Draghi en su adiós al BCE: “compartir soberanía es una forma de recuperar soberanía”

Draghi

El presidente saliente del BCE, Mario Draghi , entrega la campana a su sucesora Christine Lagarde durante la despedida de Draghi en la sede del Banco Central Europeo, Frankfurt, Alemania, el 28 de octubre de 2019. EFE / EPA / BERND KAMMERER / POOL

Fráncfort (Alemania) (EuroEFE).- “En un mundo globalizado, compartir soberanía es una forma de recuperar soberanía”, afirmó el presidente saliente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, en su discurso de despedida del cargo que ha ocupado durante ocho años y que pasará a manos de la Christine Lagarde el 1 de noviembre.

En la ceremonia de despedida  -su mandato concluye el 31 de octubre -, Draghi afirmó que “trabajar juntos nos permite proteger nuestros intereses en la economía mundial, para resistir las presiones de los poderes exteriores, influir las regulaciones globales para reflejar nuestros estándares y reforzar nuestros valores en las empresas globales”.

“Ninguno de ellos puede lograrse al mismo nivel si los países actúan solos. En un mundo globalizado, compartir soberanía es una forma de recuperar soberanía”, remarcó  Draghi.

Pero matizó que reconocer la necesidad de ejercer lo que el presidente francés, Emmanuel Macron, ha llamado “soberanía europea” no significa “que tengamos ya hoy las infraestructuras políticas para hacerlo”.

Por ello “crece rápidamente la conciencia de su necesidad” como se vio en la última elección del Parlamento Europeo (PE), que fue la primera elección que luchó principalmente por cuestiones europeas, según Draghi.

Incluso, los que querían frenar la integración europea lo hicieron compitiendo con las instituciones de la Unión Europea (UE) y no tanto rechazando completamente su legitimidad, añadió Draghi.

“Esto es solo un comienzo, pero sugiere que nuestra unión se mueve en la dirección correcta. Estoy confiado en que continuará haciéndolo así porque es básicamente el propio interés de los países individuales el que dispone nuestro futuro hacia la soberanía europea”, apostilló Draghi en su discurso de despedida.

Previamente, intervinieron varios mandatarios europeos, entre ellos la  canciller alemana, Angela Merkel, y los presidentes de Francia, Emmanuel Macron, e Italia, Sergio Mattarella. También estaba previsto que se desplazase hasta la sede del BCE el presidente saliente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, pero no pudo volar por prescripción médica.

Un coro de halagos

La canciller alemana, Angela Merkel, dijo que “ha vuelto la confianza de los mercados hacia el euro” y que la situación de la eurozona ya no es de crisis como hace ocho años cuando Draghi comenzó su mandato como presidente del BCE.

Merkel reconoció que el BCE contribuyó mucho a que los mercados recuperaran esa confianza en la moneda única.

La canciller alemana consideró que la zona del euro debe seguir dando pasos para profundizar en el proceso de convergencia y en la unión bancaria.

Merkel destacó que la situación de la zona del euro tiene todavía problemas, pero no es comparable con la crisis que atravesaba hace ocho años.

Por su parte, el presidente de Italia, Sergio Mattarella, destacó la contribución de Draghi  a mantener la zona del euro unida y sólida.

Mattarella recordó que cuando Draghi recibió el testigo de su predecesor, Jean-Claude Trichet, la zona del euro se encontraba en un momento de grandes cambios.

“En ese momento existió la posibilidad y el riesgo de que el Eurosistema se rompiera, un riesgo que hoy podemos decir que no existe”, según el presidente de Italia.

Mattarella rememoró los momentos que ha atravesado la zona en esos años de crisis y los mecanismos que aprobó la Comisión Europea (CE) para afrontar crisis en el futuro, como el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), para asistir financieramente a los países que tienen dificultades de financiación, pero con condiciones estrictas.

Draghi y su papel en la consolidación del euro y la Eurozona

Draghi concluye el 31 de octubre su mandato de ocho años como presidente del BCE, un periodo en el que tuvo que hacer frente a la crisis de endeudamiento soberano de la zona del euro.

Durante estos ocho años Draghi ha recortado el precio del dinero en 150 puntos básicos, hasta el 0 %, que es el interés que cobra a los bancos en las operaciones de refinanciación semanales.

También ha bajado la tasa de interés a los depósitos bancarios en 125 puntos básicos, hasta dejarlo en el -0,5 %, por lo que el BCE cobra a los bancos por el exceso de reservas a un día.

Pero la medida más polémica que ha aprobado el BCE en estos ocho años fue comprar grandes cantidades de deuda pública y privada, sobre todo deuda soberana.

En total, el BCE ha adquirido deuda por valor de 2,6 billones de euros y, aunque en enero interrumpió las adquisiciones, a partir del 1 de noviembre las volverá a retomar a un rimo mensual de 20.000 millones de euros porque la Eurozona se debilita más de lo que esperaban y la inflación no sube.

Draghi, conocido como “SuperMario”, concluye su mandato sin haber subido los tipos de interés y habiendo sido el salvador del euro con un par de frases breves con las que frenó los ataques especulativos contra la divisa comunitaria.

“El BCE hará todo lo que sea necesario para salvar el euro. Y, créanme, será suficiente”, dijo Draghi un discurso a finales julio de 2012 en Londres.

Draghi (Roma, 1947) también subrayaba la disposición de la entidad a mantener a todos los países dentro de la unión monetaria.

A cambio todos los países del sur de Europa han tenido que hacer unas reformas económicas durísimas.

Lagarde (París, 1956) ha sido considerada afín a los estímulos monetarios en época de crisis para estimular a la economía de la eurozona.

Pero recientemente ha dicho en una entrevista que quiere conocer las voces críticas con la política de bajos tipos de interés y que va a revisar profundamente todas las medidas que el BCE ha aprobado y analizar los beneficios y sus riesgos.

 

Edición: Catalina Guerrero