Volver a ser vecinos: España y Portugal se reencuentran

El primer ministro portugués, António Costa, y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se saludan tras la ceremonia de reapertura de la frontera común en Elvas (Portugal) el 1 de julio de 2020. EFE/EPA/NUNO VEIGA

Badajoz (España)/Elvas (Portugal), (EuroEFE).- La Raya o la Raia, según se escriba a uno u otro lado de la frontera hispanolusa, fue este miércoles la última barrera del espacio Schengen en abrir tras las medidas para frenar la pandemia.

Con la reapertura de la frontera terminó una situación extraordinaria que no se veía desde 1995, último año en que los vecinos españoles y portugueses tuvieron que usar el pasaporte para cruzar.

Durante 108 días, tan solo ha habido 9 puntos dentro de los más de 1.200 kilómetros de frontera compartida por los que portugueses y españoles podían cruzar al país vecino, siempre con un documento que avalara la necesidad de hacerlo.

Uno de ellos fue el paso fronterizo de Caia, en el centro sur de la frontera y uno de los puntos más utilizados para cambiar de país. Este paso fue el elegido hoy por las máximas autoridades de ambos países para sellar la reapertura en una visita oficial.

El acto comenzó en la ciudad española de Badajoz y concluyó en la localidad lusa de Elvas, y fue protagonizado por el rey de España, Felipe VI, el presidente portugués, Marcelo Rebelo de Sousa, y los jefes de sus respectivos gobiernos, Pedro Sánchez y António Costa.

Tras un acto simbólico en Badajoz, las autoridades se desplazaron al castillo de Elvas. Allí escucharon los himnos, pasearon por la explanada exterior de la fortificación donde contemplaron el territorio español que puede verse desde allí y posteriormente mantuvieron una reunión privada para analizar el impacto de la covid-19.

En medio de la expectación mediática por el acto institucional, la ciudadanía espera retomar la normalidad lo antes posible, porque el tópico de los productos más baratos a uno u otro lado de la frontera sigue vigente, y otro lado sigue tan vigente como antes y los lazos comerciales de ambos países son un bien demasiado preciado como para descuidar.

“Al fin y al cabo somos hermanos”, resume a Efe un comerciante portugués.

EL TURISMO VECINO, CLAVE PARA LA ECONOMÍA DE LA FRONTERA

Novex es una de las tiendas de textiles de Elvas más visitadas por los españoles. Su encargado, Abel Cortes, cuenta a Efe que el cierre de la frontera ha sido “muy complicado” para la economía del pueblo.

“Vienen muchos españoles, no solo de vacaciones sino también a hacer las compras en el sector que nosotros trabajamos”, narra ataviado con su mascarilla.

La joven Magda Casaca regenta una pastelería donde no faltan los típicos postres portugueses: “para nosotros ha sido fatal porque el turismo nos hace mucha falta, con la frontera cerrada hemos echado mucho en falta a los españoles”, explica, antes de afirmar que “necesitamos la frontera abierta”.

Al otro lado de la frontera, el director técnico del Instituto Extremeño de Reproducción Asistida, Jose Antonio Domínguez, declara a Efe en Badajoz que durante el cierre de fronteras no pudo desplazarse a la clínica que también tienen en Lisboa.

Domínguez espera que la reapertura de la frontera devuelva la confianza a las pacientes que aplazaron sus citas y cuenta que poco a poco ven “repuntes” en la solicitud de tratamientos.

“Aunque en Portugal no ha sido tan alta la incidencia, hay gente que le da miedo hacerse el tratamiento y esto tiene una incidencia económica. La afluencia ha sido menor, no ha sido aplastante pero está afectando mucho”, zanja.

Editado por Miriam Burgués