Elecciones en el Reino Unido: ¿se acabará el laberinto del “brexit”?

Una pancarta de un movimiento contra el "brexit", que se ha convertido en la clave de las elecciones en el Reino Unido. [EFE/ Neil Hall]

Londres (EuroEFE). Este jueves hay elecciones en el Reino Unido, de las que está pendiente toda la UE. Decisivas para el “brexit”, un tedioso laberinto que para muchos británicos ya ha durado demasiado, casi tres años de negociación, de negativas parlamentarias, dimisiones. Para el 68 por ciento de los electores, la prioridad en estas elecciones es el “brexit”.

Irlanda, el futuro de Escocia, qué pasa con la City…son temas que de una manera u otra se verán afectados con el resultado electoral, sin olvidar las consecuencias en la política interna en el partido que no consiga sus objetivos. El liderazgo del primer ministro, el conservador Boris Johnson, y del líder laborista, Jeremy Corbyn, está en juego.

El viento sopla a favor de los conservadores

El líder que encabeza todas las encuestas, el conservador Boris Johnson, se ha comprometido a entregar “como regalo de Navidades anticipado a la Nación” la nueva Ley del Brexit, aunque la salida oficialmente no se consumará hasta el 31 de enero. “Get brexit done”, culminemos el “brexit”, es su mensaje estrella.

Ni los agrios debates sobre el sistema de salud -lo que más inquieta a los británicos tras el “brexit”-, ni sobre la seguridad tras el atentado terrorista registrado en plena campaña, cambiaron la dirección del viento que sopla a favor de los conservadores.

Johnson concita a tres de cada cuatro votantes a favor del “divorcio” y ha sometido al Partido del Brexit de Nigel Farage, que parecía una amenaza tras ganar las elecciones europeas. En los sondeos, casi siempre mantiene una distancia de seguridad de 10 puntos con respecto al Partido Laborista, principal de la oposición.

La ambigüedad del líder izquierdista, Jeremy Corbyn, que promete un nuevo acuerdo y un segundo referéndum en el que será neutral, descoloca al 70% de sus votantes partidarios de la permanencia.

Claros sí son los Liberal Demócratas, que con su dirigente, Jo Swinson, y su eslogan de “detener el brexit”, quieren aglutinar el apoyo de todos los que desean seguir en el bloque comunitario, opción que también defienden los nacionalistas escoceses del SNP.

Varias personas protestan contra el “brexit” frente al Parlamento en Londres. EFE/ Facundo Arrizabalaga

Andrew Gamble, profesor emérito de Política de la Universidad de Cambridge y miembro del Queens’ College, dijo a Efe que la forma en que las personas votaron en el referéndum de 2016 tendrá un “gran impacto” en el resultado. “La estrategia conservadora ha sido unir la mayor parte del voto ‘leave’, exprimiendo exitosamente los votos del Partido del Brexit”.

No obstante, “la situación es complicada porque hay hasta 4 millones de electores que optó por los conservadores la última vez, pero por permanecer en la Unión Europea en el referéndum”, recordó el experto, que imparte clases en la Universidad de Sheffield.

“Si eligen quedarse con los conservadores porque temen un radical gobierno laborista dirigido por Jeremy Corbyn, entonces ganarán cómodamente”, comentó. Si, por el contrario, los partidos “remain” aúnan más escaños, tendrán “una mayoría muy pequeña” o quedarán por debajo de ella y se configurará un Parlamento fragmentado.

Unas elecciones clave para la economía británica

Londres (EuroEFE).- La City de Londres afronta las elecciones británicas como un arma de doble filo. Por un lado, teme un gobierno del laborista Jeremy Corbyn que pueda adoptar medidas “antiempresariales”, pero al mismo tiempo recela del “brexit” al que …

No puede considerarse un segundo referéndum

El voto por continuar en el bloque comunitario se divide entre varios partidos, por lo que los analistas coinciden en que estas elecciones no pueden interpretarse como otro plebiscito.

“Estas elecciones no son un segundo referéndum. Es muy probable que los conservadores las ganen -porque les favorece el sistema- aunque se emitan más votos favorables a seguir en la UE”, aclaró Gamble.

La profesora de Ciencias Políticas en la Universidad Brunel de Londres, Katja Sarmiento-Mirwaldt, declaró a Efe que aunque nada “determina” una elección hasta que se llega a las urnas, en esta el “‘brexit’ suplirá de forma relevante la “identidad política”.

“Los laboristas sienten que tienen que atraer a los votantes de ‘leave’ y ‘remain’, y esto es difícil de hacer. Es por ello que no, no creo que esta elección pueda interpretarse como un segundo referéndum sobre el ‘brexit'”, apuntó.

La experta en Gestión Pública Stella Ladi, de la Queen Mary University of Londond, afirmó a Efe que la “línea divisoria en estos comicios no es izquierda y derecha” sino la postura sobre la UE.

“Sin embargo -apostilló-, no pueden interpretarse como un segundo referéndum ya que el voto ‘remain’ está muy dividido”.

Isaac Bigio, analista internacional de la London School of Economics, sí ve “una suerte de tercer referéndum” en esta ocasión, tras las elecciones europeas de mayo: “Boris puede imponer el ‘brexit’ con un 40% de los votos, en vez del 50% de un plebiscito”.

La cuestión irlandesa

La mayor parte de los irlandeses del Norte rechazaron en el referéndum de 2016 y que ha relanzado el debate sobre la reunificación de la isla de Irlanda. Están en juego 18 de los 650 escaños que tiene el Parlamento británico, un número pequeño si se tiene en cuenta el enorme impacto que tiene sobre la provincia autónoma la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE).

Vista de un cartel “anti-brexit” en la ciudad norirlandesa de Newry, cerca de la frontera con la República de Irlanda. EFE/Aidan Crawley

Diez de esos asientos los ocupó en la anterior legislatura el ultraconservador Partido Democrático Unionista (DUP), probritánico y principal representante de la comunidad protestante norirlandesa.

También es partidario del “brexit”. Pero no de un “brexit” cualquiera.

Los unionistas quieren salir de la UE en las mismas condiciones que el resto del Reino Unido, a fin de proteger los vínculos económicos y constitucionales que tiene la región con Gran Bretaña (Escocia, Gales e Inglaterra).

A ojos del DUP, el acuerdo del “brexit” que la ex primera ministra Theresa May selló con Bruselas no ofrecía esas garantías y sus diputados en Westminster, de los que dependía para gobernar en minoría, lo rechazaron en hasta en tres votaciones.

Su sucesor al frente del Ejecutivo y del Partido Conservador, Boris Johnson, tampoco logró el “sí” de los unionistas a su pacto de salida renegociado, por lo que decidió convocar estos comicios anticipados.

Las encuestas predicen ahora que los “tories” (conservadores) podrían lograr la mayoría absoluta. Johnson no necesitaría al DUP y seguiría adelante con su plan de salida.

 

Es un “brexit” que, por diferentes motivos, ninguno de los grandes partidos en Irlanda del Norte quiere, ya sean nacionalistas o unionistas, recuerda a Efe Cathal McCall, profesor de Política en la Queen’s University de Belfast.

El DUP ya dijo que se sintió “traicionado” por Johnson, pues su acuerdo de divorcio prevé establecer una barrera aduanera en el mar de Irlanda -entre la región y el resto del país- para controlar las mercancías que entren en el mercado interior de la UE a través de la frontera entre las dos Irlandas.

De esta manera, la divisoria entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda seguiría siendo invisible, lo que resulta clave para sus economías, altamente conectadas, y para el proceso de paz.

El segundo partido norirlandés, el Sinn Féin, antiguo brazo político del ya inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA) y mayoritario entre la comunidad católicanacionalista, se opone a cualquier “brexit”.

Brexit: miedo a una Irlanda del pasado

Forkhill (Irlanda del Norte) (EuroEFE).- Para Marc Kelly, la frontera invisible de 500 kilómetros que separa la provincia británica de Irlanda del Norte de la República de Irlanda puede llegar a ser tan fría como el Muro de hielo de …

Para estas elecciones, los republicanos han acordado con otras fuerzas nacionalistas y “antibrexit”, como los Verdes, pactar candidaturas en circunscripciones clave, a fin de desbancar a los aspirantes unionistas.

Su plan a medio plazo, expone McCall, es desgastar al DUP y aumentar la presión sobre el Gobierno británico para que acepte celebrar un referéndum sobre la reunificación, tal y como permite el acuerdo del Viernes Santo (1998), el texto que puso fin a más de tres décadas de conflicto en la región.

Según el experto, la prioridad durante estos 20 años de proceso de paz ha sido lograr cierta estabilidad política y acabar con la violencia, por lo que se veía como un objetivo muy lejano cualquier cambio en la situación constitucional de la región.

El ‘brexit’ ha complicado las cosas, porque se ha estimado que un tercio de la población unionista es partidaria de seguir en la UE y quizá votó al DUP en el pasado pero ahora cambiará. Obviamente no votará al Sinn Féin, pero tiene otras alternativas, como el Partido Alianza (multiconfesional) o los Verdes”, indica McCall.

Escocia: los nacionalistas quieren ser el azote de los conservadores

El Partido Nacionalista Escocés (SNP) acude a las elecciones del día 12 prometiendo ser el azote de los conservadores, que parten como favoritos, y a quienes les enfrenta la demanda de un nuevo referéndum de independencia, que tensará la ya complicada relación entre Londres y Edimburgo.

La formación, liderada por la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, ha basado su estrategia de campaña en situar al primer ministro, el conservador Boris Johnson, como el responsable de que el país abandone la Unión Europea (UE), un escenario en contra del que se pronunció la mayoría de los escoceses.

 

La líder del Partido Nacionalista de Escocia (SNP), Nicola Sturgeon. EFE/EPA/Robert Perry

Esta oposición al “brexit” justifica, según el SNP, la necesidad de que se celebre un nuevo plebiscito en 2020, que permita a los ciudadanos decidir de nuevo el encaje constitucional de Escocia en el Reino Unido, después de que en 2014 el 55 % rechazase la separación.

Johnson ha mostrado un rechazo rotundo a ni siquiera discutir la posibilidad de una consulta y ha prometido que si se revalida en el cargo, evitará que los escoceses acudan de nuevo a las urnas.

Sturgeon ya ha avanzado que, tras los comicios, enviará una carta al próximo primer ministro para solicitar formalmente el nuevo referéndum, que solo podría celebrarse de forma legal y vinculante con el consentimiento de Londres.

“Si el resultado de estas elecciones es un fuerte gobierno de mayoría conservadora, entonces puedo garantizar que rechazaremos cualquier solicitud del gobierno del SNP para celebrar un referéndum de independencia. No habrá negociación: devolveremos la carta al remitente y habremos acabado con ello”, ha dicho Johnson en campaña.

Consciente del debilitamiento que las encuestas atribuyen al Partido Laborista en Escocia, el SNP intuye que muchas circunscripciones se las disputarán con los conservadores, por lo que la mayoría de sus ataques se han dirigido al líder “tory”, a quien Sturgeon ha calificado de “peligroso y no apto para el cargo”.

Si se cumplen los sondeos que sitúan a los “tories” en cabeza con una intención de voto que ronda el 43 %, es probable que la tensión entre el Gobierno británico y el escocés aumente significativamente ante la petición de un segundo plebiscito.

Si bien Johnson considera que la cuestión quedó zanjada al menos para una generación con el referendo de hace cinco años, Sturgeon defiende que el “brexit” ha modificado las circunstancias y que lo más democrático es dar voz de nuevo a la ciudadanía.

“Una victoria del SNP en estas elecciones sería un claro mandato del pueblo de Escocia para que se respete la democracia escocesa. Westminster no debe vetar el derecho del pueblo de Escocia a decidir su propio futuro”, ha afirmado la dirigente escocesa.

Si Johnson gana las elecciones pero sin mayoría,  sería un escenario más alentador para el SNP, ya que, con un Parlamento fragmentado en que los conservadores no tuviesen mayoría absoluta, el Partido Laborista, al que las encuestas otorgan un 32 % de los apoyos, podría necesitar sus votos para formar gobierno.

La llave para permitir este ejecutivo presidido por el líder laborista, Jeremy Corbyn, sería lograr un referéndum de independencia, ya que, aunque los nacionalistas escoceses han descartado formar parte de una coalición, estarían dispuestos a prestar su respaldo a cambio de una consulta.

Si bien la negativa de Johnson es tajante, Corbyn se ha mostrado más abierto a entablar conversaciones, según ha dicho, para considerar un referéndum en la segunda mitad de una hipotética legislatura, siempre que, en las elecciones regionales de 2021, el independentismo obtuviese mayoría en el Parlamento escocés.

Edición: Luis Alonso