Avances “decepcionantes” y “progreso limitado” en la negociación entre Londres y Bruselas

El negociador jefe de la UE para la relación con el Reino Unido, Michel Barnier. EFE/EPA/OLIVIER MATTHYS/POOL

Bruselas/Londres (EuroEFE).- El negociador de la Unión Europea (UE) para la relación con el Reino Unido, Michel Barnier, aseguró este viernes que los avances logrados en la segunda ronda de negociación entre Londres y Bruselas han sido “decepcionantes”, mientras que el Gobierno británico habla de “progreso limitado”.

“Hay cuatro áreas en particular en las que el progreso esta semana fue decepcionante”, declaró el político francés durante una rueda de prensa, en referencia a la pesca, la competencia, la gobernanza de la futura asociación y la cooperación judicial y policial.

Barnier se expresó en ese sentido después de la segunda tanda de conversaciones sobre la relación entre el Reino Unido y los Veintisiete tras el Brexit, que se celebró desde el lunes hasta este viernes por videoconferencia, debido a la pandemia del coronavirus.

El exministro galo afirmó que la UE no puede aceptar realizar “avances selectivos solo en una serie limitada de cuestiones”.

“Necesitamos hacer progresos en todos los asuntos en paralelo. Necesitamos encontrar soluciones en los temas más difíciles. El Reino Unido no puede rechazar extender la transición y al mismo tiempo ralentizar las discusiones sobre áreas importantes”, apuntó.

Por su parte, un portavoz del Ejecutivo británico lamentó que la oferta que ha puesto sobre la mesa Bruselas para regular el comercio de bienes entre ambos lados del canal de la Mancha se “queda muy corta” respecto a otros acuerdos de libre comercio que la UE ha firmado con otros “países soberanos”.

Esa circunstancia “reduce significativamente el valor práctico de la aspiración compartida de establecer cero cuotas y cero tarifas”, afirmó ese portavoz en un comunicado tras la conclusión de la ronda negociadora, que empezó el martes y se ha llevado a cabo por videoconferencia.

El Reino Unido constata además que existen “diferencias de principio significativas” en otras áreas.

En particular, Londres advierte de que no se dan las circunstancias para variar su posición en cuanto al llamado “level playing field” (“campo de juego en igualdad de condiciones”, en inglés), la condición que demanda Bruselas para asegurarse de que las empresas británicas siguen unos estándares comunes y no obtienen ventajas competitivas.

Tras la retirada británica de la UE el pasado 31 de enero, comenzó un periodo transitorio de once meses en el que la legislación comunitaria se sigue aplicando en territorio británico y durante el cual se negocian los nuevos vínculos entre Londres y Bruselas.

Aunque antes de julio el Reino Unido puede solicitar extender esa transición uno o dos años, hasta finales de 2021 o 2022, por el momento ha descartado la opción, a pesar de que el brote de COVID-19 ha obligado a retrasar las discusiones y a realizarlas de forma virtual.

Sin avances en pesca y competencia

En cuanto a la pesca, Barnier recalcó que no se hicieron progresos “tangibles” y que la UE no aceptará un pacto comercial con Londres si el convenio no incluye el acceso a las aguas.

“La Unión Europea no aceptará una futura asociación económica que no incluya una solución equilibrada, sostenible y de largo plazo para la pesca. Eso debería ser evidente para el Reino Unido”, sentenció el negociador.

También recriminó al Gobierno británico que no haya presentado una propuesta legal por escrito sobre pesca.

El objetivo del club comunitario es tener cerrado el acuerdo sobre acceso a las aguas británicas para el 1 de julio, de modo que dé tiempo a fijar las cuotas pesqueras del periodo posterior a la transición.

Con respecto a los arreglos pesqueros, Londres lamenta que la UE “aparentemente” pide que el Reino Unido acepte “la continuidad de las cuotas actuales”.

“Solo haremos progresos en este punto si aceptamos la realidad de que el Reino Unido tendrá el derecho a controlar el acceso a sus aguas al final de este año”, agrega el Gobierno británico.

Sobre la igualdad de condiciones para garantizar una competencia justa, Barnier destacó que el acuerdo comercial ofrecido por la UE, sin aranceles ni cuotas para los productos británicos, supondría “un acceso sin precedentes” al mercado único para el Reino Unido como país tercero.

“Pero debemos ser igualmente ambiciosos en garantizar elevados estándares sociales y medioambientales. Debemos ser igualmente ambiciosos en evitar distorsiones comerciales injustas y ventajas competitivas injustificadas, por ejemplo, mediante ayudas de Estado y medidas fiscales relevantes”, constató.

En cualquier caso, añadió que esta semana el Reino Unido “fracasó” a la hora de “implicarse de manera sustancial” en esos asuntos.

“No habrá un acuerdo comercial ambicioso sin igualdad de condiciones ambiciosa con una competencia abierta y justa”, advirtió.

En el caso de la gobernanza de la futura asociación, Bruselas opta por un marco global, mientras que el Reino Unido prefiere cerrar numerosos acuerdos sectoriales.

Según Barnier, Londres se niega a incluir en el acuerdo referencias a valores compartidos como la democracia, el Estado de Derecho, los derechos humanos o la lucha contra el terrorismo y el cambio climático y tampoco quiere comprometerse de manera formal a seguir aplicando la Convención Europea de Derechos Humanos.

Los Veintisiete también pretenden que el Reino Unido reconozca el rol del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en cuestiones relacionadas con el Derecho comunitario, “en especial para el intercambio de datos personales”, señaló el político francés.

Sobre la cooperación judicial y policial en materia penal, Barnier aseguró que Londres rechaza proporcionar garantías “firmes” sobre derechos fundamentales y libertades individuales.

Agregó que el Reino Unido insiste en “rebajar los estándares y en desviarse de mecanismos acordados de protección de datos”.

Prolongación y coronavirus

Sobre la posibilidad de prolongar la transición, Barnier informó de que durante la nueva tanda de conversaciones el Reino Unido ha insistido en su negativa a extenderla.

“En lo inmediato, la consecuencia de esta decisión del Reino Unido es que el tiempo apremia, más que nunca el tiempo corre”, advirtió sobre los ocho meses que quedan para alcanzar un pacto si no se prolonga la transición, y destacó que “más que nunca” son necesarios progresos y avanzar “de forma constructiva”.

En cualquier caso, consideró que las diferencias entra las dos partes “se pueden superar” en los próximos meses.

Si se llega al final de este año sin un pacto entre Londres y Bruselas, se produciría un escenario similar al de un Brexit sin acuerdo, en el que las relaciones comerciales se basarían en las normas genéricas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y la colaboración en numerosos ámbitos quedaría suspendida.

Editado por Miriam Burgués