La UE insiste en que quiere un acuerdo con Londres, pero no a “cualquier precio”

Michel

Martin (izq) y Michel (dr) en su reunión de Dublín, el 8 de octubre de 2020. [EFE-EPA]

Dublín (EuroEFE).- El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, pidió este jueves al primer ministro británico, Boris Johnson, que clarifique su posición para restaurar “la confianza” de cara a lograr un acuerdo del Brexit, aunque advirtió de que no habrá un pacto a “cualquier precio”.

También le recordó que no puede eludir los compromisos adquiridos por el Reino Unido en el Acuerdo de Salida de la Unión Europea (UE), firmado el pasado año por su antecesora Theresa May, pues dañaría no solo los intereses de socios comunitarios como Irlanda, sino de todo el bloque comunitario.

Michel efectuó esas declaraciones después de reunirse en Dublín con el primer ministro irlandés, Micheál Martin, a quien reiteró el apoyo de la UE ante las incertidumbres que presenta para este país el divorcio entre Londres y Bruselas.

“He sido muy claro con el primer ministro Johnson. Es el momento para que el Reino Unido restaure la confianza y ponga todas sus cartas sobre la mesa. La UE está haciendo todo lo posible para lograr un acuerdo, pero no a cualquier precio”, explicó Michel.

Las dos partes encaran la recta final de sus conversaciones para diseñar su futura relación comercial tras el fin del periodo de transición el 31 de diciembre, en un clima enrarecido por las maniobras legales de Johnson, calificadas por Dublín de “tácticas negociadoras”.

Solidaridad con Irlanda

La tensión ha crecido en las últimas semanas por la presentación de un proyecto legislativo británico -la Ley de Mercado Interno- que podría modificar aspectos del acuerdo de retirada, en particular aquellos relacionados con la frontera irlandesa.

Ante la negativa de Londres a retirar su plan, Bruselas puso en marcha la pasada semana un procedimiento de infracción que puede terminar, en última instancia, ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

“Mi mensaje es simple. La UE se solidariza totalmente con Irlanda. Sobre todo en lo relacionado con la implementación plena del Acuerdo de Salida y el Protocolo para Irlanda del Norte”, subrayó Michel.

El dirigente comunitario también quiso inyectar urgencia a este proceso de diálogo, al que el propio Johnson ha puesto fecha de caducidad al designar el 15 de octubre, cuando se reúne el Consejo Europeo, como el límite para tratar de alcanzar un pacto.

Nada cerrado

Aunque el tiempo se agota, Michel insistió en que todas las áreas del acuerdo del Brexit son importantes y citó la pesca y la igualdad de condiciones (para garantizar una competencia justa) como asuntos clave para muchos socios, a los que tranquilizó indicando que “nada está cerrado hasta que todo esté cerrado”.

Martin, por su parte, confió en que las partes lograrán un acuerdo a pesar de las “importantes diferencias” que les separan y, como Michel, opinó que no debe darse un pacto “a toda costa”, sobre todo si diluye el Protocolo para Irlanda del Norte.

El protocolo para la provincia británica introduce mecanismos para mantener abierta tras el Brexit la frontera con la vecina República de Irlanda, clave para las dos economías y el proceso de paz.

No obstante, la citada Ley de Mercado Interno de Johnson modificaría, de ser aprobaba, algunas normas sobre la circulación de bienes entre Irlanda del Norte y la isla de Gran Bretaña, lo que podría afectar a la invisibilidad de la divisoria entre las dos Irlandas cuando la provincia haya quedado fuera de la unión aduanera europea.

“La UE ha dejado claro que el Reino Unido tiene que demostrar su compromiso absoluto para implementar fiel y plenamente el Acuerdo de Salida, incluido el Protocolo para Irlanda”, agregó hoy el jefe del Gobierno de coalición de Dublín, formado por centristas, democristianos y verdes.

Su ministro de Asuntos Exteriores, Simon Coveney, ya alertó este miércoles sobre la posibilidad de que las partes solo serán capaces de cerrar un acuerdo del Brexit “muy básico”, pues “está claro” que “ciertas áreas” de su futura relación comercial no quedarán resueltas.

Entre las cuestiones que aún separan a Londres y Bruselas, Coveney citó, además de la pesca y la igualdad de condiciones, la gobernanza y la política laboral, áreas que, dijo, se han “vuelto tóxicas”.