Los países europeos empiezan a planificar una cautelosa y escalonada vuelta a la normalidad

Operarios del Ayuntamiento de Córdoba (España) realizan labores de desinfección en las calles del centro de la ciudad. EFE/Rafa Alcaide

Redacción Internacional (EuroEFE).- Mientras la pandemia de coronavirus mantiene confinada a gran parte de la población del planeta, algunos países europeos donde la plaga está perdiendo fuerza han empezado a planificar o incluso poner en marcha una cautelosa y escalonada vuelta a la normalidad, como hizo España este lunes en algunos sectores industriales.

España, que junto con Italia y EE.UU. es uno de los países con más casos y muertos, se prepara para salir de la “hibernación” y volver, entre este lunes y el martes, a recuperar algunas actividades no esenciales, como la industria pesada y la construcción.

Pero persistirá el confinamiento porque su “desescalada” no se producirá antes de dos semanas, sin descartar que las restricciones puedan mantenerse o reforzarse después del día 26. El estado de alarma y las restricciones concluyen ese día, pero el Ejecutivo no descarta prolongarlas hasta el 11 de mayo si fuera necesario.

Para ello, el Ministerio del Interior ha desplegado un operativo para repartir diez millones de mascarillas en puntos logísticos de toda España, como las estaciones de metro o las paradas de autobús.

Pero esta reapertura parcial de la economía no supone el final del confinamiento para gran parte de la población y se mantiene la suspensión de todas las actividades turísticas, hosteleras, educativas y deportivas.

Italia se plantea la reapertura con mucha cautela

En Italia, con 20.000 muertos y que fue durante un tiempo epicentro de la pandemia, el Gobierno no quiere bajar la guardia y ha prolongado hasta el 3 de mayo las medidas de confinamiento de las personas en sus casas y el cierre de todas las actividades no esenciales que debían expirar este lunes, 13 de abril.

El nuevo decreto, que empieza a aplicarse este martes, permitirá, no obstante, la apertura de algunos pocos negocios que estaban hasta ahora cerrados, algo casi simbólico. Son las librerías, papelerías, tiendas de ropa para niños y algunos servicios forestales, que se suman a las tiendas de primera necesidad aún en activo, como supermercados o farmacias.

Las autoridades italianas insisten en que, aunque se está aplanando la curva de contagios y muertos, aun no es suficiente para retomar otras actividades. “No podemos poner en riesgo los sacrificios cumplidos porque así todos los resultados positivos logrados se podrían perder”, ha dicho el primer ministro, Giuseppe Conte.

La esperanza del Gobierno italiano es que tras el 3 de mayo pueda dar inicio la llamada “Fase 2”, la apertura gradual del país, y solo si antes de esa fecha se verifica una mejora de la situación, se podría pensar incluso en reiniciar algunos sectores.

Por ello ha pedido a las empresas que preparen protocolos de seguridad y desinfecten sus instalaciones cuanto antes.

Algunas regiones, dentro de sus competencias, ha adoptado algunas medidas diferentes.

Por ejemplo, Lombardía, la más afectada por la epidemia, ha decidido que no permitirá la apertura de las librerías y papelerías, contradiciendo las disposiciones anunciadas por Conte.

En cambio Véneto, donde la epidemia se ha podido contener mejor, va a flexibilizar algunas prohibiciones:se permitirá abrir mercados al aire libre y se podrá salir a hacer deporte a más allá de 200 metros del domicilio.

Francia mantendrá el “confinamiento estricto” hasta el 11 de mayo

Mientras, el presidente francés, Emmanuel Macron, anunció este lunes la prolongación de las actuales reglas de un “confinamiento estricto” hasta el 11 de mayo, una fecha a partir de la cual se reabrirán “progresivamente” las guarderías y centros educativos preuniversitarios.

Macron, en un discurso radiotelevisado a la nación, insistió en ese carácter progresivo de la salida del confinamiento, que se asentará en la realización de tests de forma masiva, que aseguró que estarán disponibles entonces para todas las personas que tengan síntomas del coronavirus, de forma que los que den positivo queden en cuarentena y bajo seguimiento médico.

Durante las próximas cuatro semanas, ni se endurecerán ni se suavizarán las reglas que ya están vigentes, que según su análisis gracias al civismo de la población han permitido progresos, sobre todo en términos de reducción del número de personas en cuidados intensivos.

De hecho, por quinto día consecutivo este lunes disminuyó en 24 el número de pacientes en la UCI, aunque seguían siendo 6.821, no muy lejos del máximo de 7.148 del 8 de abril. En Francia han muerto hasta ahora 14.967 personas por COVID-19, lo que significa 574 más de los que se tenían contabilizados la víspera.

“Acabaremos por ganar, pero tendremos que vivir con el virus varios meses”, reconoció Macron después de haber dado pistas sobre algunos sectores que no podrán volver todavía a la normalidad en la nueva fase que se abrirá a partir del 11 de mayo, como bares, cafés, restaurantes, hoteles, cines o salas de espectáculos.

Anticipó que no se podrán celebrar festivales o grandes espectáculos “al menos hasta mediados de julio”. Y por eso habrá planes de ayuda específicos del Gobierno, por ejemplo para los negocios turísticos o culturales.

Los grupos más sensibles a la enfermedad, como personas mayores o con enfermedades crónicas habrán de seguir confinados después del 11 de mayo en condiciones todavía por determinar.

Justificó la vuelta de los alumnos a clase en mayo para evitar el agravamiento de las desigualdades que se está constatando durante el confinamiento, pero igualmente precisó que los universitarios no volverán a tener clase antes del verano, y el Gobierno tendrá que establecer nuevos métodos de evaluación.

Alemania y Holanda estudiarán pronto los pasos a seguir

En Alemania rige desde el 22 de marzo y, en principio, hasta el 19 de abril, la prohibición de reuniones o salidas de más de dos personas -ampliable, en caso de núcleos familiares u otras formas de convivencia-. Se permite la práctica individual de deportes al aire libre.

Las medidas fueron acordadas entre la gran coalición de la canciller Angela Merkel y los poderes regionales, a los que corresponde implementarlas. Baviera, el estado federado con más contagios, implantó el cierre casi total de la vida pública.

El miércoles próximo habrá otra reunión entre Merkel y los líderes de los “Länder” para acordar los pasos a seguir.

Se estima que serán clave para ello las recomendaciones emitidas por el grupo de investigadores de la Academia Superior Leopoldina, que aconsejan la “pronta apertura” de las escuelas para alumnos a partir de diez años.

Los expertos de la Leopoldina condicionan la apertura gradual a que se “mantengan a un nivel bajo consolidado” los contagios y a “nivel alto” los parámetros de higiene en toda la vida pública.

En ese contexto podría “reanudarse gradualmente” la actividad comercial, laboral y administrativa, así como, en fases siguientes y sin concretar plazos, la vida social, cultural, acontecimientos deportivos e incluso viajes privados o de trabajo.

El Gobierno holandés todavía no ha decidido cuándo empezará a relajar las medidas establecidas para luchar contra los contagios por el nuevo coronavirus, aunque el primer ministro Mark Rutte advirtió de que el regreso a la vida normal será “una cuestión de largo plazo” y que solo empezará una desescalada cuando las cifras de ingresos hospitalarios se hayan estabilizado.

“Los datos muestran con cautela que (las medidas) no se aplican por nada. Existe el riesgo de que la gente piense que pueden aflojar las reglas, pero eso puede ser un gran error”, explicó Rutte.

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En cualquier caso, el “confinamiento inteligente”, la estrategia aplicada por el Gobierno holandés en la que se permite aún salir a la calle pero con el cierre de los lugares de reunión social, se aplicará hasta al menos el 28 de abril, y los eventos como conferencias, ferias, partidos de fútbol, etc. están prohibidos hasta el 1 de junio.

Rutte anunció que el 21 de abril tomará una decisión sobre la extensión o relajación de las medidas actuales, aunque subrayó que las posibilidades de que se amplíen son “reales” y enfatizó la importancia de quedarse en casa.

Por su parte, el ministro británico de Exteriores, Dominic Raab, dijo este lunes que “es demasiado pronto” para plantearse un relajamiento de las restricciones impuestas hace tres semanas para contener la propagación del virus en el Reino Unido.

Raab sustituye a Boris Johnson al frente del Gobierno mientras el primer ministro se recupera del COVID-19 en su residencia oficial campestre de Chequers, tras salir el domingo del hospital londinense de St. Thomas, donde ingresó el 5 de abril y pasó tres noches en cuidados intensivos.

“Habrá un momento en el futuro en que podremos hablar de una transición, pero aún no estamos en ese punto”, afirmó Raab, en vísperas de que el jueves se cumpla la fecha en que legalmente el Ejecutivo debe revisar esas restricciones.

 

Volver a la vida normal

Austria, República Checa y Escandinavia son algunos de los países y regiones que más avanzados tienen los planes de vuelta a la normalidad, si bien están condicionados a que la situación siga mejorando.

El Gobierno austríaco presentó ya el 6 de abril una hoja de ruta para reactivar la economía de forma paulatina, con un primer paso que será la reapertura este martes de los pequeños comercios de menos de 400m2.

Además, también el martes volverán a abrirse importantes parques de Viena, como el del Palacio de Schönbrunn, aunque se reforzará la presencia policial para supervisar el cumplimiento de las reglas de distanciamiento social y evitar que se formen grupos.

Desde mañana el uso de mascarillas también será obligatorio en los transportes públicos como ya lo son en los comercios.

Desde las restricciones decretadas el 16 de marzo solo establecimientos esenciales como supermercados, farmacias y estancos están abiertos al público. Las actividades en sectores estratégicos como obra, industria y agricultura han continuado con medidas especiales de seguridad.

La reapertura de los pequeños comercios se hará con limitaciones de clientes, la obligatoriedad de llevar mascarillas y medidas especiales de higiene.

El resto de comercios, si todo va bien, se abrirán a partir del 1 de mayo, mientras que restaurantes, hoteles y otros servicios, como salones de belleza o tintorerías, podrán retomar la actividad como pronto a mediados de mayo aunque esa decisión se supeditará a cómo evolucione la situación.

Los exámenes de final de curso y las pruebas que acreditan la superación del bachillerato se realizarán, pero los centros permanecerán cerrados al menos hasta mediados de mayo

Por el momento no se contempla permitir grandes eventos públicos, tanto deportivos como culturales, al menos hasta finales de junio. Tampoco hay una fecha prevista para la reapertura de cines y teatros, cuya situación se evaluará en las próximas semanas. Otras instalaciones públicas como piscinas, pistas deportivas y gimnasios permanecen cerrados y a finales de abril se ofrecerá más información sobre posibles fechas de reapertura.

EFE/EPA/CHRISTIAN BRUNA

República Checa permite desde el pasado jueves la apertura de algunos comercios, como grandes tiendas de bricolaje, ferreterías y establecimientos de venta de equipamiento de ocio. La reapertura de los negocios se realiza con estrictas medidas de higiene, con geles desinfectantes a disposición de la clientela y una distancia de seguridad.

Ha relajado también algunas limitaciones impuestas sobre actividades deportivas. De esta forma, han reabierto centros de deporte al aire libre donde los usuarios no tienen obligación de usar mascarilla pero deberán mantener una distancia de dos metros entre ellos. Los vestuarios permanecerán cerrados..

En el país centroeuropeo se ha prolongado el estado de emergencia hasta el 30 de abril y es obligatorio el uso de mascarillas o una prenda que cubra boca y nariz, como una bufanda, al salir a la calle.

Un equipo de expertos discutirá la apertura de algunos comercios no esenciales, como librerías, a partir de esta semana, según el ministro de Industria y Comercio, Karel Havlícek.

En Dinamarca reabrirán este martes las guarderías y escuelas de todo el país, pero se mantienen hasta el 10 de mayo al menos la prohibición de concentraciones de más de diez personas, así como el cierre de fronteras a extranjeros sin permiso de residencia.

Grecia y Rusia prevén mantener medidas drásticas

En Grecia, los preparativos para el retorno “gradual” a la normalidad están ya en marcha, pero su aplicación no es en absoluto inminentes, según el portavoz del Gobierno, Stelios Petsas. Por el momento “no hemos llegado a ese punto y aún no se ha decidido nada”, dijo.

Grecia no solo mantiene por ahora el confinamiento de la población, sino que con vistas a la celebración de la Semana Santa ortodoxa ha endurecido las medidas restrictivas para evitar las salidas masivas de las ciudades y los festines familiares el próximo domingo de Pascua.

El portavoz recalcó que las iglesias permanecerán cerradas y solo habrá misas retransmitidas. Además, se prohíben todas las visitas a familiares o amigos para celebrar los días festivos. “No asaremos corderos, no viajaremos al pueblo”, recalcó.

Habrá un incremento de los controles policiales en carreteras y autopistas, así como en puertos y estaciones de autobuses para impedir que los ciudadanos abandonen las urbes.

En Grecia están cerrados desde el pasado 24 de marzo todos los comercios que no sean de alimentación, farmacias o quioscos. Mas allá de eso, operan tan solo actividades consideradas de relevancia para el funcionamiento de la vida cotidiana, como bancos, gasolineras o talleres, además de hospitales, consultas médicas o veterinarias.

Las personas que quieran salir de casa para hacer la compra, dar un paseo o asistir a una persona necesitada deben avisar por sms o llevar consigo un permiso expedido por las autoridades.

En Rusia actualmente no se habla de desescalada de las medidas introducidas para contener el coronavirus, sino todo lo contrario: en Moscú y la región de Moscú se recrudecen las medidas restrictivas con la imposición de un sistema de pases digitales para controlar el confinamiento, ejemplo seguido por otras regiones del país.

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha decretado vacaciones obligatorias -pagadas por los empleadores- para todos los rusos hasta el 30 de abril y en Moscú, epicentro de la pandemia con 11.513 casos y 82 fallecidos, rige una estricta cuarentena.

En su reunión de este lunes con el Gobierno, el presidente ruso, Vladímir Putin, explicó que la situación no va a mejor, sino todo lo contrario, y llamó a estar preparados para cualquier escenario.

La OMS pide cautela

Los gobiernos que planean levantar las cuarentenas y reactivar sus economía deben hacerlo poco a poco, con gran cuidado y solo si tienen estrategias bien rodadas frente al coronavirus, dijo este lunes la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha registrado hasta el momento 1.773.084 millones de casos confirmados en el mundo.

El número total de fallecidos se eleva a 111.652, en momentos en que la curva epidémica parece estabilizarse en ciertos países de Europa, donde los infectados suman los 913.000.

“Vemos que el número de casos confirmados y de hospitalizaciones son los primeros indicadores que se están estabilizando, pero eso no significa que estamos al final, sino más bien que es hora de redoblar la vigilancia, de ser muy cuidadosos”, sostuvo el director ejecutivo de la OMS para emergencias sanitarias, Mike Ryan.

Consideró que los países ·pueden empezar a diseñar sus estrategias de salida· de las medidas de cuarentena social que se han impuesto para frenar la transmisión del coronavirus, pero que para avanzar en esa dirección “hay cosas que se necesitan hacer antes”.

“No se pueden reemplazar las cuarentenas con nada, se deben reemplazar con comunidades empoderas, educadas y muy comprometidas porque habrá que cambiar nuestros hábitos en el futuro próximo”, explicó.

Los expertos coinciden en que aunque la pandemia se controle, el coronavirus continuará circulando, por lo que el comportamiento social tendrá que cambiar para minimizar el riesgo de contagio.

Editado por Miriam Burgués