Cómo las TI pueden ayudar a Ucrania a exigir responsabilidades a Rusia por genocidio cultural

Los ucranianos entienden que responsabilizar a Rusia del genocidio depende de la protección de su cultura, escribe Vitalii Tytych.

Ukrainian airstrike survivor keeps visiting war-torn hometown near Russian positions
A damaged church in the frontline town of Orikhiv, Zaporizhzhia Oblast, Ukraine, 7 September 2023.

Los ucranianos entienden que responsabilizar a Rusia del genocidio depende de la protección de su cultura, escribe Vitalii Tytych.

Vitalii Tytych es militar de las Fuerzas Armadas de Ucrania, presidente de la junta directiva de la Sociedad Raphael Lemkin, abogado

La destrucción de la identidad nacional ucraniana es un objetivo estratégico de la agresión rusa, y la cultura es un blanco directo. Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, los sitios culturales no son daños colaterales, sino objetivos militares deliberados.

Esto pone de relieve una cuestión fundamental del derecho internacional, en particular una laguna de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio. El documento aborda la destrucción física y biológica de un grupo, pero no tiene en cuenta la destrucción sistemática de la cultura, que es igualmente crucial para la supervivencia de un pueblo.

«Si se consigue eliminar a los intelectuales, los sacerdotes y los campesinos, Ucrania estará tan muerta como si se matara a todos los ucranianos, pues habrá perdido la parte de ella que ha conservado y desarrollado su cultura», declaró Raphael Lemkin, que acuñó el término «genocidio»

La magnitud y la intención de los crímenes de Rusia contra la cultura ucraniana han llevado a la comunidad internacional a reconocer esta realidad.

En junio, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa aprobó una resolución que reconoce la destrucción del patrimonio cultural y el borrado de la identidad en Ucrania como crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y pruebas de genocidio.

Un año antes, un grupo de juristas internacionales encargado por la Comisión de Cultura del Parlamento Europeo concluyó que el patrimonio cultural de Ucrania era un objetivo militar directo debido a los motivos ideológicos del agresor.

Desde que comenzó la invasión a gran escala, la UNESCO ha confirmado la destrucción de 451 sitios culturales, incluidos edificios religiosos, museos, monumentos y bibliotecas.

Pero no sólo se ataca el patrimonio cultural, sino también a personalidades de la cultura. Más de 100 artistas y líderes culturales ucranianos han sido asesinados, según PEN Ucrania. Entre ellos, la artista de 18 años Veronika Kozhushko, que perdió la vida en Kharkiv a causa de una bomba planeadora rusa en agosto de 2024.

Los ucranianos entienden que responsabilizar a Rusia del genocidio depende de la protección de su cultura.

Por eso, salvaguardar el patrimonio cultural se ha convertido en una misión directa de las Fuerzas de Defensa de Ucrania.

Las fuerzas militares ucranianas utilizan el sistema de conocimiento de la situación DELTA, una herramienta cartográfica digital avanzada y segura diseñada para proporcionar a los defensores ucranianos información verificada y en tiempo real sobre las posiciones enemigas para una planificación y unas operaciones eficaces.

Sin embargo, su finalidad va más allá de las tácticas militares y protege el patrimonio cultural. El sistema incluye datos sobre la ubicación de sitios culturales que las operaciones militares deben tener en cuenta. Además, DELTA incluye una capa que documenta los sitios culturales dañados. Un grupo de trabajo creado en 2022 por el Mando de Defensa Territorial ha desarrollado una capa separada dentro de DELTA para registrar las violaciones del derecho humanitario internacional relativas al patrimonio cultural.

Este enfoque permite a Ucrania adherirse a la Convención de La Haya de 1954 para la Protección de los Bienes Culturales en caso de Conflicto Armado, que exige que las partes beligerantes garanticen el conocimiento de los sitios culturales y tomen medidas para protegerlos.

El uso de DELTA para documentar delitos contra el patrimonio cultural abre nuevas vías a la justicia internacional. Este sistema podría servir como herramienta clave en futuros juicios en los tribunales ucranianos y en la escena internacional.

Estas tecnologías brindan a Ucrania una oportunidad única de presentar pruebas innegables de crímenes sistemáticos contra el patrimonio cultural, reforzando los argumentos para responsabilizar a los dirigentes rusos de actos de genocidio cultural.