La UE se disputa con China y Rusia su influencia en Serbia en medio de la pandemia

EFE/EPA/ANDREJ CUKIC

Belgrado (EuroEFE).- En medio de la pandemia del nuevo coronavirus la Unión Europea (UE) se disputa con China y Rusia su influencia en Serbia, el principal país de los Balcanes Occidentales que aún no forma parte del bloque comunitario y que tiene tradicionalmente buenas relaciones con Moscú y Pekín.

Ante la inicial ausencia de cualquier gesto o ayuda europea, China fue la primera en mover ficha y envió el pasado 21 de marzo un grupo de médicos y materiales sanitarios a Serbia.

El presidente serbio, Aleksandar Vucic, recibió la ayuda personalmente en el aeropuerto de Belgrado, seis días después de declarar el estado de emergencia, en un momento en el que apenas había contagio con el nuevo virus.

Hasta ahora el país balcánico de 7 millones de habitantes ha registrado unas 4.500 infecciones y un centenar de muertos, cifras muy bajas si se compara con otros países europeos más prósperos del mismo tamaño como Austria o Suiza.

Elogios a China y críticas a Europa

Mientras que la ayuda china fue recibida por Vucic como un gran gesto de solidaridad, calificando al presidente chino, Xi Jinping, como “amigo y hermano de Serbia“, la UE fue criticada con dureza por la falta de apoyo en las primeras semanas de la pandemia.

“Ya entendéis que la gran solidaridad internacional de hecho no existe. La solidaridad europea no existe. Fue un cuento de hadas sobre el papel”, llegó a decir el presidente serbio, visiblemente molesto por la falta de ayuda a su país, que negocia desde hace cinco años su entrada en la UE.

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De hecho, la UE había inicialmente impuesto restricciones a la exportación de material sanitario incluso para países candidatos a la adhesión, como Serbia o la vecina Montenegro.

Tras las duras críticas, finalmente está llegando también el apoyo de la UE, que ha financiado varios vuelos con ayuda sanitaria adquirida en China para Serbia.

Además, Bruselas ha anunciado 410 millones de euros de apoyo a los países de los Balcanes Occidentales, de ello, 78,4 millones para ayudas socio-económicas y 15 millones de euros de ayuda directa para la lucha contra la epidemia en Serbia.

Rusia no quiso quedarse atrás

Ante las actividades chinas y europeas, Rusia, considerado como el principal aliado histórico de Serbia, decidió no quedarse atrás.

A comienzos de abril envió once aviones militares con material sanitario, incluyendo aparatos de respiración, mascarillas y equipos para la desinfección de hospitales.

Además, el Gobierno ruso envió un equipo de 87 médicos a Belgrado para asistir a Serbia en la luchar contra la epidemia.

Serbia y Rusia comparten su tradición cristiana ortodoxa y siglos de estrechas relaciones.

Serbia coordina con China su respuesta al virus

Mientras, la ayuda china en Serbia se concreta no solo con el envío de material sanitario sino también mediante el asesoramiento médico.

El cuerpo serbio de gestión de la pandemia se coordina con los expertos chinos enviados a Belgrado.

“Uno de sus consejos fue el de aislar (en hospitales de campaña) cuantas más personas con síntomas leves para que no propaguen el contagio en sus familias”, explicó esta semana Zoran Gojkovic, secretario de Sanidad de la región serbia de Vojvodina.

“Es un método que cada vez más empiezan a aceptar otros países”, aseguró el funcionario serbio a Efe y mencionó en ese sentido el Millennium Stadium de Cardiff (Reino Unido) o una instalación en el Central Park de Nueva York.

Buena acogida de la ayuda china y rusa

“La ayuda china se percibe hoy en Serbia como crucial. Es la opinión general de la ciudadanía”, explicó en declaraciones a Efe Dragan Djukanovic, director de la ONG Centro para Política Exterior.

Según el analista, muchos serbios perciben a China y más todavía a Rusia como “un tipo de país solidario y amistoso”.

“Por más altas que sean las cifras (de ayuda) que llegan de la UE y de Occidente, el público serbio siempre reaccionará de forma más agradecida a lo que llega del Este (Rusia y China)”.

Eso sí, el analista matiza que China parece haber encubierto el alcance verdadero de la pandemia durante meses, acortando el margen de reacción de Europa, incluyendo el de Serbia, para prepararse.

Editado por Miriam Burgués