Los ciudadanos españoles, los terceros más intolerantes frente a la corrupción

OLAF

Imagen de archivo de la sede de la oficina antifraude de la UE, OLAF, en Bruselas. [EA.com/OLAF]

Bruselas (EuroEFE).- El 81 % de la ciudadanía española considera que la corrupción en el ámbito institucional es “inaceptable”, situándose así como la tercera opinión pública más crítica con estas prácticas a nivel europeo, según reflejan los datos del último Eurobarómetro publicado este miércoles.

La corrupción, ejemplificada en el informe como la concesión de regalos y favores para sacar provecho de las instituciones, es vista de forma desfavorable por el 88 % de los portugueses y el 83 % de los finlandeses, los dos primeros países más críticos con estas prácticas.

En el otro extremo de la tabla se sitúa Hungría, donde la condena incondicional a este tipo de situaciones cae al 38 %, Letonia (39 %) y Chequia (41 %). La media de la Unión Europea (UE) está en el 69 %, según el Eurobarómetro.

La encuesta se basa en 27.498 entrevistas a ciudadanos europeos en diciembre de 2019, 1.014 de ellos españoles.

Más allá de la tolerancia, el 94 % de los españoles ve la corrupción como un problema “habitual”, 17 puntos más que la media europea, lo que sitúa al país como tercer miembro de la UE con una mayor perspectiva de este fenómeno por detrás de Croacia, Chipre y Grecia.

El porcentaje se mantiene estable respecto a la anterior encuesta, realizada en 2017, mientras que a nivel comunitario la percepción de la corrupción como algo habitual se incrementó en tres puntos, del 68 al 71 %.

Pese a que la ciudadanía española considera que el problema es generalizado, la encuesta también refleja una contención a la hora de valorar su crecimiento dentro de las instituciones y empresas.

Así, preguntados sobre si los niveles de corrupción en el país han “aumentado, disminuido o permanecido igual” en los últimos tres años, el 52 % de los encuestados consideran que éstos se han incrementado, un 11 % menos que en 2017.

En este sentido, el 37 % considera que la corrupción se ha mantenido igual desde 2016 (8 puntos más que en la anterior encuesta) y un 8 % opina que ha disminuido (3 puntos más que en el anterior registro).

Mayor impacto en la vida diaria

También existe una considerable brecha entre la media europea y España a la hora de valorar como “la corrupción afecta en la vida diaria” de la ciudadanía.

Tan solo el 26 % de la media de los 27 Estados miembros de la UE y más el Reino Unido considera que el impacto de estas prácticas irregulares incide sobre su vida cotidiana frente al 58 % de los encuestados españoles.

En lo que respecta a la corrupción institucional, los ciudadanos españoles consideran parejo su incidencia a nivel regional y nacional: el 89 % considera que estas prácticas están instaladas de manera habitual a nivel local y autonómico mientras que un 90 % piensa de manera similar en lo referente a la estructura del Estado.

A la hora de desgranar estos “sobornos y abusos de poder” por grupos, el 80 % de los encuestados españoles lo asimilan a los partidos políticos, el 68 % a cargos electos y el 50 % a bancos e instituciones financieras.

Estos porcentajes muestran una sensible brecha respecto a la media europea, donde se refleja una percepción de prácticas corruptas del 53 % en partidos políticos, un 49 % en cargos electos y apenas un 29 % en entidades bancarias.