"Fritz", ante su momento decisivo

La campaña electoral del "canciller en ciernes" Friedrich Merz (CDU) está perdiendo gas ante la AfD, pero su combate continúa

Euractiv
«Fritz», ante su momento decisivo
"Fritz", ante su momento decisivo [[EPA-EFE/Hannibal Hanschke]]

Lo peor de ser favorito es que hay poco que ganar y mucho que perder.

Que se lo pregunten a Friedrich Merz.

El favorito para vencer las elecciones alemanas del próximo febrero se ha dado cuenta estos días de que ser tratado como canciller en ciernes conlleva tener que estar sometido a una dosis extra de escrutinio público a la menor debilidad.

Parece que los nervios de la recta final se han apoderado del favorito a 40 días de las elecciones.

No ha ocurrido nada realmente muy trascendental, pero a medida que la campaña comienza a acelerarse, la media de los sondeos para los democristianos de Merz (CDU/CSU/Partido Popular Europeo) se inclina ahora a la baja.

Según un sondeo publicado la semana pasada por YouGov, la CDU (la formación de la ex canciller Angela Merkel) cayó por debajo del 30% por primera vez desde el pasado mes de junio.

No es el fin del mundo para Merz. Pero está claro que está perdiendo gas.

Un candidato debería empezar a preocuparse cuando las críticas -por muy entre bastidores que sean- de entre sus propias filas comienzan a aflorar en forma de citas anónimas que siembran «dudas» sobre la estrategia del partido.

O cuando los miembros de tu bancada parlamentaria reconocen abiertamente que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) es «actualmente el único partido que crece en las encuestas», tal como hizo el pasado jueves el diputado de la CDU Thomas Heilmann durante un acto de un grupo de presión.

Es un problema serio para Merz, de 69 años, que nunca fue un candidato con excesivo gancho popular. Su partido ya lo descartó en los primeros años de liderazgo de Merkel antes de que resurgiera en 2018 -con el ego magullado- para aprovechar la debilidad de «Frau Merkel» y el vacío que dejó su salida de la política.

Merz recibió la bendición de los miembros de la vieja guardia de la CDU porque, de alguna manera, encarnaba una especie de «flash back» a los días felices de la era (del canciller Helmut) Kohl, una época en la que los hombres todavía podían decir: «No me importan los gays, siempre y cuando no intenten ligar conmigo» (palabras de Merz sobre el ex alcalde de Berlín, que es gay).

La mayor ventaja de Merz podría ser su aparente fortaleza, su imagen de estabilidad comparada con la del canciller saliente, Olaf Scholz, que parece un pitufo. La opción más segura, quizá la única.

Pero, ¿es capaz de generar algo así como una Merz-manía? No, ni entre el «ala Merkel» de su partido, ni entre los votantes. Y mucho menos ahora que se ha cambiado a una campaña de «piloto automático» al estilo (del primer ministro británico Keir) Starmer, evitando entrar en controversias para poder ganar.

Ese vacío lo ha llenado la AfD.

Al lado de Merz, la candidata de la AfD, Alice Weidel, parece un astronauta junto a un hombre de las cavernas: una lesbiana en pareja con una mujer de etnia esrilanquesa que charla con multimillonarios de la tecnología a través de X Spaces (por ridícula que resultara su conversación con Elon Musk).

La intervención más destacable de Merz hasta la fecha fue posiblemente su indignación cuando Scholz le llamó «Fritze el mentiroso».

Quizá le tocó la fibra sensible porque Fritz no es sólo un apodo de Friedrich, sino también del estereotipo de cierto patrón de alemán, y Merz es un «Fritz» por su rígido comportamiento en público. El apodo le ha torturado a lo largo de su carrera, sobre todo en las páginas de la revista satírica Titanic.

Dicho esto, aunque Elon Musk crea lo contrario, las bufonadas de la AfD no van a hundir a Merz y llevar a la extrema derecha a la victoria.

Aunque muchos en la CDU apostaban por un resultado contundente, que les ayude a impulsar sus políticas en las negociaciones de coalición postelectorales con los socialdemócratas (SPD/S&D) y/o los Verdes.

La dirección del viento parece ahora soplar de otra manera, mientras la AfD trepa por encima del  20% en los sondeos e incluso con los Verdes, que dan nuevamente «señales de vida» en las encuestas.

Puede que Merz haya caído a la lona, pero no está ni mucho menos fuera del ring. Si hay algo que ha demostrado una y otra vez en su dilatada carrera política es que «Fritz nunca se rinde».


 


Jonathan Packroff ha contribuido a este artículo.

[Editado por MK/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es]