Johnson aspira a un pacto como el CETA con Canadá, pero sin cumplir las normas de la UE

Johnson

Johnson durante un discurso en Londres, el 3 de febrero de 2020. [EFE-EPA]

Londres (EuroEFE).- El primer ministro británico, Boris Johnson, reveló este lunes sus cartas en la negociación con la Unión Europea (UE) al pedir un acuerdo comercial similar al CETA de Canadá sin obligatoriedad de cumplir con las normas y estándares del mercado único comunitario.

En un discurso en Londres ante empresarios y embajadores, el político conservador avisó de que, si no consigue ese trato, el comercio bilateral se basará en el Acuerdo de retirada firmado en 2019, al amparo de la Organización Mundial del Comercio (OMC), o en un tratado parecido al que el bloque negocia con Australia.

El jefe del Gobierno británico planteó su posición negociadora después de que el 31 de enero el país saliera formalmente de la UE tras 47 años de pertenencia, lo que abre un periodo de negociación hasta el 31 de diciembre sobre la nueva relación comercial.

“A menudo se nos ha dicho que debemos escoger entre un pleno acceso al mercado de la UE, aceptando sus normas y sus cortes según el modelo de Noruega, o un ambicioso tratado de libre comercio, que abre mercados y evita toda la panoplia de regulaciones comunitarias, según el ejemplo de Canadá”, dijo Johnson.

Cumbre UE-Canadá: ¿en qué se ha avanzado con el acuerdo CETA?

Bruselas (EA.com)/Madrid (EuroEFE).- Dos años después de la firma del ambicioso acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y Canadá (CETA), ¿en qué se ha avanzado?, ¿cuáles son los retos todavía pendientes? A pocas horas de que comience en Montreal la 17 cumbre entre ambos bloques, repasamos las palabras de embajador del país norteamericano ante la Unión Europea (UE), Daniel Costello, quien en una reciente entrevista con nuestros socios del portal  EURACTIV.com, trazaba un primer balance de este acuerdo, no exento de polémica.

“Hemos elegido: queremos un tratado de libre comercio similar al de Canadá pero, en el improbable caso de que no tengamos éxito, entonces nuestro comercio tendrá que estar basado en el actual acuerdo de retirada de la UE”, afirmó.

Johnson aseguró que esto no supone una elección entre “un acuerdo o un no-acuerdo” al término del periodo de transición, como sostiene la oposición, sino entre una relación comercial con la UE comparable a la de Canadá “o más como la de Australia”.

El líder conservador, que dijo que, tras la consumación del Brexit el pasado viernes, la palabra “ha pasado a la historia”, insistió en que “no hay necesidad” de que un tratado de libre comercio conlleve “aceptar las normas de la UE en competencia, subsidios, protección social, el medioambiente o nada similar”.

En una comparecencia en Bruselas, el negociador comunitario, Michel Barnier, ofreció al Reino Unido negociar un pacto “altamente ambicioso” sin aranceles ni cuotas para los bienes que entren en el mercado único, a condición de que la competencia sea “abierta y justa” y que se incluya un convenio pesquero.

Sobre la cuestión de la pesca, Johnson precisó que tendrá que haber “negociaciones anuales” sobre cuotas, pues su prioridad es garantizar el acceso de los pescadores británicos a las aguas de estas islas.

En cuanto a las reglas de competencia, aseguró que este país no pretende “socavar los estándares comunitarios” ni ser un competidor feroz de la UE, pero señaló que “mantendrá sus altos estándares” en esas áreas sin “la obligación de un tratado”.

Entra en vigor el CETA. "Radiografía" del acuerdo UE-Canadá

El 21 de septiembre de 2017 entró en vigor (aunque de momento, de manera provisional) el ambicioso acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y Canadá, más conocido como CETA. El 30 de octubre de 2016, la UE y el país norteamericano rubricaban este acuerdo bilateral de libre comercio. Culminaban así siete años de difíciles negociaciones entre Ottawa y Bruselas. Mientras los movimientos de izquierda y antiglobalización critican el CETA porque, según aseguran, beneficia a las multinacionales, los representantes políticos de ambas partes calculan que el acuerdo generará beneficios anuales de hasta 12.000 millones de euros para la UE y de unos 8.000 millones para Canadá.

El Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA) de 2016 entre la UE y Canadá permite el comercio de una mayoría de bienes sin aranceles pero apenas cubre los servicios, motor de la economía británica, y mantiene los controles aduaneros y del impuesto sobre el valor añadido (IVA).

Por la proximidad física, la UE teme que, si el Reino Unido no acepta cumplir sus estándares medioambientales, alimentarios y laborales, el país podría convertirse en un competidor a sus puertas.

Sobre seguridad, Johnson, que gobierna con una amplia mayoría absoluta en el Reino Unido, dijo que buscará “un acuerdo pragmático” que proteja a los ciudadanos “sin transgredir la autonomía de los respectivos sistemas legales”.

El primer ministro adelantó que, mientras negocia con los Veintisiete la futura relación comercial, su Gobierno iniciará conversaciones con Estados Unidos, Japón, Australia, Canadá, Nueva Zelanda o la Commonwealth (mancomunidad de excolonias británicas).

Preguntado por los periodistas, aclaró también que su Ejecutivo negociará en nombre de todo el Reino Unido y sus territorios asociados, en los que se incluye el Peñón de Gibraltar.