Generosidad colombiana ante el éxodo de Venezuela

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Cúcuta (EuroEFE).- “El puente Simón Bolívar es en realidad un río: un caudal incesante de sufrimiento”. Así describe la eurodiputada Beatriz Becerra el puente internacional por el que, cada día, miles de venezolanos cruzan a Colombia en busca de artículos de primera necesidad, algunos para quedarse definitivamente.

Colombia calcula que más de un millón de venezolanos se han instalado en el país vecino, cuya “generosidad” alabó una delegación del Parlamento Europeo (PE) que visitó esta semana la zona fronteriza.

El Simón Bolívar es el principal puente de unión entre los dos territorios. Forma parte de una carretera que pasa por la Villa del Rosario y, ocho kilómetros después, desemboca en la ciudad de San José de Cúcuta, capital del departamento colombiano de Norte de Santander, en el nordeste del país.

Desde Cúcuta parte otra pequeña carretera que, apenas 700 metros después, llega a la primera localidad venezolana al otro lado de la frontera, Ureña, cruzando el puente Francisco de Paula Santander, a poco más de 11 kilómetros del Simón Bolívar siguiendo el cauce del río Tachira.

Unos 35.000 venezolanos cruzan diariamente las fronteras con Colombia. Muchos regresan con comida o medicinas que escasean en Venezuela, muchos otros han optado en los últimos años por permanecer en Colombia.

El jefe de la delegación del PE que visitó la zona fronteriza de Cúcuta, el español Agustín Díaz de Mera, del Partido Popular Europeo (PPE), cree que el flujo “va a tener desgraciadamente una permanencia larga en el tiempo” mientras “no se arregle la situación política en su país”.

“La solución está en Venezuela sin duda, inequívocamente, porque allí está la causa”, abundó en rueda de prensa en Cúcuta.

Para la mayoría del Europarlamento, lo que el presidente Nicolás Maduro ha instalado en Venezuela es una “dictadura” y por ello la UE aplica sanciones al régimen y ha amparado a su oposición concediendo el Premio Sájarov 2017 a la Libertad de Conciencia a ocho de sus principales figuras.

La misión de inspección humanitaria encabezada por Díaz de Mera transcurrió en paralelo a otra efectuada por el eurodiputado portugués Francisco Assis, del grupo socialdemócrata S&D, a la frontera con Brasil, país que ya ha recibido a 50.000 refugiados venezolanos.

Díaz de Mera anunció que, a su regreso a Bruselas, impulsará una resolución, que espera esté aprobada en 15 días, “para que el mundo conozca la dimensión de la tragedia venezolana y el valor inequívoco de respuesta de las autoridades y del pueblo colombiano”.

En la misma rueda de prensa, la embajadora de la UE en Bogotá, Patricia Llombart, constató “la generosidad de Colombia en hacer frente a esta situación de naturaleza muy compleja”.

Una ayuda de 35 millones de euros

A principios de este mes, la UE anunció una dotación de 35 millones de euros para ayudar a Colombia a atender esta emergencia humanitaria.

La española Becerra, del grupo liberal ALDE en el Europarlamento, opina que la UE “tiene que volcarse con los venezolanos para evitar que la crisis se convierta en catástrofe humanitaria”, según un comunicado difundido durante su estancia en Cúcuta.

“Aunque el régimen de Maduro castigue a su propio pueblo impidiendo la apertura de un canal humanitario, Europa tiene la obligación de incrementar al máximo la ayuda que ya presta en las fronteras con Colombia y Brasil, donde la situación es ya muy delicada. Debemos encontrar el modo de ayudar a las personas que no tienen comida ni medicinas en Venezuela”, añade en una petición a la Comisión Europea.

En su respuesta, el comisario de Ayuda Humanitaria, Christos Stylianides, le recuerda que la CE “ha venido contribuyendo a la ayuda inmediata a quienes abandonan Venezuela, así como a las personas más vulnerables dentro del país”.

Y, además, está “revisando” los instrumentos disponibles para “aumentar el apoyo a los afectados” por la crisis en Venezuela.

“Apoyamos la concreción de instrumentos de cooperación y soluciones a medio y largo plazo para hacer frente al drama humanitario” por la salida de venezolanos hacia países vecinos, especialmente Colombia, dijo Díaz de Mera en otro comunicado.

La frontera del Puente Simón Bolívar

La delegación del PE, de cinco miembros, visitó la zona fronteriza de Cúcuta y terminó viaje con reuniones oficiales en Bogotá.

Además de Díaz de Mera y Becerra, integraron la misión la española Verónica Lope y el portugués José Inácio Faria, ambos del PPE, y el italiano Ignazio Corrao, del grupo Europa de la Libertad y de la Democracia Directa (EFDD).

En la frontera, los europarlamentarios inspeccionaron centros de ayuda, albergues, comedores y puestos de salud atendidos por el Gobierno colombiano o por organismos internacionales, para conocer de primera mano el impacto de la llegada masiva de estos emigrantes, a los que pudieron preguntar por sus motivos para huir de Venezuela y sus deseos para el futuro.

Un hombre reparte comida a refugiados venezolanos en la “casa de paso” Divina Providencia de la localidad de Villa del Rosario, próxima a la frontera con Venezuela, el 27 de junio de 2018 (FOTO: Schneyder Mendoza/EFE)

Además de reunirse con autoridades, los eurodiputados se entrevistaron con representantes de agencias internacionales como la ACNUR, la FAO, la IOM (las agencias de la ONU para los refugiados, la alimentación y las migraciones) y del programa europeo de ayuda humanitaria ECHO.

También comentaron la situación con responsables de la Iglesia católica, la Cruz Roja y de oenegés y grupos de la sociedad civil colombiana implicados en la gestión del flujo migratorio.

“En las Casas de Paso saben bien que no hay dignidad ni esperanza cuando el hambre lo ocupa todo. Por eso alimentan cada día a 8.000 personas en Cúcuta gracias a 800 voluntarios. Muchos son venezolanos que, con sus propios sueños hechos pedazos, se afanan en dar y no sólo recibir”, relató Becerra en su cuenta de Twitter.

La eurodiputada acompañó con multitud de fotos y vídeos su descripción de la acogida que Colombia da a los venezolanos: “ahí están, los héroes entre nosotros: contra la adversidad, la desgracia, la miseria, la enfermedad. Vacunas, suero, mantas, agua… sonrisas y cuidados y palabras amables y wifi para que los tuyos sepan que sigues vivo”.

Becerra disfrutó con niños pequeños compartiendo con ellos un ejercicio de derechos humanos “que se les dio estupendamente resolver: tengo derecho a una casa, a comida, a ser libre, a estudiar…”

La española agradeció que todos sus interlocutores -ministros, alcaldes, policías, cooperantes, profesionales, periodistas- “se refieren en todo momento a ‘hermanos venezolanos’. Sin aspavientos. Están manos a la obra sin descanso, coordinados y efectivos”.

Díaz de Mera calificó de “admirable” la labor de Colombia “ante la complicada e imprevista situación en la que se encuentra” por la llegada masiva de migrantes desde Venezuela, “particularmente los grupos más vulnerables, como mujeres, enfermos y menores”.

Y Becerra prometió que la UE va a “trabajar codo con codo” y a aprender de Colombia en esta crisis humanitaria migratoria y que Venezuela “va a salir de este desalmado plan de hambre, menoscabo y mengua al que el dictador y sus compinches la están sometiendo”.

Por Héctor Neira Rángel y Julia R. Arévalo

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