El Reino Unido y la UE negocian su futuro acuerdo sin atisbo de consenso a corto plazo

El primer ministro británico, Boris Johnson. EFE/EPA/ANDY RAIN

Londres (EuroEFE).- El Reino Unido y la Unión Europea (UE) emprendieron este martes en Londres la sexta ronda de negociación para un acuerdo comercial posBrexit, sin atisbo de consenso a corto plazo y entre discrepancias sobre aspectos clave como la pesca, la equivalencia regulatoria para garantizar una competencia justa y la supervisión jurídica del futuro tratado.

El negociador jefe de la UE, Michel Barnier, y su homólogo británico, David Frost, calentaron motores con una cena anoche antes de entrar este martes al detalle de las conversaciones, que acabarán el jueves con un plenario de clausura, sin que por ahora se haya previsto ninguna comparecencia pública.

Según la agenda comunitaria, las partes prevén abordar, como otras veces, la posibilidad de consensuar una armonización normativa que evite desventajas competitivas entre ambos mercados, así como el acceso a las aguas de pesca británicas y la gobernanza del futuro tratado, puntos en los que Londres no quiere ceder soberanía.

En el orden del día figuran también cuestiones como el transporte, la energía, el comercio de bienes y servicios (Bruselas ya ha indicado que no favorecerá al sector financiero del Reino Unido, simbolizado por la City de Londres), la seguridad social, el acceso a programas comunitarios y la cooperación judicial.

DIFICULTADES PARA UN ACUERDO INMINENTE

Pese a que era la intención inicial del Gobierno del primer ministro británico, el conservador Boris Johnson, parece improbable que las partes lleguen a un acuerdo este julio y el periódico “The Financial Times” afirma hoy que los negociadores no esperan progresos hasta octubre.

Fuentes de las conversaciones han asegurado al diario que estas no se encuentran en un “punto de inflexión”, por lo que no anticipan “avances” en la ronda londinense, a la que sucederán otras en Bruselas y Londres a lo largo de agosto y septiembre.

Johnson ya ha descartado pedir una prórroga del periodo de transición posterior al Brexit (ejecutado el pasado 31 de enero), que acaba el 31 de diciembre, y ha indicado que está dispuesto a separarse de la UE sin acuerdo bilateral, lo que implicaría regirse por las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), con la inevitable imposición de aranceles y controles fronterizos.

Aunque hay miembros del Gobierno de Londres y diputados conservadores que aprueban romper con la UE sin pacto, el rotativo indica que, conforme a sus fuentes, el primer ministro desearía un tratado para disipar las dudas sobre su “competencia” personal, cuestionada por su gestión de la pandemia de coronavirus.

También le pesa la posibilidad, añade el diario, de que las consecuencias económicas de una separación abrupta del bloque comunitario a final de año impulsen la causa de la autodeterminación de Escocia, cuyo Gobierno independentista y la mayoría de sus habitantes se opusieron a salir de la UE en el referéndum de 2016.

BREXIT Y CORONAVIRUS

El periódico apunta, no obstante, que el impacto económico de un eventual Brexit duro podría quedar camuflado por la recesión causada por la pandemia.

La llegada de la COVID-19 a principios de año ha sido uno de los factores que han perjudicado las negociaciones entre el Reino Unido y la UE sobre la futura relación bilateral, ya que ha centrado la atención y los recursos tanto del Gobierno británico como de la Comisión Europea.

Antes de la negociaciones de hoy, un portavoz del Ejecutivo de Londres admitió que “persisten diferencias significativas en asuntos importantes” y subrayó que, en cuestiones como soberanía, pesca y leyes, el Reino Unido “no cederá sus derechos como Estado independiente”.

Editado por Miriam Burgués