¿Por qué las mujeres se benefician menos del comercio internacional que los hombres?

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La comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, ofrece una rueda de prensa en la sede de la Comisión Europea en Bruselas. [EFE/Julien Warnand]

La presidenta electa Ursula von der Leyen será la primera mujer al frente de la Comisión Europea. Pero no sólo eso, también ha logrado formar el primer equipo de comisarios en la UE con paridad de género. Las mujeres están nuevamente en el centro de la agenda de la UE, asegura la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström.

Cecilia Malmström es comisaria de Comercio en la actual Comisión. Antes de eso, fue comisaria de Asuntos de Interior.

Es un gran paso adelante, pero no tenemos que pararnos ahí. Cada uno de los líderes de la UE tiene que esforzarse por ver qué se puede hacer para seguir impulsando ese logro.

Es un hecho comúnmente aceptado que el comercio internacional aporta prosperidad. También es algo generalmente admitido que los beneficios del comercio no alcanzan a todos por igual.

En los últimos años, la UE ha cerrado acuerdos con algunas de las mayores economías del mundo. Desde 2014, han entrado en vigor acuerdos con 15 países, entre ellos Japón, Canadá y muchos más. Las empresas y sus trabajadores en la UE se benefician de formar parte de lo que es ahora la mayor red comercial mundial.

A pesar de ello, parece que algunos ciudadanos se benefician más que otros.

Nuestra investigación concluye que 36 millones de puestos de trabajo están vinculados a las exportaciones de la UE. Pero de esos 36 millones, sólo el 37% son mujeres. ¿Por qué?

Estudios realizados en la UE también demuestran que en los puestos de trabajo vinculados con las exportaciones a los hombres se les paga normalmente un 17% más de media. Pero para las mujeres, este ‘bonus salarial’ vinculado al comercio cae hasta el 13%. Las mujeres siguen percibiendo los beneficios del comercio, pero son menores que para los hombres. ¿Por qué?

Con estos datos en la mano, hoy seré anfitriona de la segunda conferencia internacional de la UE sobre comercio y género, denominada “Trade for Her”.

Nos ocuparemos de abordar esas cuestiones y más, reuniendo a expertos internacionales, gobiernos, empresarios y ONG, para debatir por qué las mujeres no se benefician del comercio internacional en la misma medida que los hombres, y qué podemos hacer para cerrar esa brecha.

Obviamente, este asunto trasciende ampliamente las fronteras de la UE : las mujeres en los países en vías de desarrollo se enfrentan a retos diferentes que los de las mujeres en Europa. Nuestro trabajo necesita tener una perspectiva global, y es por ello que hemos invitado a participantes de todo el mundo.

Existe un sólido motivo económico para el empoderamiento económico de las mujeres : según un informe de McKinsey se podrían añadir hasta 28 billones de dólares al PIB global para 2025. Dar a las mujeres acceso a lo que necesitan para una actividad empresarial – tierra, capital, oportunidades- impulsa el crecimiento económico.

No sólo eso. Según la OCDE y otros expertos, las mujeres suelen reinvertir más en sus comunidades -en cosas como alimentación de sus hijos y educación.

Desde la última conferencia en 2017 no hemos estado de brazos cruzados. La UE ha puesto los cimientos de cómo debería ser una política progresista comercial de género y comercio. La prioridad máxima ha sido obtener datos clave. Junto con las cifras, hoy desvelaremos un nuevo informe de nuestros socios en el Centro Internacional de Comercio (ITC).

Entre otros datos relevantes, el informe del ITC pone de relieve que las mujeres suelen trabajar en pequeñas empresas, en comparación con los hombres. Las empresas más pequeñas necesitan más ayuda para poder acceder a los mercados exteriores porque a menudo no disponen de los recursos para gestionar todo el complejo papeleo burocrático.

Nuestro último acuerdo con Japón ha simplificado enormemente esas trabas burocráticas, y contiene una sección entera dedicada a ayudar a las pequeñas y medianas empresas a sacar el mayor provecho de ello. Ahora ya incluimos capítulos específicos para Pymes en todos nuestros acuerdos comerciales.

Además, ahora tenemos una visión de género en todas las evaluaciones de impacto que llevamos a cabo, y fijamos compromisos vinculantes en igualdad de género en nuestros últimos acuerdos bilaterales.

A nivel internacional, hemos firmado la Declaración sobre Comercio y Empoderamiento Económico de las Mujeres. En conjunto, 121 miembros se han comprometido a hacer todo lo posible para incrementar la participación de las mujeres en el comercio.

Todo eso supone un buen comienzo, pero hace falta hacer más.

No somos tan ingenuos para creer que encontraremos todas las soluciones en nuestra conferencia de hoy. El comercio internacional es una pieza dentro de un enorme puzzle. En el futuro, el esfuerzo debe centrarse en un amplio abanico de factores, entre ellos educación, acceso a la financiación, y actitudes sociales hacia las mujeres, por citar sólo algunos.

¿Por qué tantos de nosotros hicimos un llamamiento para (contar con) una Comisión con paridad de género ? No fue sólo para quedar bien. Es porque las mujeres representan la mitad de la sociedad y hay mucho talento ahí fuera que se desperdicia o se ignora.

Si todo va bien en las audiencias (ante el Parlamento Europeo) esta semana, la nueva Presidenta tendrá a 12 talentosas comisarias a su disposición. Esto hará que la Comisión represente a una sociedad más amplia, y creo firmemente que ello contribuirá a una mejor toma de decisiones, lo cual es bueno para todos nosotros.

El mismo principio se aplica a la economía global. No es sólo que se desaprovecha a las mujeres : se nos desaprovecha a todos nosotros. El comercio internacional puede y debe ser parte de la solución.