El espacio es ahora un imperativo estratégico para Europa
"La economía espacial mundial podría superar el billón de euros en la próxima década, y si no actuamos ahora, Europa se quedará atrás de forma decisiva", escribe Lena Björkholm.
Al embarcarse en un nuevo mandato decisivo, las instituciones de la UE deben ser ambiciosas en política e infraestructuras espaciales. Si no lo hacen, las consecuencias serán de gran alcance, escribe Lena Björkholm, de Rasmussen Global.
Lena Björkholm es asesora política en Rasmussen Global, una consultora política fundada en 2014 por el antiguo secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen.
Desde la vigilancia de infraestructuras críticas y la gestión de los territorios árticos hasta el apuntalamiento de la conectividad y la garantía de acceso militar a datos en tiempo real, el espacio ya no es solo un escenario para la exploración científica. Ahora es un frente geopolítico y una frontera estratégica esencial para la seguridad, la competitividad, la resiliencia y la soberanía europeas.
Este cambio de paradigma no ha pasado desapercibido para los dirigentes europeos. Informes recientes de alto nivel, como el de Mario Draghi sobre la competitividad de la UE, el de Enrico Letta sobre el Mercado Único y el de Sauli Niinistö sobre la preparación de la UE, destacan el papel del espacio para reforzar la posición estratégica de Europa.
En su comparecencia ante el Parlamento Europeo, el nuevo Comisario de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, destacó el gran potencial del sector espacial europeo, al que calificó de espina dorsal de la economía del futuro, como lo fue Internet hace dos décadas. Y tiene razón.
La economía espacial mundial podría superar el billón de euros en la próxima década, y si no actuamos ahora, Europa se quedará atrás de forma decisiva». Al mismo tiempo, Kubilius reconoció que se ciernen riesgos sobre la industria espacial europea, destacando una serie de normativas fragmentadas y vulnerabilidades en las cadenas de suministro europeas.
Sin embargo, los retos a los que se enfrenta el crecimiento del sector espacial europeo son aún más amplios y deben abordarse con urgencia.
La industria espacial europea tiene mucho talento y conocimientos técnicos, pero la falta sistemática de inversión del sector público y la fragmentación de la gobernanza frenan su crecimiento. Si no se abordan estos retos, Europa se quedará aún más rezagada respecto a Estados Unidos y China, con importantes repercusiones para la autonomía económica y estratégica de Europa.
Otro obstáculo importante para las ambiciones espaciales de Europa es que la política espacial es competencia principal de los gobiernos nacionales, lo que merma la capacidad de Europa para alcanzar la escala y la coordinación necesarias para ser eficaz.
Es necesario un enfoque europeo más coordinado. Esto nos permitiría priorizar mejor y realizar inversiones en capacidades espaciales avanzadas, como la teledetección, a la que Estados Unidos y China han dado gran prioridad.
Como subraya el reciente informe Niinistö sobre la preparación de la UE, el sector espacial -al igual que el de defensa- también forma parte de un ecosistema industrial estratégico más amplio que depende de materias primas, tecnologías, competencias, máquinas y otras infraestructuras industriales de usos múltiples.
En consecuencia, las inversiones realizadas en un sector suelen reportar beneficios intersectoriales. Por ejemplo, Europa podría dar prioridad al desarrollo de una red de vigilancia por satélite de nivel militar. Esto proporcionaría a Europa capacidades independientes de vigilancia en tiempo real similares a las del programa Starshield de Estados Unidos.
La inversión en una sólida red militar de vigilancia por satélite que utilice tecnologías avanzadas, como el radar de apertura sintética (SAR), podría impulsar la innovación y el progreso en varios ámbitos.
Los próximos años brindan a Europa una oportunidad crucial para situar el espacio en el centro de su agenda de competitividad. Para ello se necesitará voluntad política, reformas estructurales y una financiación nueva y significativa en el próximo Marco Financiero Plurianual (MFP) para apoyar el desarrollo del sector espacial europeo.
La oportunidad de asegurar el lugar de Europa en la carrera espacial mundial está abierta, pero se cierra rápidamente. Si el nuevo grupo de responsables políticos europeos llega al final de su mandato sin aprovechar la oportunidad que se les presenta, las consecuencias para Europa serán duraderas.