Elisa Ferreira: una crisis de esta dimensión no puede abordarse con un presupuesto europeo raquítico

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La comisaria Ferreira, en una imagen de archivo. [EFE-EPA]

La epidemia de coronavirus ha provocado la peor recesión en la historia reciente de la Unión Europea (UE). La Comisión Europea ha preparado un paquete de estímulo sin precedentes para intentar suavizar su impacto en la economía del bloque. La comisaria de Cohesión y Reformas, la portuguesa Elisa Ferreira, explica, en entrevista exclusiva con EURACTIV.com, socio de EFE, ese ambicioso plan del ejecutivo comunitario.

“No se puede abordar una crisis de esta dimensión con un presupuesto de 1% de INB (ingreso Nacional Bruto)”, ha asegurado Ferreira. “No hay ningún país en el mundo en el cual el presupuesto nacional sea el 1% de su riqueza total”.

Por otra parte, la portuguesa aseguró que un presupuesto plurianual de 1,1 billones de euros, y un instrumento de recuperación de 750.000 millones de euros son “adecuados” no sólo en relación con la dimensión de esta crisis sino también por la decisión de tomar prestado de los mercados utilizando el presupuesto como garantía, el enfoque de la deuda en base al euro, en contraposición a la hegemonía del dólar, el llamamiento a reforzar los recursos propios, la importante proporción de subvenciones, y la multiplicidad de instrumentos.

En opinión de Ferreira, los países de la UE han tenido diferentes niveles de competitividad desde que estalló la crisis, y por ello el golpe económico de la pandemia les han afectado de manera diferente.

En su opinión, la política de desarrollo regional de la UE forma parte central del plan de recuperación. “Desde el principio, la política de cohesión ha estado presente, para que las economías más débiles pudieran recuperarse y ser competitivas”, agregó.

Salvar el mercado único

Una de las primeras decisiones de la Comisión Europea fue flexibilizar los requisitos para el acceso a las ayudas estatales, algo que Ferreira defendió, aunque admite que ello se tradujo en mayores desigualdades en los niveles de inversión pública, lo cual -asegura- resaltó todavía más la importancia del instrumento de recuperación.

“No se puede hablar de mercado interior si se ayuda a determinadas empresas, mientras que otras están situadas en Estados miembros que no pueden permitirse el lujo de apoyarlas”, subrayó Ferreira, en relación a la importancia del instrumento de recuperación que la Comisión ha presentado.

La recesión no sería “Italiana o española, sería europea”

Por otro lado, la comisaria señaló que el euro “no puede funcionar si algunos Estados miembros solo acumulan déficit y otros excedentes”, lo cual reafirma la postura de la Comisión Europea, que ha optado por un sistema basado en préstamos y subvenciones, frente a los socios partidarios de la austeridad, los denominados “frugales”, que apuestan por los préstamos.

Si Italia o España, que son una parte muy importante del mercado único y de la economía de la UE, entrasen en recesión, esa recesión “no sería española ni italiana. Sería una recesión europea”, advirtió Ferreira.

“Relanzar la economía es esencial no solo para los países que están más afectados, sino también para los Estados miembros que se benefician de un mercado que va mucho más allá de sus fronteras”, subrayó.

Como gastar el dinero

En el nuevo instrumento de recuperación, la Comisión ha incluido una nueva herramienta, React EU, destinada a abordar las consecuencias de la crisis canalizando fondos a través de la política regional. Algunos Estados miembros han cuestionado los criterios, argumentando que podría usarse para abordar problemas estructurales preexistentes.

El presupuesto para el programa asciende a 55.000 millones de euros, pero el ejecutivo de Bruselas aún no ha desvelado cuánto dinero se destinará a cada Estado miembro.

El ejecutivo de la UE comparará el desempeño de cada Estado miembro antes y después de la crisis, con especial atención al descenso en el PIB, al aumento del paro y a la riqueza relativa de cada socio. Las cifras exactas solo estarán disponibles a finales de este año.

“No trabajamos en previsiones, porque las previsiones en un período de crisis son muy difíciles de hacer correctamente”, dijo Ferreira. No obstante, la Comisión ha propuesto introducir una revisión intermedia del presupuesto, que permitiría reajustar la asignación de fondos para encajar un posible efecto a largo plazo de la pandemia.

En cualquier caso, los funcionarios de la UE están menos preocupados por cuánto dinero estará disponible a través del plan de recuperación, y se centran más en cómo se gastará ese dinero.

Una recuperación verde

La presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, se ha comprometido a relanzar la economía de Europa, al tiempo que se centra en los objetivos previos a la crisis del COVID-19: la transformación digital, la transformación “verde”, y la “resiliencia” económica del bloque comunitario.

“No podemos llevar a cabo nuestra recuperación en base a recetas que no funcionaban en el pasado. Y una de esas recetas es que ignoramos durante mucho tiempo el impacto de nuestra economía en el medio ambiente”.

Sin embargo, la flexibilidad aplicada en la política de cohesión de la UE ha generado algunas dudas acerca de un posible alejamiento de algunos socios de los objetivos medioambientales, utilizando la crisis como pretexto.

“Lo que se ha divulgado, porque estamos en una emergencia, es el elemento cuantitativo de cuánto hay que obtener con cada programa” (…) “Eso no significa que se renuncie al ”principio de no causar daño”, o al objetivo verde”, dijo.

“No podemos causar daño y después tener otro fondo para corregir el daño que hemos hecho con la primera iniciativa”, subrayó la comisaria.

El Fondo de Transición Justa se ha incrementado de 7.500 a 40.000 millones de euros, pero algunos países temen que al ampliar el alcance, el instrumento haya perdido su sentido.

“Queremos asegurarnos de que se mantenga un enfoque específico”, comentó Ferreira. “El ADN no debería cambiar”. La portuguesa explicó que existe un diálogo permanente con los Estados miembros para identificar las necesidades y asegurarse de que los recursos financieros lleguen a las regiones de Europa con una situación más crítica, cuando se trate de fomentar la transición de una economía de carbono a una más verde y sostenible.

Los Estados miembros de la UE se reúnen este viernes (19 de junio) para debatir por primera vez el paquete de la Comisión, aunque parece que hay pocas posibilidades de superar rápidamente las diferencias entre ellos.

En ese sentido, Ferreira instó a los líderes de la UE a acelerar las negociaciones “para que las empresas, las Pymes, los trabajadores, los municipios y regiones…empiecen a sentir de verdad la presencia de Europa”.