¡Váyase, señor Scholz!
La visita de Scholz este miércoles a París ha confirmado lo que muchos comentaban en voz baja desde hace meses: la relación franco-alemana es cualquier cosa menos eso.
Es hora de que Scholz se marche.
Su visita de ayer, miércoles, a París ha confirmado lo que muchos comentaban en voz baja durante meses: la relación franco-alemana es cualquier cosa menos eso.
En política, los símbolos lo son todo. El lenguaje corporal, los apretones de manos, la pompa: todo indica dónde está y, sobre todo, dónde no está una relación diplomática.
El almuerzo de Olaf Scholz (SPD/S&D) con Emanuel Macron (Renacimiento/Renovar Europa) para celebrar el 62º aniversario del Tratado del Elíseo tuvo su buena dosis de símbolos, sólo que -en realidad- pareció un velatorio.
Los periodistas acudieron en masa al elegante Jardin d’Hiver del Elíseo para echar un último vistazo a la efímera pareja.
Scholz ni siquiera mereció el informal tu francés, y tuvo que conformarse con un vous más frío – una despedida apropiada para la que bien podría ser su última visita al Elíseo como canciller.
Las grietas estaban ahí desde el principio. Nunca se llevaron bien, y cuanto más intentaban hacernos creer lo contrario, más falso parecía. Unas fotos, poco favorecedoras, de los dos comiendo bocadillos en Hamburgo enfurecieron al Elíseo.
Pero los problemas han ido más allá de las personalidades. Han sido estructurales.
El eje de poder en la UE se está desplazando de París y Berlín hacia Polonia e Italia.
La relación bilateral puede seguir siendo necesaria, pero ya no es suficiente, y harían falta dos líderes muy dispuestos a revivirla y darle un propósito renovado.
Scholz no es ese líder.
Los lazos diplomáticos van y vienen. A veces, la política de alto nivel es el árbol que oculta el bosque: hay éxitos de trabajo que contribuyen a acercar, no a separar, a ambos países.
Pero París parece dispuesta a pasar página. Las filas de Macron ya ven con buenos ojos la probable llegada del democristiano Friedrich Merz (CDU/PPE) como próximo canciller, un francófilo amigo de la energía nuclear.
Se dice en Berlín que Macron y Merz hablan por teléfono con frecuencia.
A pesar de su visita a París, Scholz ya es un personaje del pasado.
Nick Alipour ha contribuido a esta información.
(Editado por MM/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es)