Ocho candidatos, ninguno de ellos de la UE, competirán por dirigir la OMC

Vista del logo de la OMC en la fachada de la sede del organismo en Ginebra (Suiza). EFE/EPA/SALVATORE DI NOLFI/ARCHIVO

Ginebra (EuroEFE).- El plazo de presentación de candidaturas para dirigir la Organización Mundial del Comercio (OMC) finalizó este miércoles con la sorprendente ausencia de aspirantes de la Unión Europea. Ocho personas, tres de ellas mujeres, competirán por suceder al brasileño Roberto Azevedo en la dirección general.

Aunque durante las últimas semanas sonaron como posibles candidatos la ministra de Asuntos Exteriores española Arancha González Laya o el comisario de Comercio de la UE, el irlandés Phil Hogan, ninguno se ha concretado y finalmente no habrá aspirantes de los Veintisiete, ni tampoco de Estados Unidos.

Sí habrá en cambio un aspirante británico, ya que el exministro de Comercio conservador Liam Fox presentó su candidatura apenas media hora antes de que terminara el plazo.

Se espera que tras Azevedo, quien deja su cargo el próximo 31 de agosto, en la OMC se opte por escoger un director general de una economía desarrollada, y en ese sentido Fox partiría con cierta ventaja respecto a los restantes (tres de África, dos de Asia, uno de Latinoamérica y otro de Europa Oriental).

UN MEXICANO ENTRE LOS FAVORITOS

El primero en presentar su candidatura, hace ahora un mes, fue el mexicano Jesús Seade, probablemente el aspirante con mayor conocimiento y experiencia en la OMC, organización para la que ha trabajado durante décadas.

Seade fue de hecho uno de los padres de este organismo nacido hace 25 años, pues participó en las negociaciones para reconvertir el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT por sus siglas en inglés) en la OMC, y ejerció como uno de sus primeros subdirectores generales.

También es visto como el candidato preferido por EEUU, ya que fue el jefe negociador para su país en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (conocido como el “Nafta 2.0”), que según muchos observadores benefició especialmente a Washington.

Seade subrayó en una reciente entrevista con Efe que la OMC se encuentra en un momento de “crisis total”, por los conflictos comerciales entre EEUU y China y la falta de progresos en negociaciones multilaterales.

Ante ello es necesario poner al frente “a alguien de experiencia, con una fuerte personalidad en negociaciones y capacidades conocidas en la resolución de conflictos y desacuerdos comerciales”, aseguró.

¿LA HORA DE ÁFRICA?

Muchos analistas coinciden en que “es el momento de África” en la OMC, organismo que nunca ha sido dirigido por alguien de ese continente, aunque la presencia de tres candidatos podría dividirles en la búsqueda de apoyos.

Se trata de la nigeriana Ngozi Okonjo-Iweala, el egipcio Abdel-Hamid Mamdouh y la keniana Amina Mohamed.

“Quizá hubiera sido mejor un candidato del continente”, reconoció en una reciente rueda de prensa el aspirante egipcio, quien reveló que la Unión Africana había negociado en los últimos meses presentar un solo aspirante de consenso, pero Nigeria había roto ese proceso al poner a Okonjo-Iweala en la carrera.

Esta candidata, exministra de Finanzas de su país y con una amplia presencia en organismos internacionales (está por ejemplo al frente de la Alianza para la Vacunación GAVI) ha sonado desde el principio también como una de las grandes favoritas.

Juega con las bazas de ser africana y mujer (también ha habido llamamientos a que por primera vez haya una directora general de la OMC), aunque la aspirante keniana, actual ministra de Cultura y Deportes y que antes ocupó las carteras de Asuntos Exteriores y Educación, también cumple estos requisitos.

UN ASPIRANTE MOLDAVO, UN SAUDÍ Y UNA SURCOREANA

La lista de candidatos se cierra con el exministro de Asuntos Exteriores de Moldavia, Tudor Ulianovschi, la titular de Comercio de Corea del Sur, Yoo Myung-hee, y el exministro de Economía de Arabia Saudí Mohammad Maziad Al-Tuwaijri.

Yoo sería en teoría otra representante de una nación desarrollada en la carrera hacia la dirección general, pero Corea del Sur está considerada una economía en desarrollo ante el organismo, por decisión propia de Seúl (ese grupo de países disfruta de ciertos beneficios aduaneros y de otros privilegios ante la OMC).

La elección de director general se lleva a cabo tradicionalmente por consenso de los países miembros, y los estatutos indican que sólo excepcionalmente debe recurrirse a una votación para el cargo, con un mandato de cuatro años y una posible renovación a cuatro más.

La dirección de la OMC se presenta como un puesto complicado, teniendo en cuenta la crisis interna que vive por las tensiones China-EEUU, el sombrío panorama pos-COVID o el hecho de que Washington haya bloqueado el funcionamiento de su Órgano de Apelación, el principal organismo para dirimir disputas comerciales.

La grave crisis, apuntan los observadores, ha sido uno de los factores que precipitaron la salida de Azevedo un año antes de que terminara su mandato, si bien él adujo “razones personales”.

El proceso de relevo en la dirección general de la OMC suele durar unos nueve meses en el seno del organismo, pero en la actual coyuntura de crisis interna y externa sus miembros esperan reducirlo a tres.

Editado por Miriam Burgués