El Reino Unido reconoce que habrá “algunos controles” de bienes tras el Brexit

Un cartel de Aduanas en la frontera entre la UE y Gran Bretaña en el parque de atracciones Mini-Europa en Bruselas, Bélgica, el 19 de mayo de 2020. EFE/EPA/OLIVIER HOSLET

Londres/Bruselas (EuroEFE).- El Gobierno del Reino Unido aseguró este miércoles que no aplicará tarifas a los productos en tránsito entre Gran Bretaña y la provincia británica de Irlanda del Norte cuando el país abandone definitivamente la Unión Europea (UE) y el mercado común, aunque reconoció que serán necesarios “algunos controles”.

Londres presentó este miércoles un documento en el que expone su posición sobre el llamado “Protocolo Irlandés” de cara a las negociaciones del Brexit con Bruselas, que determinarán la futura relación comercial entre ambos bloques tras el final el final del periodo de transición, el 31 de diciembre, cuyo tono el negociador de la Unión Europea (UE) para la relación con el Reino Unido, Michel Barnier, lamentó.

El Protocolo, también llamado “salvaguarda irlandesa” está diseñado para mantener abierta la frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda después de este divorcio, pues se considera que es clave para la economía de toda la isla y su proceso de paz.

En ese escenario y a efectos de entrada de bienes en el mercado interior comunitario, la futura divisoria entre el Reino Unido y la UE se situaría en el Mar de Irlanda, entre Gran Bretaña (Escocia, Gales e Inglaterra) e Irlanda del Norte.

Los partidos unionistas norirlandeses han advertido de que esa solución podría crear una frontera internacional dentro del Reino Unido, lo que ven como una amenaza para los lazos constitucionales y económicos de la región con el resto del país.

Por ello, el documento presentado hoy por Londres recalcó que no se impondrán “aranceles sobre los productos que permanezcan dentro del territorio aduanero del Reino Unido”, al tiempo que no se levantará tampoco una “nueva infraestructura aduanera”.

Así, las empresas de Irlanda del Norte tendrán “acceso ilimitado al resto del mercado del Reino Unido” y podrán “beneficiarse de los nuevos acuerdos de libre comercio” que se firmarán “con países de todo el mundo” tras el fin del periodo de transición.

Sin embargo, el documento precisa que “será necesario” efectuar “algunos controles”, en su mayoría de “manera electrónica”, para los productos agroalimentarios que pasen de Gran Bretaña a la isla de Irlanda, pues sus dos jurisdicciones (norte y sur) constituyen una “unidad epidemiológica única”.

“Lo que no crea el protocolo -y tampoco incluye provisión alguna para crearlo- es ningún tipo de frontera internacional en el Mar de Irlanda entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte”, agrega el texto.

En teoría, esta garantía, pensada para evitar el restablecimiento de una barrera estricta entre las dos Irlandas, entraría en vigor incluso si Londres y Bruselas no fijan una nueva relación comercial al final del periodo de transición.

No obstante, las dos partes mantienen diferencias sobre el funcionamiento del Protocolo, pues el Reino Unido sostiene que no puede ser una “solución permanente” y que la adhesión de Irlanda del Norte a “ciertas reglas” del mercado interior y la unión aduanera “no pueden estar en vigor para siempre”.

“Está pensado para resolver un determinado conjunto de problemas y solo puede hacerlo en la práctica mientras tenga el consentimiento del pueblo de Irlanda del Norte”, advierte el documento de Londres.

La UE afea a Londres el “tono” usado en una carta del negociador británico

Michel Barnier, lamentó este miércoles “el tono” utilizado por su homólogo británico, David Frost, en una carta en la que Londres criticaba a Bruselas por ofrecer “un acuerdo comercial de relativa baja calidad”.

“No me gustaría que el tono que has usado impacte la confianza mutua y actitud constructiva que es esencial entre nosotros”, escribe Barnier en otra misiva, en respuesta a Frost.

La carta inicial del negociador británico, enviada el martes, afirmaba que en la actualidad la UE no ofrece al Reino Unido “una relación comercial justa y libre entre socios económicos cercanos, sino un acuerdo comercial de relativa baja calidad que conlleva una supervisión sin precedentes” del club comunitario sobre las leyes e instituciones del Reino Unido.

Instaba a Bruselas a cambiar de postura y denunciaba que el club comunitario intente obligar al Reino Unido a asumir las reglas de la Unión sobre ayudas de Estado. También indicaba que la posición de los Veintisiete sobre el acuerdo pesquero “no es realista”.

En su contestación, Barnier expresa su deseo de que la negociación avance, pero dice no creer que un intercambio de cartas sea “necesariamente el mejor modo de discutir sobre puntos sustanciales”.

Añade que Bruselas se limita a seguir lo pactado con Londres en la declaración política sobre la futura relación, un documento con las líneas generales sobre los vínculos que las dos partes desean establecer cuando concluya la transición del Brexit, en principio, el 31 de diciembre de 2020.

El político francés subraya que la Unión apuesta por un acuerdo comercial sin aranceles ni cuotas para los bienes, si bien asume que la nueva relación “nunca será tan fluida” como la permanencia en el mercado único y la unión aduanera, que el Reino Unido abandonará al finalizar el periodo transitorio.

El negociador comunitario también pide a Londres que no tome como ejemplo los anteriores pactos comerciales cerrados entre la UE y otros países porque cada convenio “es único, con su propio equilibrio de derechos y obligaciones”.

Igualmente, constata que Londres no puede esperar un acceso “de alta calidad” al mercado único “si no está preparado para aceptar garantías que aseguren una competencia abierta y justa”.

Así, recalca la importancia de las salvaguardas para evitar distorsiones comerciales y ventajas competitivas “injustas”.

De todas formas, señala que mantener unos estándares elevados en áreas como las ayudas de Estado, fiscalidad o medio ambiente no significa que la legislación de la UE se vaya a aplicar en el Reino Unido una vez finalizada la transición.

Barnier recuerda que negociar un acuerdo comercial que mantenga ciertos aranceles y cuotas llevará mucho tiempo y también exigirá garantías para mantener una competencia justa.

Pese al tono de las dos misivas, el exministro galo apunta que la próxima tanda negociadora, que comenzará el 1 de junio, debe generar “nuevo dinamismo para evitar un estancamiento”.

Por el momento, las conversaciones sobre la futura relación entre Londres y Bruselas apenas han logrado avances desde que arrancaron en marzo y se desarrollan por videoconferencia debido a la pandemia de coronavirus.

La transición durante la que se sigue aplicando la legislación comunitaria en el Reino Unido y en la que se mantienen las negociaciones concluye, en principio, el 31 de diciembre de 2020, por lo que el tiempo es limitado.

Edición: Catalina Guerrero