Helena Dalli, comisaria de Igualdad: “hay racismo estructural también dentro de la Comisión Europea”

Dalli

La comisaria Dalli, en una imagen de archivo. [EFE-EPA]

Bruselas (EA.com)/Madrid (EuroEFE).- Helena Dalli es la primera comisaria europea de Igualdad, un asunto al cual ha dedicado gran parte de su carrera. En una entrevista con el portal europeo EURACTIV.com, socio de EFE, ha asegurado que el racismo está “vivo” en Europa y, en ese sentido, instó a reflexionar más allá de los convencionalismos imperantes “para abordar los prejuicios estructurales dentro de la Comisión”.

La Comisión presentará un plan de acción contra el racismo a finales de este año. ¿Qué iniciativas está considerando?

Hemos estado debatiendo incluso antes de lo que ha pasado ahora (entre otros, con el “caso Floyd” en Estados Unidos), porque el racismo está vivo en Europa, no solo en EE.UU. Es irónico que celebremos los 20 años de la directiva de igualdad racial, y todavía tengamos (en la UE) problemas estructurales.

El racismo no ha sido erradicado. Existe una gran brecha entre la legislación y la eficacia de esa legislación en la vida de las personas. Nos centraremos en lo que hay bajo la punta del iceberg, el racismo estructural que es más difícil de abordar.

¿Qué quiere decir?

Es un problema cuando se mira al desempleo, por ejemplo, en las contrataciones, la vivienda o la salud. También hay prejuicios inconscientes. A veces, sin saberlo, las personas pueden ser racistas, especialmente las personas (de raza) blanca, en el sentido de que nos identificamos con personas que son “como nosotros”, por lo que podríamos estar discriminando.

¿Y en el seno de la Comisión Europea?

Lo analizaremos también internamente. Ya hemos estado trabajando con el comisario Hahn (Recursos Humanos) para ver cómo podemos abordar esa realidad. Esto no cambiará de la noche a la mañana.

Pero no basta decir que las personas de raza negra no presentan candidaturas (en las oposiciones a funcionario europeo, por ejemplo). Tenemos que analizar qué tipo de educación o formación están recibiendo, para que puedan lograr buenas calificaciones (en esas oposiciones o procesos de selección de personal para la UE).

Nuestra intención es analizarlo a fondo. El hecho de que, por primera vez, la UE tenga una cartera dedicada por completo a la igualdad es un mensaje de que Europa necesita abordar estas realidades de manera sólida. Hay mucho que hacer.

¿Cree que también se produjo un ‘racismo estructural’ dentro de la Comisión, dada la falta de diversidad entre su personal?

Hay un prejuicio inconsciente del cual ni siquiera somos conscientes. Y sí, hay (racismo) estructural, pero creo que está en todas partes. Es por eso que tenemos que abordar las raíces del problema, no solo los síntomas o los resultados.

Tenemos que pensar más allá de los convencionalismos y encontrar maneras de aportar más diversidad a todo el proceso. Por ejemplo, al buscar universidades y patrocinios para estudiantes, de modo que cuando reclutemos alumnos nos aseguremos de que somos más diversos en nuestras selecciones.

Su colega, el comisario (de Justicia de la UE) Didier Reynders, se disculpó a medias por su aparición con la cara pintada de negro durante un festival tradicional en Bélgica. ¿Cree que debería haber sido más convincente?

El comisario Reynders fue uno de los que realmente contribuyó al debate sobre el racismo en la universidad. También presentó la estrategia de los derechos de las víctimas, una muy buena estrategia que afecta a las personas que sufren discriminación racial. Me gusta juzgar a las personas por su trabajo. Creo que el comisario Reynders ha hecho una muy buena labor en esta estrategia de derechos de las víctimas.

Entonces, ¿está satisfecha con su disculpa?

No he dicho que esté satisfecha. Solo digo que estoy satisfecha con el trabajo que está haciendo en ese terreno. Está trabajando muy duro.

¿Deberíamos reconsiderar algunas de las estatuas que vemos en nuestras ciudades?

Conocer nuestra historia nos ayudará a no repetir ciertos errores cometidos en el pasado. No soy muy aficionada a las estatuas, como norma general. Las aprecio cuando son buenas obras de arte. Pero siempre he dicho que los monumentos que dejamos atrás, el legado, es nuestro trabajo.

¿Se siente cómoda con la estatua del rey (de los belgas) Leopoldo II en la entrada del barrio europeo sabiendo lo que hizo en el Congo, donde murieron hasta 10 millones de personas mientras él controlaba el país?

Cuando veo su estatua, recuerdo todas esas cosas, y no es bueno recordarlas. Por eso es importante conocer nuestra historia. Y aprender de ello. Podemos ser críticos de cómo se representa hoy en día. Pero es bueno que se genere un debate sobre eso porque significa que, con razón, somos críticos y hablamos también sobre nuestras críticas. Es saludable tener ese debate.

La pandemia de coronavirus ha afectado a las minorías con más fuerza que a otras capas de la sociedad, y ha ampliado las desigualdades existentes en Europa. ¿Le preocupa?

Me preocupa mucho. En estas últimas semanas he estado en contacto con algunos de esos grupos, entre ellos las personas con discapacidad, las personas LGTBI +, las mujeres y las minorías étnicas. Estamos recopilando todo lo que hemos aprendido y lo aplicaremos en nuestra estrategia LGTBI +, que será la primera estrategia de la UE que se presente antes de que acabe el año. También tenemos una estrategia de discapacidad que se lanzará a principios de 2021. Y el marco de inclusión de los romaníes (gitanos), donde también aprovecharemos la experiencia de la pandemia.

¿Y qué hay de aquellas mujeres que tuvieron que vivir con sus abusadores durante la pandemia, a veces en pequeños apartamentos?

Escribí a los Estados miembros junto con el comisario Schmit (Empleo) y la comisaria Kyriakides (Salud) para pedirles que estén atentos a eso. Me animó mucho ver que la mayoría de los Estados miembros están analizando lo que está pasando, y están brindando soluciones, por lo que estas mujeres ya no estarán solas.