Los europeos ven el comercio internacional con mejores ojos que hace 9 años

EFE/ARCHIVO

Bruselas (EuroEFE).- Seis de cada diez ciudadanos de la Unión Europea creen que se benefician personalmente del comercio internacional, 16 puntos porcentuales más que en 2010, según un eurobarómetro de actitudes hacia el comercio internacional que publicó este miércoles la Comisión Europea.

Los ciudadanos de casi todos los países, salvo Grecia y Chipre, han mejorado en los últimos nueve años su percepción respecto a los beneficios que obtienen del comercio internacional europeo, una proporción que alcanza máximos en Suecia, Finlandia y Malta pero marca un mínimo en países como Italia, Grecia o Rumanía.

Prácticamente todos los Estados miembros cuyos ciudadanos aseguran sentir que se benefician del comercio internacional son parte de la Europa occidental, mientras que todos los que no perciben estas ventajas están situados en el sur y el este de la UE.

En una conferencia en Bruselas, la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, reconoció esta división geográfica y aseguró que ha enviado las cifras del informe a todos los Estados miembros, a quienes animó a revisar los datos y “contactar y escuchar a los ciudadanos” sobre por qué no perciben los beneficios del comercio.

“Si la Comisión puede ayudar, lo haremos”, afirmó.

 

Entre los mayores beneficios que pueden extraer del comercio, los encuestados apuntan que tienen más productos entre los que elegir y precios más bajos de los productos importados, y opinan que es una práctica “buena” para la economía europea y que puede crear empleo.

Entre los que consideran que el comercio internacional no les ha beneficiado, los motivos más citados son la bajada de calidad de las importaciones y el aumento de precios en ciertos productos, aunque la queja que más terreno ha ganado respecto a 2010 se refiere al perjuicio al medioambiente que supone el transporte de los productos.

Comercio más o menos sostenible en función del contexto

Malmström subrayó que uno de los grandes retos en la comunicación de su cartera es explicar que el comercio en sí no es más o menos sostenible que la opción opuesta, sino que depende de cada contexto.

“Para un sueco, importar en invierno fruta española gasta menos energía que producirla”, ejemplificó.

La comisaria recordó este miércoles que ella asumió su cargo en 2014, momento en el que percibió “muchas críticas contra el comercio internacional y contra cómo la Comisión había llevado las negociaciones con otras potencias”, y celebró que estas cifras, que reflejan una mejora en la percepción ciudadana, son un “éxito”.

Desde la publicación en 2010 del primer eurobarómetro para medir la opinión pública europea sobre el comercio internacional, la UE ha cerrado acuerdos o actualizaciones de acuerdos anteriores con potencias como Canadá, Japón y México, entre otras potencias.

Preguntados por el impacto de estos tres tratados comerciales, un 23 % opinó que han “reforzado la posición de la UE en el mundo como una potencia económica”, aunque un 22 % advierte de que las empresas se han beneficiado más de ellos que los consumidores y trabajadores.

Aunque uno de cada cinco cree que los acuerdos permiten una mayor variedad y precios más bajos, a un 15 % le preocupa que “limiten la habilidad de su país para introducir nueva legislación que contradiga los acuerdos en materia de protección de los trabajadores, el medioambiente, la sanidad o la educación”.

Los ciudadanos siguen pensando que la principal prioridad de la política comercial europea debe ser crear empleo, pero el porcentaje de quienes lo piensan cayó siete puntos hasta el 54 %, mientras que aumentó 20 puntos, hasta el 50 %, el porcentaje de quienes piden que estas políticas contribuyan a asegurar el respeto a los estándares ambientales y sanitarios.

Retos para el nuevo comisario

En la conferencia, la comisaria aprovechó para repasar algunos de los hitos de su mandato pero también los retos que le quedan a su sucesor, el irlandés Phil Hogan, que hasta ahora ha estado al frente de la cartera de Agricultura, muy ligada también a acuerdos comerciales como el que la UE ha firmado con el Mercosur.

Nada más empezar su mandato, Hogan tendrá que afrontar la paralización de las competencias del Órgano de Apelación de la Organización Mundial del Comercio, que en diciembre se quedará con un único miembro debido al veto de EE.UU. a nuevos nombramientos y no podrá seguir funcionando.

“Seguimos negociando porque la alternativa es la ley de la jungla”, advirtió Malmström, que reconoció que “no es optimista” respecto a la posibilidad de alcanzar un acuerdo con el Gobierno de Donald Trump pero que “no será por no haberlo intentado”.

Editado por Miriam Burgués