La seguridad protagonista en la relación entre la UE y África, según la Fundación Alternativas

La seguridad protagonista en la relación entre la UE y África, según la Fundación Alternativas

Madrid (EuroEFE).- La Unión Europea (UE) está practicando en África una política de ayuda en la que la seguridad adquiere cada vez mayor protagonismo y en la que el desarrollo ha dejado de ser la prioridad que tenía en el pasado. Eso le resulta más y efectivo que reformar las instituciones de los países a los que ayuda, según un informe sobre África realizado por la Fundación Alternativas.

El informe, presentado este miércoles en Madrid, es el primero que realiza la fundación sobre el continente africano. Según Diego López Garrido, vicepresidente de esta fundación,  “esperamos que tenga continuidad por la importancia geopolítica de África en el siglo XXI”.

Abarca toda una serie de enfoques, desde la importancia que está adquiriendo en el continente la sociedad civil, la transformación social y los conflictos internos, el drama de la emigración, la inversión procedente de los países emergentes, la explotación de minerales y recursos; y la relación con la Unión Europea (UE)

El informe persigue “cambiar la narrativa sobre África”, acercarse a este continente desde una perspectiva global y “derribar imaginarios colectivos relacionados con el pasado y que han promovido continuas políticas erróneas”.

Para la UE la seguridad es prioritaria

“Todas las misiones militares y civiles que se han dado en África desde 2010 tienen por objetivo equipar, capacitar y asesorar a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, especialmente en materia de gestión de conflictos y fronteras”, dice el informe, que afirma que en “estos nueve últimos años, las operaciones de promoción del Estado de derecho han desaparecido”.
“Esto provoca -dice la investigadora Marta Íñiguez, redactora del capítulo titulado “La UE en África: desarrollo y seguridad en un marco de desigualdad”- el fortalecimiento de los estados autoritarios”.
“La idea de que la UE se propone como modelo de desarrollo y democracia, en realidad está fortaleciendo el autoritarismo”, dijo durante la rueda de prensa en la que se presentó el informe.
“Pero los hombres fuertes no garantizan la estabilidad”, afirmó Elsa Ainé, una de las coordinadoras del informe y coordinadora del panel África subsahariana de la fundación.

En el informe se explica que la promoción de la seguridad ha llevado a que los aspectos normativos, como la democratización y la buena gobernanza, hayan ido cobrando un papel secundario “hasta llevarnos a la situación actual, donde el refuerzo de la capacidad militar y policial de los Estados es la prioridad”.

Esta nueva etapa, entre 2007 y 2019, ha sustituido a las dos anteriores entre las relaciones UE-Africa, caracterizadas entre 1957 y 1990 por la prioridad del desarrollo, y una segunda entre 1990 y 2007 en la que ya se empezó a vincular éste con la seguridad.

Ahora, según el informe, el objetivo es dotar a los estados de “capacidad militar y policial suficientes como para hacer frente a los retos de auoridad, incluso si estos estados son autoritarios y no respetan los derechos  humanos”, dice el informe.

La paradoja de la abundancia

Uno de los capítulos más relevantes es el que se refiere a “la explotación de hidrocarburos y minerales en África subsahariana”, que habla de la “pugna por los recursos” y la “paradoja de la abundancia”: élites y dirigentes africanos que promueven un marco normativo favorable a la extracción de recursos por parte de las multinacionales y un ciclo de riqueza que deja al margen a la población.
“Esta dinámica se completa en los paraísos fiscales, hacia donde se producen flujos financieros ilícitos y que provocan el vaciado de las arcas de los países africanos”, dijo Jesús García-Luengos, investigador del Grupo de Estudios Africanos de la Universidad Autónoma de Madrid y responsable de este capítulo del informe.

Se da entonces la circunstancia de que en países con recursos naturales muy abundantes, un alto porcentaje de la población vive en condiciones de extrema pobreza, en un entorno en el que los sistemas de salud son muy grágiles, con altos niveles de mortalidad infantil y niveles de educación muy bajos. Y a eso habría que añadir altos niveles de corrupción de la clase política.

Y con ello, “un entorno de paraísos fiscales, de flujos financieros ilícitos, opacidad de los bancos internacionales, marcos normativos excesivamente favorables para los inversores, intereses orientados a que las materias primas se exporten sin procesar, constituyen variables de una misma ecuación cuya resolución es determinante para el bienestar de una gran parte de los más de mil millones de personas que viven en África subsahariana, y que ven cómo sus derechos fundamentales son sistemáticamente vulnerados”.

La presencia de China

La presencia de China en África viene dada por “los escasos resultados cosechados por la cooperación Norte-Sur “que dedica más fondos a la lucha contra el terrorismo que a la erradicación de la pobreza en África”.  China necesita hidrocarburos para financiar su industrialización y dispone de capitales. Africa tiene los recursos naturales pero tiene escasez de capitales. Hay complementariedad.

Según dice el informe las empresas chinas se han apoderado del 40 % de los mayores contratos de infraestructuras en el continente, han prometido conectar a todos los países africanos con una red de infraestructuras de transporte, más de 2.000 emprsas chinas trabajan en 50 países africanos y han realizado más de mil proyectos, 22.000 kilómetros de ferrocarriles y 3.530 kilómetros de carreteras. Hay un millón de chinos trabajando en África.

Todo ello a cambio de qué?. De tres principios: no injerencia de asuntos internos -con lo que eso conlleva en el deterioro de los derechos humanos- , la aceptación de una China única y el “respeto y los beneficiois mutuos”. Y además de los derechos, los problemas relacionados con el medio ambiente y la destrucción de la industria textil y los modos de vida africanos -incluidos los cultivos para el autoconsumo-, así como la proliferación de armas de origen chino y la ausencia casi total de transferencias tecnológicas.

La sociedad civil

“La internacional de los alborotadores”, como se autodenominan. Son el fenómeno más novedoso y más transformador en el en­torno de los movimientos sociales en África.

En Senegal, Burkina Faso, República Democrática del Congo…movimientos de protesta que parten de un diagnóstico que mezcla dos ingredientes: “desafección ante la política institucional, por la pérdida de prestigio y credibilidad de una clase política alejada de la ciudadanía; y por otro lado, condiciones sociales desfavorables, que se materializan en altas tasa de paro, pocas pers­pectivas de futuro, aumento de los precios de los bienes de primera necesidad o alza de tasas pú­blicas como las de las matrículas universitarias”

El papel de España

Este informe se publica después de que el gobierno español aprobara el III Plan África, con el que se pretende establecer vínculos de “cooperación tecnológica, económica y financiera” entre España y el continente africano. La ponente del informe, Elsa Ainé, cree que este plan palia la intermitencia y la inconstancia de las relaciones anteriores, basadas en la “reacción”. Es la primera vez que se tiene una vocación de “consolidar” las relaciones con África, como un todo.

No obstante, dijo, aunque es un intento por “cambiar la narrativa” y se habla más de desarrollo, “sigue siendo un plan reactivo al que le falta horizontalidad”, que sigue viendo el continente como una “oportunidad”
Según Elsa Ainé, “la UE y España tienen que ser valientes, contrarrestar la influencia de China y poner en valor los derechos humanos y de desarrollo en su relación con África, porque China está exportando en África un modelo normativo que afectará a la sociedad civil y que va a tener un impacto en los derechos humanos”.

Por Luis Alonso