Luis Planas: “La estrategia alimentaria de la UE no puede hacerse de la noche a la mañana”

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis planas, durante la sesión de control al Gobierno en el Senado, este martes en Madrid. EFE/ Emilio Naranjo POOL

Madrid (EuroEFE).- La nueva estrategia alimentaria de la Unión Europea (UE), denominada “De la granja a la mesa” no puede hacerse “de la noche a la mañana porque significa un giro muy importante en la orientación productiva del sector primario e implica costes de elaboración, ha destacado el ministro de Agricultura Pesca y Alimentación de España, Luis Planas.

La transición hacia la nueva Política Agrícola Común (PAC) y la postura del Gobierno español en este materia; el papel esencial de los sectores primario y de la distribución en la crisis por la pandemia de la covid-19 y la problemática de sectores específicos son algunos de los temas tratados en esta entrevista con Efeagro, la primera que concede a una agencia informativa desde la declaración del estado de alarma y realizada por videoconferencia debido a las restricciones existentes en España.

ESPAÑA NO REGATEARÁ ESFUERZOS

Valenciano de nacimiento, cordobés de adopción, jurista de formación y especialmente curtido y experimentado en los entresijos y vericuetos de la política de la UE, en cuyos despachos y pasillos se maneja como pez en el agua, a Luis Planas no le duelen prendas en confesar a Efeagro que España no regateará esfuerzos para obtener los mejores resultados posibles tanto en la nueva PAC como en la estrategia alimentaria comunitaria, que se presentará este miércoles en Bruselas.

Su rico curriculum denota su profundo conocimiento de la maquinaria europea en todas las instancias: estuvo en la “cocina” de la adhesión española a la UE (como miembro de la ponencia de seguimiento y ponente de la ratificación del acuerdo), fue eurodiputado (1986-1993), miembro del Comité de las Regiones de Europa (1996-1999), director del gabinete del vicepresidente europeo Manuel Marín (1999-2004) y del comisario Pedro Solbes (2004-2010) y secretario general del Comité Económico y Social de la UE (2014-2018).

Además de propulsor de las relaciones entre la UE y los EEUU, fue embajador plenipotenciario de España ante el Reino de Marruecos (2004-2010) y ante la propia UE (2012-2013); diputado y senador de España y parlamentario autonómico de Andalucía y miembro del gobierno de esta comunidad autónoma en tres etapas y al frente de dos carteras (Agricultura, de 1993 a 1994 y de 2012 a 2013, y Presidencia, de 1994 a 1996). Desde junio de 2018 dirige el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Ministro, ¿por qué la nueva política agroalimentaria de la UE que coordina el vicepresidente de la Comisión Europea (CE) Frans Timmermans, y que se presentará este miércoles, provoca recelo entre los agricultores españoles?

Hace falta conocer el documento que aprobará el colegio de comisarios este miércoles y hasta que no lo leamos con detalle, en su versión oficial, no voy a manifestarme al respecto. Algunas informaciones de las que hemos tenido conocimiento muestran que lo que plantea es una nueva orientación que va en línea con la reforma de la PAC, en el sentido de una mayor sostenibilidad ambiental, lucha contra el cambio climático y preservación del medio ambiente.

UNA PAC MÁS VERDE ES POSITIVA PERO HACE FALTA TIEMPO

Esa orientación estratégica hacia una PAC más verde me parece positiva, pero hay que dejar claro dos elementos: que hace falta tiempo para llevarla adelante; esto no se puede hacer de la noche a la mañana porque significa un giro muy importante en la orientación productiva del sector primario, y en segundo lugar implica costes de producción. Por tanto, necesita de una mayor dotación económica por parte de la PAC, como mínimo similar a la del periodo 2014-2020. Si hay nuevos objetivos, si hay nuevos retos, lógicamente tienen que ser financiados para conseguir esa triple sostenibilidad ( medioambiental, económica y social).

Precisamente Frans Timermans habló recientemente sobre la opción de aprovechar la pandemia para dejar atrás la economía lineal generadora emisiones de dióxido de carbono y buscar “otro camino” que apunte a un crecimiento cualitativo, con una economía circular sostenible y altamente competitiva, ¿cree que es viable esta opción?

Hay un proceso que se inició cuando los agricultores y ganaderos se convirtieron en los primeros medioambientalistas cuando no se hablaba de medio ambiente; han sido los que han preservado nuestro medio y recursos naturales. En los últimos años ha habido una atención creciente y una disminución de la utilización de los productos fitosanitarios, el empleo de medios más naturales en la lucha contra plagas y enfermedades, y una disminución en la utilización de antibióticos en relación con la alimentación animal, por no citar la modernización de la irrigación, de la que somos pioneros junto con Israel. Tenemos un buen trecho realizado, con un 9% de la superficie agraria útil dedicada a cultivos ecológicos, lo que nos convierte en el primer país de la UE en este aspecto.

SEGUIR EL ACUERDO DE PARÍS Y LOS OBJETIVOS 2030

Pero no significa que todo sea sencillo. Por eso me parece tan importante que siendo la orientación correcta, y la suscribo, el acuerdo de París de Lucha contra el Cambio Climático, más los objetivos 2030, nos delimitan una orientación que tenemos que seguir estratégicamente, no solo la UE sino el conjunto de los países desarrollados del mundo.
Pero todo eso necesita de un calendario que sea discutido y asumido por los actores del cambio (agricultores y ganaderos) y sea objeto de una financiación adecuada para llevarlo a cabo, porque lo que no puede es convertirse en un coste superior para el propio consumidor en el caso de que no tenga una financiación adicional.

¿Cuales son los elementos diferenciadores de la nueva PAC con respecto a la actual?

La Comisión Europea presentó en mayo de 2018 sus propuestas financieras, incluidas las de la nueva PAC y un mes más tarde las propuestas de reglamento, por lo que hemos participado directamente en todas estas negociaciones. El primer objetivo, que creo que hemos logrado, es un consenso nacional del Gobierno de España y las comunidades autónomas por un lado, y por otro con el conjunto del sector (OPAS, sector cooperativo e industria agroalimentaria), en el sentido de que la dotación de la próxima PAC tiene que ser como mínimo la correspondiente al periodo 2014-2020, elemento muy importante.

LA CE REVISARÁ LAS PERSPECTIVAS FINANCIERAS

Ahora, con ocasión de la crisis del coronavirus, la CE va a presentar unas perspectivas financieras revisadas, incluyendo el Fondo de Recuperación. Vamos a esperar a verlas, creo que tienen una relación muy estrecha. Para España, la próxima PAC y su financiación es una línea roja en nuestras prioridades de cara a la financiación futura de la UE. Todo esto conduce a que probablemente las discusiones no concluirán antes del verano de este año, en cuanto a la financiación. Y en cuanto a los reglamentos, probablemente serán aprobados a finales de 2020 o principios de 2021, con lo cual se va a producir un retraso en la entrada en vigor que en principio se había previsto de un año (2022, en vez de 2021), pero que la crisis del coronavirus ha ampliado hasta el 2023. Por lo tanto, tendremos dos años de transición y estamos preparando ya el Plan Estratégico Nacional de España, que será necesario presentar para nueva PAC, y permanecemos muy atentos al tema de los reglamentos y las circunstancias en los que se produzca la transición de la actual PAC a la futura.
Pongo un ejemplo: la CE ha anunciado hace unos días que pretende, para las declaraciones de 2020 y los pagos que se efectúen a partir del 15 de octubre, proceder a una reducción del 4,23% de los pagos directos por la aplicación de la disciplina financiera y por la falta de acuerdo sobre el marco financiero y, por tanto, refiriéndose a sus cifras de mayo de 2018.

ESPAÑA VOTARÁ CONTRA LA REDUCCIÓN DE LOS PAGOS DIRECTOS

El otro día manifesté en el Consejo de Ministros de Agricultura de la UE, por videoconferencia, el desacuerdo de España (otros países como Francia también lo hicieron) y he anunciado que tenemos intención de votar en contra de ese reglamento que pretende reducir un 4,23%, a partir del 16 de octubre, los pagos directos a los agricultores.Sería justificable que se redujeran en un 1% para constituir la reserva de crisis, como se hace todos los años), pero la falta de acuerdo no es justificación para que se decida disminuir los pagos en un 4,26%. La adaptación de estos reglamentos es muy importante. La nueva PAC tendrá que tener tres elementos de sostenibilidad: económica, que permita a los agricultores y ganaderos tener explotaciones modernas, competitivas y que sean capaces de producir beneficios y renta; ambiental, como elemento de lucha contra el cambio climático, y social, que permita que todo el tejido rural pueda mantenerse, tanto en términos demográficos como de renovación generacional.

SE EXPORTA MÁS DE LA MITAD DE LO QUE PRODUCE

Todo esto en un contexto de un país como España, que exporta más de la mitad de lo que produce, es decir 53.700 millones de euros de un total de producción agroalimentaria de 107.000 millones, con un saldo neto en balanza agroalimentaria de 14.600 millones de euros. Desde 2008 hemos duplicado el conjunto de las exportaciones de este sector y hemos multiplicado por cinco el saldo comercial.

¿Quien marca las pautas en ese periodo de transición de dos años?

Ese periodo significa que las reglas en cuanto al instrumento jurídico son los antiguos reglamentos y en cuanto a la financiación tiene que ser la nueva, pero como no se encuentra aún acordada la CE entiende que la base de partida es su propuesta de mayo de 2018 y nosotros decimos que no.

Sobre los sectores en especial dificultad por la pandemia, ¿hay alguno en el que haya que hacer un esfuerzo especial?

Hay tres tipos de problemas: logística y distribución y costes derivados de ello. En las medidas adoptadas desde el primer día por el MAPA, en estrecho contacto con las autoridades habilitadas a este respecto, hemos intentado flexibilizar y hacer lo más fácil posible el acceso al trabajo, pero los elementos de protección personal han supuesto un incremento de coste.

APOYO A FRUTAS Y HORTALIZAS

Sobre este aspecto hemos pedido a la CE que flexibilice el programa de apoyo a frutas y hortalizas para puedan compensarse mejor parte de los costes suplementarios que hemos tenido en el sector. La afectación mayor está en bares y restaurantes.
Hemos solicitado a la CE, y esta ha adoptado, un paquete de medidas sobre almacenamiento, estocaje y reglas de competencia que son un primer paso correcto en la buena dirección, que nos han parecido positivas pero insuficientes porque es necesaria mayor financiación para cubrirlas. Nosotros hemos desarrollado un decreto de apoyo al ovino y caprino, en colaboración con las comunidades autónomas (que podrán incrementar si lo estiman oportuno), por importe de 10 millones de euros y en otros sectores las medidas han sido sobre base comunitaria.
Con carácter horizontal, las medidas adoptadas por el Gobierno sobre liquidez para las empresas, fiscalidad y seguridad social han constituido un elemento de apoyo para el conjunto del sector agroalimentario y para otros agrarios, como el de la flor ornamental, y con la posibilidad (vía fondos de desarrollo rural) de flexibilizar determinadas ayudas a agricultores y pymes por un importe desde 5.000 hasta 50.000 euros. Esas acciones podrán ser llevadas adelante por las comunidades autónomas en sus programas operativos, como consecuencia de la petición del Gobierno de España a la CE.

¿Qué enseñanzas nos está ofreciendo la situación excepcional que estamos viviendo como consecuencia de la pandemia?, ¿la crisis puede ser el punto de partida de nuevas oportunidades?

Ha permitido separar lo importante de lo accesorio, y en este caso la alimentación y el sector agroalimentario se han visto confirmados como un sector fundamental de presente y de futuro. Por eso, las nuevas oportunidades van por la expansión de todos los mecanismos de producción y distribución del sector agroalimentario. Se ha dado la coexistencia de un canal de venta directa en línea de los propios productores (que es muy interesante y hay que potenciar) con la distribución tradicional mayoritaria y una producción industrial que tiene por destino el mercado interior y también los mercados internacionales.

OPORTUNIDADES DE FUTURO

Por lo tanto, este es un nicho de futuro que existe ya y en el cual España es muy competitiva, no solo por las condiciones agronómicas del país sino también por el saber hacer y por la tradición. Por eso es muy importante que en esa Comisión para la Recuperación Social y Económica el sector agroalimentario tenga una posición muy significativa. Existen muchas oportunidades de futuro que pasan por la valorización de los productos: España tiene que producir cantidad, pero sobre todo tenemos que conseguir crear más valor del producto de alta calidad que elaboramos.

¿Se ha confirmado con la crisis por la pandemia de la covid-19 que el sector primario es un elemento fundamental de nuestra economía y de nuestra vida?

Los hechos han confirmado el carácter de servicio esencial con el que lo definimos en el primer decreto de alarma del 14 de marzo. Y evidentemente lo será en el proceso de recuperación. Hemos conseguido que en este periodo de crisis el abastecimiento, en cantidad, calidad y en precio, fuera estable, lo que no significa que no haya habido problemas, ya que han existido en la logística (acceso a las industrias agroalimentarias o a las parcelas e instalaciones ganaderas), lo que ha repercutido en los costes.
Asimismo, ha incidido en la hostelería, puesto que el cierre de bares y restaurantes ha afectado a producciones muy importantes, como el sector ovino de carne y leche, al caprino, al pescado fresco, a los cortes de mayor calidad de vacuno, al sector del cerdo ibérico, más el vino y las bebidas espirituosas.
Y además ha afectado a las exportaciones (sobre todo el vino y el aceite), aunque se ha conseguido mantener las de frutas y hortalizas en los mercados europeos y han ido muy bien las ganaderas, como el porcino enviado a China y el ovino a países árabes en relación con el ramadán.

En este contexto de especial dificultad, ¿cuales son los principales objetivos de su Ministerio?

El fundamental en estos momentos es valorizar nuestra producción agrícola y ganadera y nuestro sector agroalimentario para conseguir que la producción y el trabajo de nuestros agricultores y ganaderos sea mejor remunerado y obtenga unos precios justos, lo que pasa por la valorización de nuestros productos, en un marco general de la reorientación de la PAC.

EL 11% DEL PIB Y 2,6 MILLONES DE EMPLEOS

Para la recuperación hay dos grandes objetivos, que el sector agroalimentario continúe produciendo cantidad, calidad y precio en buenas condiciones para el conjunto de la población española, que la suficiencia quede garantizada con precios justos que remuneren al agricultor y al ganadero, y reequilibren la cadena, y que seamos capaces de continuar desarrollando las exportaciones, que son un elemento fundamental para la balanza comercial. Estamos hablando de casi el 11% del producto interior bruto (PIB) y 2.600.000 empleos vinculados al sector agroalimentario.

¿Los productores han pasado de villanos, antes de la pandemia, por sus protestas, a héroes durante la crisis por el coronavirus?

Somos un país bastante de extremos en las percepciones. Lo que si que ha habido, desde el inicio de las movilizaciones, a finales de enero, es un contacto directo con todo el sector, a través de la Mesa de Diálogo Agrario y la aprobación de un decreto ley sobre medidas urgentes en agricultura y alimentación que significaba un asalto adelante muy importante en la reforma de cadena alimentaria de 2013, para conseguir que el precio de venta no pudiera estar por debajo de los costes de producción.
Ha habido un reconocimiento social mucho más amplio del papel de agricultores y ganaderos del que existía con anterioridad. Ellos buscaban y buscan un precio que remunere justamente su trabajo y una consideración social del trabajo que efectúan. La España rural, la España de los agricultores y ganaderos efectivamente se ha reivindicado claramente y es hoy uno de los motivos de orgullo, junto al personal sanitario, de cuerpos y fuerzas de seguridad y la fuerzas armadas.
Ahora, las cosas no son sencillas, hace falta el equilibrio en la cadena alimentaria: cada eslabón proporciona un valor añadido que debe ser justamente retribuido, incluso los eslabones intermedios. Lo que ha pasado en los últimos años es que ha habido una presión hacia el productor primario, cada vez más fuerte, por parte de distribución e industria y por eso han tenido totalmente la razón al reclamar una retribución más justa de su trabajo.

Edición: Catalina Guerrero