Johnson apuesta por una revolución verde para transformar el Reino Unido

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Johnson sale de su residencia oficial en Londres, el 6 de octubre de 2020. [EFE-EPA]

Londres (EuroEFE).- La pandemia debería ser un catalizador para invertir en energía eólica en el Reino Unido y para transformar el país con el apoyo a la propiedad privada, la educación y las empresas, defendió este martes el primer ministro británico, Boris Johnson, en el congreso conservador.

El jefe del Gobierno clausuró con un discurso virtual esta cita anual, en la que prometió impulsar la transformación ecológica del Reino Unido, con la inversión de millones de libras y la creación de miles de puestos de trabajo en la próxima década, al tiempo que prometió mejorar la calidad de la educación, de la Sanidad británica y que los jóvenes tengan acceso a su primera vivienda.

El líder “tory” apostó por esta revolución verde de cara al futuro del Reino Unido fuera de la Unión Europea (UE) y cuando el país está sumido en una recesión por el impacto que ha tenido la pandemia de la COVID-19 en todos los sectores económicos.

Con su ambicioso plan, Johnson vislumbró que todos los hogares británicos contarán, en apenas una década, con electricidad exclusivamente generada por energía eólica para hacer funcionar “vuestra tetera, vuestra lavadora, vuestra calefacción…”.

La “COVID-19 ha acelerado los cambios en el mundo del trabajo”, dijo el “premier” al calificar el poder transformador de la pandemia, al tiempo que prometió mejorar las infraestructuras del país.

Inversión millonaria en energía eólica

Así, prometió 160 millones de libras (176 millones de euros) para modernizar los puertos y las fábricas que construyan turbinas, lo que permitirá crear 2.000 puestos de trabajo en esas construcciones y otros 60.000 empleos en la cadena de suministros.

Esta infraestructura estará concentrada principalmente en las áreas de Teeside y Humber, en el norte de Inglaterra, así como en Escocia y Gales, áreas favorables para la energía eólica.

“Tenemos que darle a la gente la oportunidad de prepararse para los nuevos empleos que se están creando cada día, en nuevas tecnologías y nuevas formas de hacer las cosas. Y hay un área en que estamos progresando a fuerza de tormenta y esa es la economía verde, una revolución verde para los próximos diez años”, insistió.

Johnson describió el futuro del Reino Unido como “líder mundial en energía limpia”, más barata que el carbón y el gas.

“Creemos que en diez años la energía eólica marina estará suministrando energía en cada hogar del país”, con el objetivo de llegar a los 40 gigavatios, añadió.

El Reino Unido tiene actualmente una capacidad de energía eólica de 10 gigavatios, por lo que el plan del Gobierno “tory” supondrá construir turbinas a pasos agigantados en diez años, de hasta una por semana, según cálculos de los expertos.

Para el primer ministro, la energía eólica puede ser para el Reino Unido lo que Arabia Saudí es en el área del petróleo, cuando se construyan los molinos de viento sobre el mar, sin “emisiones de carbono y sin dañar el medio ambiente”.

Johnson, que confió en alcanzar las cero emisiones en 2050, recurrió al pasado imperial británico para resaltar que fue el viento marino el que empujó a barcos del explorador Francis Drake o de Nelson, que llevaron, según él, a la “grandeza comercial” de su país.

Plan de inversión en medio de críticas a su gestión

El político conservador prometió esta transformación verde en medio de las críticas, dentro y fuera de su partido, por su gestión de la pandemia de la COVID-19, dada la confusión a la hora de establecer nuevas restricciones o la falta de test del coronavirus.

Además, con su plan ecológico, Johnson ha querido mostrar a sus seguidores conservadores que tiene grandes planes para el Reino Unido una vez superada la pandemia y cuando el país quede totalmente desconectado del bloque europeo a partir del próximo 1 de enero, cuando habrá terminado el periodo de transición con la UE.

En una tácita alusión a las negociaciones para un acuerdo pos Brexit, subrayó que prevé que su país, a diez años vista, “tendrá control sobre sus caladeros de pesca y la capacidad de hacer las cosas de forma diferente y mejor”, así como “un control más escrupuloso de sus fronteras pero siendo más cosmopolita que antes”.

Johnson quiere llevar los nuevos empleos de su “revolución verde” al norte de Inglaterra, donde muchas ciudades han quedado deprimidas por años de falta de inversión y porque, a pesar de ser tradicionalmente laboristas, le votaron en las elecciones del pasado diciembre.

Desde la oposición, la “número dos” del Laborismo, Angela Rayner, criticó a Johnson por no haber utilizado su discurso para responder a la crisis del coronavirus, después del fiasco por los problemas para contabilizar los contagios de la COVID-19, dado que se calcularon menos de los reales, al parecer por problemas técnicos.

“El fiasco de los test de las últimas 24 horas ha expuesto una vez más la incompetencia de Boris Johnson y su Gobierno. El primer ministro debería haber utilizado su discurso para exponer cómo controlará y afrontará la crisis”, añadió Rayner.