Porqué las elecciones de Groenlandia no tratan de su independencia
El gobierno de Groenlandia ha rechazado en varias ocasiones la actitud hostil de Washington, y una encuesta realizada en enero reveló que prácticamente ningún groenlandés quiere que el país pase a formar parte de Estados Unidos.
Nuuk (Euractiv.com/.es) – Los groenlandeses acuden esta martes a las urnas, pero mientras el mundo se fija en el interés de Estados Unidos por la isla ártica, los votantes están más preocupados por las relaciones con Copenhague que por su futuro geopolítico.
Los 56.000 habitantes de la isla autónoma del reino danés no están acostumbrados a que periodistas de la talla del New York Times, Deutsche Welle, Fox News y Euractiv deambulen por las calles de Nuuk.
Eso cambió cuando Donald Trump Jr. realizó una visita sorpresa a la capital en enero, a la que siguieron las incendiarias declaraciones de su padre sobre la adquisición de la nación inuit -incluso se negó a descartar la aplicación de la fuerza militar para conseguirla.
El gobierno de Groenlandia ha rechazado en varias ocasiones la actitud hostil de Washington, y una encuesta realizada en enero reveló que prácticamente ningún groenlandés quiere que el país pase a formar parte de Estados Unidos.
De hecho, contrariamente a lo que la cobertura de los asuntos groenlandeses en los medios de comunicación internacionales podría hacer creer, las elecciones de este martes no son un referéndum sobre la independencia o la adhesión de Groenlandia a Estados Unidos.
Se trata de redefinir los lazos con Copenhague. Eso quedó claro durante el debate final del sábado pasado entre los líderes de los partidos en Nuuk, donde apenas se mencionó a Estados Unidos, pero sí a Dinamarca.
Insatisfacción con Copenhague
La campaña electoral ha puesto de manifiesto el creciente descontento con Dinamarca, agravado por una polémica cinematográfica que ha tocado un punto sensible en las relaciones entre Dinamarca y Groenlandia. Reforzó la sensación de que Groenlandia es el socio menor en una supuesta unión de iguales.
Todo ocurrió en febrero, cuando la radiotelevisión pública danesa, DR, emitió Greenland’s White Gold (El oro blanco de Groenlandia ), un documental sobre una mina danesa de criolita ahora cerrada.
En él se afirmaba que la explotación de la mina generó unos 54.000 millones de euros para la empresa y el Estado danés. Para los groenlandeses, el documental fue una oportunidad para que los daneses reflexionaran sobre los recursos extraídos de su antigua colonia.
Sin embargo, tras una serie de declaraciones del grupo de expertos del documental criticando la cifra, DR retiró el programa. Según una encuesta reciente, el 36% de los groenlandeses aseguró que el documental influyó en su intención de voto el día de las elecciones.
Sólo se ha realizado un sondeo de opinión desde que el primer ministro Múte B. Egede convocó elecciones en febrero, y da al partido de izquierdas Comunidad del Pueblo (IA) como favorito.
El partido forma parte de un gobierno de coalición con el socialdemócrata Siumut, con 21 de los 31 escaños. Ambos partidos apoyan la independencia, pero insisten en que debe producirse gradualmente, a medida que Groenlandia reduzca su dependencia de la ayuda anual de 500 millones de euros de Dinamarca.
De los seis partidos en liza, cinco desearían independizarse de Dinamarca en un futuro. Incluso los independentistas más acérrimos, Naleraq y Demokraatit, abogan por permanecer de momento en el reino danés.
Según la legislación danesa de 2009 sobre el autogobierno de Groenlandia, el país puede declarar su independencia de Copenhague tras un referéndum en la isla.
Sin embargo, el 85% de los groenlandeses dan prioridad al bienestar, la educación y la sanidad, según una encuesta realizada por Verian para el periódico local Sermitsiaq.
Por ello, aunque los groenlandeses están frustrados con Copenhague, solucionar los problemas sociales está antes que la separación.
Según explicó un periodista groenlandés a Euractiv: «Lo más fuerte es amenazar con quedarse», ya que mantener la incertidumbre sobre las intenciones a largo plazo de Dinamarca refuerza la posición negociadora de Groenlandia.
///
[Editado por Martina Monti/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es]