Países de la UE reclaman un etiquetado más claro sobre el origen de la miel

Botes de miel en un mercado tradicional en Guipuzcoa. [EFE/Javier Etxezarreta.]

Bruselas/Madrid (EuroEFE).- Varios países de la UE han reclamado un etiquetado más claro sobre el origen de la miel, sobre todo la que incluye mezclas de distintos países. España, donde en 2017 se produjeron casi 30.000 toneladas, se ha sumado a esta iniciativa.

El objetivo es mejorar la información al consumidor, explicó este lunes el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, durante un Consejo en el que se presentó, a iniciativa de Portugal y Eslovenia, una declaración en ese sentido.

“Es un punto muy importante”, indicó el ministro, que añadió que la iniciativa se inscribe en “el debate más amplio (…) sobre la necesidad de que en el campo agroalimentario las etiquetas de los productos sean mucho más descriptivas desde el punto de vista tanto del origen como de la cantidad”.

Enjambre en torno a la abeja reina en el interior de uno de los panales en un horno de miel en la localidad de Milmarcos (Guadalajara). EFE/J. J. Guillén

De esa manera los consumidores europeos podrán saber “exactamente qué es lo que están consumiendo” y podrán “tomar las decisiones correspondientes”, dijo.

Recordó asimismo que en España se está tramitando una nueva regulación para indicar “el origen de la miel que se vende a los consumidores”.

La petición que este lunes se presentó en el Consejo cuenta también con el respaldo de Bulgaria, la República Checa, Chipre, Eslovaquia, Estonia, Francia, Grecia, Hungría, Italia, Letonia, Lituania, Polonia y Rumanía.

El texto subraya la “vital importancia” del sector apícola en la UE y los “muchos retos” que afronta el sector, tanto “económicos como de salud y medioambiente”.

Recuerda asimismo que la Directiva sobre la miel, de 2001, impone la obligación de etiquetar el país de origen para la miel pero que, cuando el producto es una mezcla de miel de más de un país, tiene que ser etiquetada como “mezcla de mieles de la UE” o “mezcla procedente de países no UE” o “mezcla de países de la UE y de otros”.

Ese etiquetado, añade la declaración, “no facilita a los consumidores una información completa y fiable sobre el origen de la miel, pese a la alta sensibilidad de los consumidores europeos en ese ámbito”.

También incice en que la miel importada es más barata que la europea y que para muchos consumidores ese es el factor que más peso tiene a la hora de comprar, en ausencia de otra información.

Para los países que respaldan la declaración, ese etiquetado tiene una importancia fundamental a la hora de asegurar una competencia leal.

Panales en la provincia de Salamanca. [EFE/Carlos García]

Qué dice la directiva

La Directiva 2001/110/CE define la miel como la sustancia natural dulce producida por la abeja Apis mellifera, compuesta de diferentes azúcares, sobre todo de fructosa y glucosa, así como de otras sustancias, como ácidos orgánicos, enzimas y partículas sólidas derivadas de su recolección.

La misma directiva limita la intervención humana que podría alterar la composición de
la miel y por lo tanto permite la preservación del carácter natural de esta.

En particular, la Directiva prohíbe que se añada a la miel ningún ingrediente alimentario, incluidos los aditivos alimentarios, ni ninguna otra sustancia aparte de miel.

También prohíbe que se retire de la miel ninguno de sus componentes específicos, como el polen, excepto cuando resulte inevitable en el proceso de eliminación de materia ajena a la miel.

El polen forma parte de las características de composición de la miel establecidas por la Directiva Pero la adición deliberada de polen a la miel por parte de explotadores de empresas alimentarias está prohibida.

La directiva también define el concepto de “ingrediente”: cualquier sustancia que se utilice en la fabricación o la elaboración de un alimento y siga estando presente en el producto acabado, aunque sea en una forma modificada. Esta definición implica el uso deliberado de una sustancia en la fabricación o preparación de un alimento.

Teniendo en cuenta el carácter natural de la miel, y en particular el origen natural de la presencia en la miel de componentes específicos de esta,  el polen, al ser un componente natural específico de la miel, no debe considerarse un «ingrediente» de la miel en
el sentido del Reglamento (UE) no 1169/2011.

Concentración de apicultores para denunciar las importaciones chinas de miel. EFE/Javier Cebollada

El etiquetado

En virtud de la Directiva 2001/110/CE, si la miel procede de más de un Estado miembro o de un tercer país, la mención obligatoria de los países de origen puede sustituirse por una de las siguientes, según proceda: «mezcla de mieles de la CE», «mezcla de mieles no procedentes de la CE», «mezcla de mieles procedentes de la CE y de mieles no procedentes de la CE».

El sector en España

Según el Ministerio de Agricultura, el número de apicultores en España es de 32.845, de los que más del 18% son profesionales (definidos como aquellos cuyas explotaciones reúnen más de 150 colmenas).  El número de explotaciones apícolas en España ha aumentado en torno al 36% en el  periodo 2010/2018.

En cuanto al censo de colmenas, sobre la base del Registro de explotaciones apícolas en España (REGA), en el mes de marzo de 2019 ascendía a 2.961.353 colmenas, la mayor parte de ellas en Extremadura, Andalucía y Castilla-León.

España es el país comunitario más importante en cuanto a producción apícola, con un
17% del censo total comunitario.  El consumo de miel en España se mantiene estable en los últimos años y se sitúa en torno a los 400 gr/per cápita, con un autoabastecimiento próximo al 85 por ciento en 2018, por encima del de la UE, que es del 65 por ciento.

El comercio exterior

Actualmente, China se sigue manteniendo como el principal proveedor a España de mieles
procedentes de países terceros, por delante de Argentina, Ucrania y Uruguay. La balanza comercial en el sector de la miel -en términos de cantidades- sigue siendo negativa en España, según los datos recogidos por el ministerio de Agricultura. Pero en valor, las exportaciones superan a las importaciones.

Si las importaciones españolas de miel alcanzaron en 2018 aproximadamente las 27.000 toneladas, de ellas unas 10.000 toneladas procedían de China (un aumento del 2,7 por ciento con respecto al año anterior). Si se exportan unas 21.000 toneladas, unas 6.000 van a Francia.

En cuanto a los orígenes y destino del comercio exterior de miel, destaca en 2018 Francia, Alemania, Italia y Portugal. Como países extracomunitarios destacan Arabia Saudí, EEUU, Israel y Marruecos pero con escaso peso comparado con los movimientos entre Estados miembros de la UE.

Respecto a las importaciones, China sigue siendo el principal proveedor de miel a España con un incremento en 2018 del 2,7% respecto a 2017. Por detrás de ésta, encontramos a Portugal, Uruguay, Argentina, Ucrania y Polonia.