas telefónicas no son nada nuevo en la política húngara.
La actual campaña electoral de Hungría comenzó en febrero de 2024, cuando Péter Magyar apareció en una entrevista en el canal de YouTube Partizán.
En cuestión de semanas, publicó una grabación secreta de su exmujer, la exministra de Justicia Judit Varga, quien más tarde lo acusó de chantaje.
En noviembre del mismo año, Magyar afirmó que una antigua pareja, Evelin Vogel, le estaba chantajeando con otra cinta, lo que le llevó a publicar una grabación sobre ella.
Desde entonces, las grabaciones secretas —incluido un reciente escándalo de un vídeo sexual al estilo «kompromat»— han llegado a definir la actual campaña electoral húngara, alimentando un clima tóxico y difuminando la línea entre el escándalo personal y las afirmaciones de seguridad nacional.
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(Editado por Euractiv.com y Fernando Heller)