La "guerra de visados" entre Francia y Argelia, ¿simple papel mojado?

Una "guerra de visados" se puede quedar en papel mojado si la UE no apoya a París en la medida

Euractiv
La «guerra de visados» entre Francia y Argelia, ¿Papel mojado?
La "guerra de visados" entre Francia y Argelia, ¿Papel mojado? [LUDOVIC MARIN/EPA-EFE]

París (Euractiv.fr/.es) – Las relaciones diplomáticas entre Francia y Argelia han alcanzado esta semana su nivel más bajo en muchos años tras la amenaza del Ministro francés del Interior, Bruno Retailleau, de recortar al máximo los visados concedidos a los ciudadanos argelinos, como medida de represalia contra el país norteafricano.

La relación entre Argelia y París siempre ha sido conflictiva, sobre todo desde que el final de la guerra de Argelia en 1962 dejó heridas abiertas en ambos países. No obstante, la situación se ha agravado.

Esta semana, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Bruno Retailleau,amenazó repetidamente con limitar radicalmente el número de visados Schengen de corta duración que se conceden a los ciudadanos argelinos en Francia (unos 274.000 en 2023), hasta que Argelia acepte readmitir a sus nacionales sobre los que pesan órdenes de expulsión.

El ministro apuntó también a revisar un acuerdo bilateral de 1968 que facilita el acceso de los nacionales argelinos a los visados.

«Tenemos que estudiar todos los medios a nuestro alcance para reconducir la relación», advirtió.

A pesar del duro tono, una «guerra de visados» unilateral podría quedarse en papel mojado, a menos que la Unión Europea (UE) en su conjunto limite la concesión de visados Schengen a Argelia.

«Todo se juega en Bruselas», explica a Euractiv.fr -bajo condición de anonimato- un alto diplomático francés, que trabajó en política de inmigración.

Que Francia actúe en solitario «es puro espectáculo y demagogia», afirmó la fuente, y sólo alimenta el creciente resentimiento contra los argelinos, como sugieren los últimos sondeos, al no limitar realmente el acceso a la UE.

Cortar el grifo de los visados

La decisión del presidente francés, Emmanuel Macron, a finales del verano pasado de afirmar la soberanía de Marruecos sobre el muy disputado Sáhara Occidental, una región casi desierta del tamaño de Nueva Zelanda rica en metales estratégicos y petróleo crudo, ha causado furia en Argel, que ha apoyado durante mucho tiempo al movimiento independentista del Frente Polisario.

Desde entonces se han multiplicado los errores diplomáticos, como la detención y encarcelamiento en Argel del escritor franco-argelino Boualem Sansal por cargos falsos. Más recientemente, Argel se negó a readmitir a uno de sus compatriotas, Doualemn, «influencer» de TikTok afincado en Montpellier, que fue expulsado de Francia tras ser acusado de publicar vídeos que incitaban al asesinato y al odio.

Fue la gota que colmó el vaso.

«Asistimos al mínimo histórico (en las relaciones) entre ambas naciones», explica a Euractiv.fr Farida Souiah, profesora adjunta de Ciencias Políticas en la Escuela de Negocios Emlyon y experta en la relación entre Francia y Argelia.

La inmigración ha alimentado durante mucho tiempo el resentimiento entre las dos capitales.

Las cicatrices de la guerra y el gran número de argelinos en Francia -cerca de 892.000 en 2023, según el instituto nacional de estadística, INSEE- han provocado repetidos enfrentamientos y roces diplomáticos.

Hay razones tangibles para la frustración. Según un informe de la Comisión Europea de julio de 2024, «Argelia debe tomar medidas concretas para mejorar la cooperación en el ámbito de la readmisión». Un 75% de Estados miembros de la UE considera que la cooperación de Argelia en materia de readmisión es «deficiente»

Sin embargo, el escenario de una «guerra de visados», como han sugerido algunos analistas, podría fracasar si la medida es unilateral.

«Si Francia cierra el grifo [de los visados de corta duración], los argelinos lo solicitarán en otras embajadas», creando en última instancia una situación de ‘country-shopping’ que los visados Schengen pretenden evitar, advierte Souiah.

Llamamiento a la UE

No sería la primera vez que las restricciones aplicadas no funcionan.

En 2021, las autoridades francesas redujeron temporalmente a la mitad la concesión de visados a Túnez y Marruecos. Pero un informe de 2024 del Tribunal de Cuentas francés concluyó que la medida no logró sus objetivos declarados: «empeoró las relaciones con estos tres países sin que accedieran a readmitir a más de sus nacionales», reza el informe.

Las repercusiones habrían sido mucho mayores si la UE en su conjunto se hubiera sumado a la iniciativa, como hizo con Gambia en 2022.

Existen instrumentos europeos para actuar contra terceros países que se nieguen a cumplir las órdenes de expulsión.

El código de visados de la UE ya permite al Consejo Europeo recurrir a la congelación temporal de visados cuando un tercer país no coopera en la readmisión de sus ciudadanos sobre los que pese una orden de expulsión en Europa.

Paralelamente, se está elaborando una nueva «Directiva de retorno» para deportar con más celeridad a los inmigrantes indocumentados y a las personas con papeles pero que representen una supuesta amenaza para los países de acogida.

En ese sentido, Retailleau aseguró en un discurso en el Senado en noviembre pasado que las restricciones de visado en toda la UE «no se han utilizado lo suficiente»

Sin el respaldo de la UE, la limitación del número de visados puede quedarse sólo en  amenazas.

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(Editado por AB/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es)