España inicia retirada de concertinas de frontera con Marruecos y Francia desaloja cerca de mil migrantes en dos campamentos

Concertinas

Detalle de la concertina colocada a lo largo del perímetro fronterizo de Melilla. EFE/F.G. GUERRERO

Ceuta/Paris (EFE).- El Gobierno español comenzó a retirar este martes las polémicas alambradas con cuchillas (concertinas) que están distribuidas por el perímetro fronterizo de 8,2 kilómetros que separa la ciudad norteafricana de Ceuta de Marruecos, mientras en Francia se procedió al desalojo de cerca de mil migrantes de dos campamentos.

Los trabajos de retirada de cuchilas en Ceuta, que incluirán también los dispositivos similares en la cercana ciudad de Melilla, se desarrollarán durante varios meses, según informaron a Efe fuentes policiales.

Una empresa pública es la encargada de desmontar las concertinas, que fueron colocadas en octubre de 2005, cuando gobernaba España el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, en un momento de gran presión migratoria sobre Ceuta y Melilla.

El ministro del Interior del actual gobierno socialista español, Fernando Grande-Marlaska, ya anunció que se retirarían las cuchillas de las cercas fronterizas de Ceuta y Melilla en sus tramos “más vulnerables” y serían sustituidas por un nuevo vallado que aporte más seguridad al control de estas fronteras, pero “sin medios cruentos”.

Las fronteras de ambas ciudades españolas están rodeadas de un anillo de dos vallas de varios metros de altura a las que se añadieron concertinas con cuchillas para prevenir la entrada de inmigrantes indocumentados.

Sin embargo, esos y otros medios técnicos no han logrado frenar los intentos periódicos de entrada irregular, a veces de cientos de inmigrantes africanos al mismo tiempo, que buscan entrar en España para, en muchos casos, continuar viaje al resto de Europa.

Desde hace años las organizaciones humanitarias han pedido la retirada de las cuchillas por considerar que son peligrosas y no disuaden.

En junio de 2017, un informe de Interior ya confirmó que no son un elemento “disuasorio” en estos casos.

El objetivo ahora es mejorar y modernizar los pasos fronterizos en Ceuta y Melilla con actuaciones que incluyen un nuevo sistema de circuito cerrado de imágenes en Ceuta o la ampliación del mismo en Melilla.

Las autoridades también pretende modernizar las infraestructuras de seguridad de la frontera, con mejoras en los pasos de Beni Enzar (Melilla) y El Tarajal (Ceuta), donde se instalará un sistema de reconocimiento facial.

El plan, con un presupuesto de más de 32 millones de euros, es susceptible de ser cofinanciado hasta el 75 por ciento de su importe con fondos europeos, por medio del Fondo de Seguridad Interior o del Fondo de Asilo, Migración e Integración.

Desalojo en Francia

Las autoridades francesas desalojaron este martes dos campamentos de migrantes, uno con unas 600 personas de origen tibetano en el departamento de Yvelines, en la región de París, y otro con más de 370 personas en Calais, donde 43 quedaron retenidos por estar en situación irregular.

La Prefectura (delegación del Gobierno) de Yvelines justificó el desalojo porque este tipo de ocupaciones “ocasionan serios problemas de seguridad, salubridad y tranquilidad en particular para los vecinos de las proximidades y de los alrededores”.

Explicó que la evacuación del campamento que se había formado desde agosto en el municipio de Achères, junto al bosque de Saint Germain en Laye, se desarrolló sin incidentes.

Sus ocupantes fueron dirigidos a diez instalaciones diferentes repartidas en todo el departamento, incluidos centros de acogida de migrantes y demandantes de asilo, pero también edificios públicos como gimnasios.

La Prefectura explicó en un comunicado que desde hace años inmigrantes de origen tibetano acuden a esa zona y que, aunque desde 2017 han sido realojados cerca de 800, “es imposible acoger a un número tan importante de personas en condiciones dignas”.

Por otro lado, la policía desalojó desde primera hora de la mañana un campamento de migrantes que se había formado en un bosque próximo al puerto de Calais, una operación en la que 331 personas fueron evacuadas y otros 43 sin papeles fueron detenidos, indicó la Prefectura del departamento de Pas de Calais.

El campamento, formado por unas 250 tiendas de campaña, se encontraba en el conocido como bosque Hedde, por el nombre de la familia propietaria, que había recurrido al Tribunal de Gran Instancia de Boulogne sur Mer para exigir el desalojo.

El tribunal había emitido un decreto de expulsión el pasado 10 de octubre y una segunda vez el 19 de noviembre.

La policía había constatado desde hacía semanas durante sus patrullas la presencia de unos 350 migrantes de diferentes nacionalidades (iraníes, iraquíes, eritreos y sudaneses, entre otros) en condiciones “extremadamente precarias”.

Calais y sus alrededores, por su situación geográfica, ha sido tradicionalmente un punto de concentración para los migrantes que intentan atravesar de forma clandestina el Canal de la Mancha en dirección del Reino Unido y allí se han formado grandes campamentos.

El mayor de todos, conocido como “la jungla”, fue evacuado el 24 de octubre de 2016 y albergaba entre 6.000 y 8.000 ocupantes.