¿Por qué Scholz vuelve a titubear sobre la ayuda alemana a Ucrania?
El deseo de aumentar el apoyo militar alemán a Ucrania fue una de las razones que adujo Scholz para cesar a su Ministro de Finanzas, aunque ahora Berlín parece dar marcha atrás y renueva su compromiso con Kiev.
Berlín (Euractiv.de/.es) – Los últimos titubeos del canciller alemán, Olaf Scholz, sobre la financiación prometida por Berlín a Ucrania ponen de manifiesto la indecisión que ha caracterizado la gestión de su gobierno tripartito en su relación con Kiev y con el rearme de Alemania desde que Rusia inició su invasión hace casi tres años.
El lunes pasado, Scholz dio marcha atrás en su plan de aumentar en 3.000 millones de euros el presupuesto de ayuda militar alemana a Ucrania, que asciende a 4.000 millones de euros.
«Había sugerido ampliarlo en algún momento, pero si lo haces, también tienes que decir de dónde viene el dinero», dijo Scholz en un acto en Bielefeld, Renania del Norte-Westfalia.
No es la primera vez que el canciller cambia de opinión. En noviembre, destituyó a su Ministro de Hacienda, Christian Lindner, en parte porque Lindner se oponía al plan de Scholz de financiar la ampliación con préstamos adicionales.
La decisión de destituir a Lindner acabó por hundir la coalición de gobierno, formada por el Partido Socialdemócrata (SPD/S&D) de Scholz, de centro-izquierda, el Partido Liberal Democrático (FDP) de Lindner, liberal y (fiscalmente) conservador, y los Verdes.
Alemania celebrará elecciones nacionales en febrero, en las que la Unión Cristianodemócrata (CDU/PPE), de centro-derecha, podría desbancar al SPD y a los Verdes.
Pero ahora, después de haber gastado todo su capital político en este asunto, Scholz ni siquiera está seguro de querer gastar el dinero.
«Estoy en contra de sacarlo de las pensiones. Estoy en contra de que lo hagamos haciendo recortes a los ayuntamientos. Estoy en contra de invertir menos dinero en carreteras», comentó.
Argumentó que el colapso de la coalición «semáforo» -llamada así por los colores oficiales de los tres partidos, rojo, amarillo y verde- significa que sigue existiendo un desfase presupuestario, además de los problemas para aprobar el presupuesto nacional para 2025.
¿Extorsión?
Lindner calificó de «extorsión» la «maniobra» de Scholz para elevar el techo de deuda. «Que ahora retrase la ayuda demuestra que las prioridades del canciller no están con Ucrania», comentó Lindner a la plataforma de medios Mediengruppe Bayern.
Los Verdes tampoco están contentos.
«¿Por qué la Cancillería ha cambiado ahora radicalmente de opinión y de repente ya no ve la necesidad (de reforzar la ayuda a Ucrania)?, es algo que escapa a la comprensión de cualquier persona con sentido común», se lamenta la diputada de Los Verdes Agnieskza Burgger.
Han pasado casi tres años desde que Scholz prometió modernizar y reforzar al ejército alemán, y al mismo tiempo aumentar la ayuda militar de Berlín a Ucrania.
En aquel momento, proclamó un «Zeitenwende», un «punto de inflexión» en la nueva óptica de Berlín en materia de política exterior y defensa.
Pero el prometido rearme alemán, que comenzó con la aprobación de un fondo de 100.000 millones de euros, se ha marchitado tanto que el país tardaría hasta un siglo en recuperar la capacidad de los arsenales militares que tenía hace 20 años, según el Instituto Kiel, un grupo de reflexión.
La presión de la extrema izquierda de Sahra Wagenknecht
Una de las razones del titubeo de Scholz podría radicar en la presión electoral en el este de Alemania de la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), un nuevo partido de izquierda radical que podría restar votos a los votantes tradicionales del SPD, recelosos del rearme alemán.
La carismática líder del BSW se separó del partido radical Die Linke (La Izquierda) por, según argumentó, el enfoque complaciente de esa formación en temas de inmigración. Sahra Wagenknecht creció en la República Democrática Alemana (RDA) -comunista- y ha hablado con nostalgia del antiguo régimen de Alemania del Este. Die Linke surgió de los restos del antiguo Partido Socialista Unificado que controlaba la RDA.
Por otra parte, la democristiana CDU podría perder votos frente a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), que apuesta por mantener relaciones más estrechas con Rusia, incluido el restablecimiento del polémico gasoducto Nord Stream, que hasta hace poco abastecía a Alemania de gas ruso. Las últimas encuestas sitúan a la AfD en segundo lugar por detrás de la CDU de cara a las elecciones de febrero próximo.
Pistorius promete no bloquear
Por ahora, Alemania sigue siendo el mayor donante de material militar que tiene Ucrania en la UE. Pero los titubeos de Scholz, que no se define claramente entre dar un apoyo a ultranza a Kiev o escatimar la ayuda militar, han decepcionado a muchos dentro y fuera de Alemania.
En ese sentido, el ministro ucraniano de Asuntos Exteriores, Andrij Sybiha, declaró el lunes a la cadena pública alemana ARD que «cualquier contribución adicional» alemana sería «bienvenida».
Ucrania está sometida a una intensa presión por los ataques diarios de las fuerzas rusas con cientos de drones y decenas de misiles. Según Sybiha, los fondos adicionales podrían utilizarse para «crear un paraguas de defensa aérea sobre Ucrania».
El ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, que llegó el martes a Kiev, defendió a Scholz.
No hay ningún bloqueo de Berlín a la ayuda a Kiev, simplemente es una «decisión política» que hay que tomar, subrayó..
«En el Ministerio de Defensa hemos preparado un nuevo paquete de ayuda para Ucrania», declaró Pistorius. «En cuanto se hayan aclarado todas las cuestiones (pendientes), espero que se tome la decisión correspondiente», agregó el ministro.
[Editado por Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es]