El último salvavidas de las ONG europeas

Las ONG verdes apuestan por enmarcar su lucha por la financiación como una batalla por la democracia. ¿Funcionará?

Euractiv
El último salvavidas de las ONG europeas
El último salvavidas de las ONG europeas [[Thierry Monasse/Getty Images]]

Las ONG ecologistas están en modo de supervivencia.

Después de que la Comisión Europea intentara recortar 15,5 millones de euros de financiación de ONG el año pasado, están luchando por un acceso sin restricciones a los fondos de la UE.

La derecha y la izquierda del Parlamento Europeo no han tardado en entrar en liza.

La eurodiputada del Partido Popular Europeo (PP) Monika Hohlmeier lleva tiempo acusando a los departamentos «verdes» de la Comisión Europea de presionar a los eurodiputados en su nombre.

Una acusación tan antigua como controvertida.

Ahora, los conservadores redoblan la apuesta, pidiendo más transparencia y normas más estrictas sobre en qué pueden gastar las ONG el dinero de la UE.

Pero las ONG no se callan.

Entre otras medidas, han enviado cartas a la Comisión y han apuntado contra la ligera ironía de la acusación de Hohlmeier.

Ella misma está afectada por un conflicto de intereses, dado su papel en LIFE, una empresa que recibe subvenciones del mismo fondo de la UE del que ellos se benefician.

Los eurodiputados de izquierdas (S&D) o La Izquierda, entre otros, además de varios grupos de la sociedad civil también se han pronunciado, advirtiendo de que el recorte de fondos podría exponer a las normas de la UE al control por parte de los grupos de presión de la industria.

La eurodiputada de Los Verdes Lena Schilling resumió lo que está en juego, y señaló que la sociedad civil es la defensora de los que no tienen voz.

«Las ONG luchan también por nosotros, por nuestros derechos», advirtió.

Si eso les suena a un llamamiento desesperado, es porque -en efecto- lo es.

En 2024, el ámbito europeo de las ONG se vio sacudido por el despido del 20% de la plantilla de WWF en Alemania debido a la crisis, que hizo que la gente donara menos a una buena causa.

Un año antes, la Open Society Foundation de George Soros anunció su retirada parcial de Europa.

Por si fuera poco, se acabó la época en que el Pacto Verde Europeo impulsaba el negocio de las ONG medioambientales. La «máxima de crecimiento» de las ONG se ha traducido en departamentos demasiado grandes y muy caros de mantener. Menos iniciativas también significan menos motivos para pedir dinero.

Por tanto, las ONG de Bruselas sólo tienen dos opciones: conseguir más dinero o recortar puestos de trabajo.

Apuestan por presentar esta lucha por la financiación como una batalla por la democracia. ¿Funcionará? Tal vez. Pero si pierden, los intereses de la industria llenarán el vacío que dejen.


(Editado por Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es)