Merz fracasa (de momento) en su intento por endurecer la política migratoria alemana

El Bundestag rechazó este viernes, por un acotado número de votos, el polémico proyecto de ley propuesto por Merz, según informó la radiotelevisión pública alemana (ARD)

Euractiv
Merz pierde la votación para endurecer la política migratoria
Merz pierde la votación para endurecer la política migratoria [[Oliver Berg/picture alliance via Getty Images]]

Berlín (Euractiv.de/.es) –  Durante mucho tiempo, el líder de los democristianos alemanes, Friedrich Merz, de la formación de centro-derecha (CDU/CSU/PPE), hizo todo lo posible para evitar que la inmigración, el único tema que sabe no puede dominar, se convirtiera en el asunto central de la campaña para las elecciones nacionales de febrero. El viernes por la tarde sufrió una amarga derrota en el Bundestag.

Enfrentado al fuerte auge del partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) y lastrado por el legado de fronteras abiertas de la ex canciller Angela Merkel (CDU), Merz se esforzó por centrar la atención en la economía.

Con su bloque de centro-derecha favorito para ganar las elecciones del 23 de febrero por un amplio margen, Merz apostaba sobre seguro.

El asesinato de un niño de dos años a manos de un solicitante de asilo este mes -el último de una serie de crímenes similares- obligó a Merz a adoptar un cambio de rumbo radical.

Tras años insistiendo en que bajo ninguna circunstancia colaboraría con la AfD, ni siquiera de forma pasiva, esta semana ha cedido a la presión.

El miércoles, impulsó una moción no vinculante a favor de una política de mano dura contra la inmigración con el apoyo de la AfD (Europa de las Naciones Soberanas en el PE), y rompió con la tradicional política alemana de moderación, centrista, basada en el consenso.

El Bundestag tumba el proyecto de ley de Merz

A pesar de la polémica decisión de la CDU de aceptar el apoyo parlamentario de la formación ultra AfD para endurecer la política migratoria, en la tarde del viernes la Cámara Baja del Parlamento rechazó, por un acotado número de votos, el polémico proyecto de ley propuesto por Merz, según informó la radio televisión pública alemana (ARD).

El controvertido texto fue rechazado por 350 diputados, frente a 338 “síes”, del total de 693 diputados que emitieron su voto.

“Hemos dicho lo que pensamos y lo que nos parece correcto. Por desgracia, los socialdemócratas y los verdes no han querido seguirnos por este camino. Ahora se trata de conseguir una nueva mayoría para un cambio en la política de asilo e inmigración para la próxima legislatura. Lucharemos ahora: por cada voto”, comentó Merz en X.

Mientras tanto, la prensa germana también hizo su valoración tras la votación del viernes

“Retrasos, ritmo frenético, discursos cortantes: Tras una caótica jornada en el Bundestag, fracasa el proyecto de ley de la CDU/CSU a favor de una política migratoria más dura. Los efectos de la votación son aún inciertos”, comenta un análisis de la ARD.

“Merkel contra Merz: la Unión (CDU) debe seguir ahora el rumbo de Merz”, afirma por su parte, en un análisis, el rotativo conservador Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ).

“A tres semanas de las elecciones: derrota de Merz en el debate sobre el asilo”, escribió el Süddeutsche Zeitung.

No obstante, el levantamiento esta semana del «cordón sanitario» o «cortafuegos» (Brandmauer) a la AfD podría ser un precursor de lo que ocurrirá a escala europea, puesto que comienzan a abrirse grietas en el centro-derecha del Partido Popular Europeo (PPE), al que pertenece la CDU de Merz.

A pesar del fracaso de la votación del viernes, el favorito para los comicios de febrero se ha comprometido a aplicar un explosivo plan migratorio de cinco puntos, detallado en el texto de su moción, «desde el primer día» si vence en las urnas.

Si se aprueba, Alemania restablecerá permanentemente los controles fronterizos y rechazará indiscriminadamente a todos los inmigrantes irregulares, incluidos los solicitantes de asilo: una «congelación de facto de las admisiones».

Para sus rivales, eso significa que «el país más grande de la UE violaría abiertamente la legislación comunitaria como ha hecho (el primer ministro húngaro) Viktor Orbán», comentó el canciller en funciones, Olaf Scholz (SPD/S&D), ante el Bundestag el miércoles de esta semana.

Una pieza más de un complejo mecano político

No obstante, el duro proyecto migratorio de Merz es apenas un bloque más en el muro que Alemania ha ido erigiendo poco a poco en todo el país, desde la polémica decisión de Angela Merkel de mantener las fronteras alemanas abiertas a los refugiados en 2015.

Es una respuesta al fuerte incremento de las llegadas: entre 2021 y 2023, el número de solicitudes de asilo y de llegadas ilegales registradas en Alemania prácticamente se duplicó.

Desde entonces, el tambaleante gobierno de Scholz (SPD, Verdes, e inicialmente, los Liberales) ha adoptado medidas que hasta la fecha parecían impensables: desde controles temporales en todas las fronteras hasta la creación de centros de internamiento para inmigrantes irregulares.

Pero aunque las llegadas y las solicitudes de asilo han bajado, las expulsiones siguen siendo un problema.

En los dos últimos años, Alemania ha deportado sistemáticamente menos del 10% de los inmigrantes denominado «casos Dublín». Se trata de  solicitantes de asilo que llegan al país, pero cuyos expedientes deben ser tramitados legalmente por otros países de la UE.

Una derivada que agrava la compleja situación es que a muchos refugiados rechazados se les señala como sospechosos de tres atentados mortales registrados en los últimos 12 meses.

El gobierno de Scholz se ha negado hasta ahora a rechazar indiscriminadamente la entrada de todos los ilegales.

Pero si gana las elecciones, Merz ha aclarado que sí estaría dispuesto a dar ese paso.

Violación de las normas de la UE

El gobierno de Scholz está inquieto, sobre todo porque muchos expertos consideran que se trataría de una violación del Derecho de la UE.

«Si alguien solicita asilo, no se le puede rechazar, aunque no tenga papeles», explica Winfried Kluth, presidente del Consejo de Expertos sobre Integración y Migración del gobierno alemán.

La identificación de los casos «Dublín» también exige admitir primero a los solicitantes de asilo.

Aunque la CDU sugiere que una cláusula especial en la legislación de la UE podría anular esas disposiciones, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha rechazado hasta ahora todos sus argumentos.

Por todo ello, Merz se arriesga a un enfrentamiento sin precedentes con el TJUE, pero también con los vecinos de Alemania. Esos países, con gobiernos mayoritariamente del PPE, han mostrado su disposición a trasladar la carga migratoria a Alemania.

Eso sería un problema adicional para Merz, que ha prometido iniciar una nueva era de coordinación europea. Tras una reunión hace dos semanas con los líderes del PPE, el líder de la CDU prometió que se tomarían medidas «para resolver conjuntamente el problema de la inmigración ilegal en Europa».

Pero poca unidad queda en lo que se refiere a la frontera alemana. El canciller austriaco, Alexander Schallenberg, del democristiano Partido Popular Austriaco (ÖVP), prácticamente se distanció de Merz el lunes pasado (27 de enero).

Cuando la CDU presentó planes similares el pasado otoño, el ministro austriaco del Interior, Gerhard Karner (ÖVP), prometió que Austria «no volverá a aceptar» a ningún inmigrante rechazado.

Polonia, liderada por el PPE, hizo comentarios en el mismo sentido.

La CDU ha expresado su indignación. Thorsten Frei, mano derecha de Merz en política migratoria y jefe de filas de la CDU, argumentó que las devoluciones en la frontera no obligarán a los países vecinos a volver a aceptar a los inmigrantes.

«Tenemos que decir al ministro austriaco del Interior: esa persona está en Austria y se queda en Austria, y si quiere evitar que esté allí, asegúrese de que no entre en Austria», declaró Frei el martes a un grupo de periodistas, entre ellos de Euractiv.

En ese sentido, tras señalar la relación entre tamaño y llegadas, Frei comentó:  «si hay un país en Europa con una carga desproporcionada de inmigración, ese es Alemania».

El día anterior, Merz advertía de que su paciencia se estaba agotando. Es importante hablar con los vecinos, que hacen demasiadas preguntas, señaló.

«Pero creo que ahora no podemos limitarnos a hablar, tenemos que actuar», puntualizó Merz.

¿Ruptura?

En todo caso, en la arena política alemana hay división de opiniones sobre que ocurriría si Merz intenta aplicar su plan.

La CDU confía en un «efecto dominó», que provoque la aplicación más estricta de las normas europeas por parte de sus vecinos y que frene las llegadas de ilegales a Alemania.

Pero el Gobierno no piensa igual.

«Si abandonamos las normas europeas, otros también lo harán», comentó Scholz.

Por su parte, la ministra del Interior en funciones, Nancy Faeser (SPD), alertó ante el peor de los escenarios, en el que se rompa totalmente la cooperación de Berlín con la UE en política migratoria.

Según explica Kluth, las devoluciones de inmigrantes aumentan el riesgo de que los solicitantes de asilo se escondan tras ser rechazados o se conviertan en «refugiados permanentes», que son deportados repetidamente sin que nadie asuma la responsabilidad de aceptarles.

«Equivaldría a la defunción del Sistema Común Europeo de Asilo», añade el experto.

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[Editado por MK/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es]