Europa necesita información no financiera obligatoria para apuntalar la recuperación “post coronavirus”

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BCE

Imagen de archivo de la sede del Banco Central Europeo (BCE) en Fráncfort.

Con una consulta pública ya en marcha en toda Europa para la futura Directiva de Información No Financiera (NFR), la Comisión de la Unión Europea (UE) tiene ahora la oportunidad de impulsar un cambio profundo en el enfoque de los esfuerzos empresariales en el mundo “post” COVID-19, asegura Carol Adams.

Carol Adams es profesora de contabilidad en la “Durham University Business School”,expresidenta del GRI Stakeholder Council” y autora de las recomendaciones en materia contable y financiera para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) publicados por organismos de contabilidad internacionales, y respaldados por el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas.

Esta tribuna se ha publicado inicialmente en el portal EURACTIV.com, socio de EFE.

Numerosos trabajos de investigación académica aseguran que la transparencia no se producirá a menos que los “requisitos” de información sean obligatorios y que los haga cumplir un organismo regulador proactivo, con poderes para exigir cambios. Sin ella, las empresas no incluirán los impactos negativos materiales, modificarán la literatura científica existente para que respalde sus actividades no sostenibles y, por lo general, ofrecerán una imagen de su actividad bastante más positiva (que la real).

No hace mucho hemos visto a Volkswagen rectificar, después de haber afirmado ser el principal fabricante de automóviles “sostenibles”, y a las líneas aéreas minimizar los riesgos para la salud y el cambio climático. Todo eso es muy nocivo para la economía europea, para el medio ambiente y la sociedad.

La información obligatoria genera una mayor participación

Los estudios también ponen de relieve que cuando las juntas directivas de las empresas aprueban los informes no financieros, ello influye en su manera de pensar sobre el riesgo y las oportunidades, y cómo lo incorporan en sus estrategias.

Cuando los informes son obligatorios, las juntas directivas se involucran en los procesos, y las organizaciones acceden a nueva información, que se traduce en una mejor toma de decisiones posteriores. Pero las empresas tienden a ignorar los requisitos obligatorios si ven que después nadie los hace cumplir.

Esos análisis también demuestran que los inversores no hacen las preguntas correctas, o suficientes preguntas, sobre los aspectos de sostenibilidad. (Este es un resumen del análisis)

Una directiva (o reglamento) NFR de la UE mucho más sustancial podría impulsar a las empresas a ayudarse a sí mismas al lograr que den más prioridad a los riesgos y oportunidades sociales y ambientales que influyen en su capacidad para crear valor.

Aunque a menudo ello ocurre más a largo plazo, las consecuencias para las empresas pueden ser a corto plazo y tener implicaciones financieras directas. Eso sucederá con cada vez mayor frecuencia mediante un rápido auge de la presión y el escrutinio por parte de las opiniones públicas y los clientes.

Creación de valor a largo plazo

Además, enfocar la mente de las empresas en los impactos puede ayudar a los gobiernos a cumplir su compromiso de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU.

La creación de valor a largo plazo y el efecto en los problemas relativos al desarrollo sostenible no son asuntos mutuamente excluyentes. Por ejemplo, un minorista de alimentos en un país en desarrollo que garantice alimentos frescos para los ricos, brindando mercadería que pronto caducará a los pobres, estará mejorando su marca y reputación, al tiempo que logra un impacto importante en los pobres.

No obstante, los problemas son complejos y están interconectados. Hay compensaciones entre los problemas de desarrollo sostenible y entre el desarrollo sostenible y la creación de valor a largo plazo. Además, las partes interesadas pueden presentar un conflicto de intereses.

Mejores marcos y normas legales

Los requisitos de presentación de informes NFR de la UE deben ampliarse para reflejar esta complejidad y garantizar que las empresas y sus partes interesadas tengan toda la información que necesitan para tomar sus decisiones.

Las empresas invierten sensiblemente menos en informes no financieros que en informes financieros, sin embargo, es lo que no figura en los estados de cuenta lo que, a menudo, puede hacerlos o deshacerlos.

La Directiva NFR debe aprovechar la oportunidad para incrementar la incorporación de los mejores marcos y las normas más usadas. Se trata de: los Estándares del Global Reporting Initiative (GRI), el marco de informes integrado y las Recomendaciones del Grupo de Trabajo sobre Divulgación Financiera relacionada con el Clima.

Las Recomendaciones de divulgación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDGD, por sus siglas en inglés) recientemente publicadas, alineadas con las tres, facilitan un enfoque en cuestiones materiales de desarrollo sostenible (es decir, aquellas que influyen en la creación y / o impacto del valor) con énfasis en la estrategia informativa.

La propuesta de “Accountancy Europe” para estándares de informes de sostenibilidad parece haber ignorado el hecho de que ya disponemos de las normas GRI desarrolladas a través de procesos rigurosos e independientes, que reflejan los de los estándares de contabilidad.

Aprobarlos mediante una directiva o un reglamento de la UE equivaldría a ratificar que han permanecido actualizados, por lo cual no es necesario seguir revisando la legislación.

Dado que las universidades en la UE y en otras regiones del mundo han realizado importantes investigaciones, con un consenso en la necesidad de tener informes obligatorios NFR ampliados, es difícil comprender la decisión de involucrar a Black Rock para desarrollar las normas NFR para los bancos.

Los creadores de normas y estándares pasan por un proceso de consulta, y los científicos investigan cómo se implementan las exigencias de divulgación y cómo cambian sus medidas.
Black Rock, por su parte, es un gran inversor global, cuyo CEO Larry Fink, ya ha dejado clara su postura en su reciente carta a los CEO corporativos al respaldar las revelaciones del Consejo de Normas de Contabilidad de Sostenibilidad (SASB) de Estados Unidos.

Los Estándares SASB tienen por objetivo cubrir solo “los temas de sostenibilidad que más importan a sus inversores” (y sabemos, gracias a varios análisis, que la mayoría no hacen las preguntas correctas) y tienen poca influencia en las empresas de la UE.

Pero lo más preocupante es que resultan insuficientes para alertar a los actores clave en las empresas acerca de la gran cantidad de posibles efectos negativos que podrían producirse en sus compañías, o para generar confianza en el enfoque de gestión y en la supervisión de la gobernanza.