Planes (energéticos) para este fin de semana en los países bálticos
Este fin de semana, los tres países bálticos se desconectan de la antigua red eléctrica de época soviética
Este fin de semana está ocurriendo algo importante.
Los países bálticos abandonan la red energética de la época soviética y eligen Europa para sustituirla.
Es una victoria muy necesaria para un continente donde los políticos se han paralizado por miedo a integrarse en las redes de sus vecinos, controlando de manera obsesiva el suministro tras la crisis energética.
El viejo consenso de la era (Durao) Barroso era sencillo: Europa, sin combustibles fósiles y carente de espacio, debía compartir la electricidad a través de las fronteras para mantener las luces encendidas.
Pero de Norte a Sur, este consenso se está desmoronando.
El Gobierno noruego se derrumbó la semana pasada ante la perspectiva de tener que adoptar las normas energéticas de la UE.
Oslo no quiere saber nada de la red europea, temeroso de que los votantes le culpen de las subidas de precios cuando no sopla el viento en Alemania.
Suecia canceló el año pasado sus planes de conectarse a Alemania, culpando a Berlín de su política energética.
¿Su objetivo? Evitar que la Europa continental, hambrienta de energía, suba los precios de la electricidad para los nórdicos.
En los Pirineos, los franceses llevan más de una década bloqueando los planes españoles de construir líneas eléctricas hacia el norte de Europa.
Europa del Este está plagada de barreras invisibles construidas en la red, que perturban los flujos de energía debido a la supuesta cooperación indebida de los operadores de la red.
Pero los países bálticos, por una vez, están rompiendo la tendencia negativa.
Este fin de semana, los tres pequeños países finalizarán un plan de una década denominado «sincronización báltica», que pondrá fin a la red heredada de la época soviética.
Las campañas de desinformación rusas aseguraban que la conexión a la red europea aumentaría los precios. Pero eso no funcionó.
Para el próximo lunes, la red europea habrá crecido en tres países. Sin interrupciones, sin dramas políticos.
La UE debería aprovechar este momento.
«Volvamos a lo esencial», como me dijo el mes pasado la ex ministra belga de Energía Tinne Van der Straeten.
Europa no puede competir con las superpotencias mundiales en costes energéticos. ¿Nuestra única opción? Mantenernos unidos.
De todas maneras, no tenemos más alternativas.
[Editado por Martina Monti/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es]