Cosméticos y perfumes falsificados: una amenaza para la salud y economía de la UE

Un hombre mira colonias en una tienda de Estambul, Turquía, el 25 de marzo de 2020. EFE / EPA / ERDEM SAHIN

Madrid (EuroEFE).- La Unión Europea (UE) es una potencia mundial en exportación de cosméticos y perfumes, un sector industrial que sufre especialmente la lacra de las falsificaciones, lo que supone una amenaza para la salud y la economía de los europeos.

Francia y España son, respectivamente, los principales exportadores mundiales de perfumes y de los diez países a la cabeza en las exportaciones de cosméticos, seis son comunitarios, según datos de ICEX y la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa).

Según un informe de la Comisión Europea, solo en 2018 se requisaron en la UE mercancías falsificadas por valor de 740 millones de euros. El comercio e importación de productos falsificados son comunes en artículos de lujo y moda, entre los que se encuentran los perfumes y los cosméticos.

La mayor parte de los productos que infringen los derechos de propiedad intelectual provienen de China. Por su parte, Turquía se posiciona como principal lugar de origen de las falsificaciones de cosméticos y perfumes, según informes oficiales.

Pérdidas millonarias

La venta de falsificaciones supone en el conjunto de países comunitarios un descenso del 7,4% de las ventas legítimas aunque en el caso de los cosméticos y artículos de cuidado personal este porcentaje alcanza el 10,6% (unos 7.000 millones de euros), situándose en tercer lugar en la clasificación de sectores más importantes por pérdidas de ventas en la UE, según recoge un informe de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO).

Este dato se traduce en un perjuicio de aproximadamente 2.000 millones de euros en impuestos y contribuciones a la Seguridad Social, según este estudio que tiene en cuenta un total de 11 sectores económicos clave. Además, se calcula que se pierden 71.984 empleos de forma directa.

En España, las pérdidas derivadas de la falsificación de cosméticos y artículos de cuidado personal se estiman en unos 839 millones de euros, cifra que equivale al 14,1% de todas las ventas.

La EUIPO calcula que, cada año, en la UE se pierden 60.000 millones de euros- unos 110 euros por habitante- por falsificaciones en estos 11 sectores (cosméticos y artículos para el cuidado personal; confección, calzado y accesorios; artículos deportivos; juguetes y juegos; joyería y relojería, bolsos de mano y maletas; música grabada; bebidas espirituosas y vinos; productos farmacéuticos; pesticidas; y teléfonos inteligentes).

La salud, en riesgo

En su artículo 3, el Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo sobre los productos cosméticos establece que los productos que se comercialicen “serán seguros para la salud humana cuando se utilicen en las condiciones normales o razonablemente previsibles de uso”.

La Comisión Europea alertó, en su informe sobre la aplicación de los derechos de propiedad intelectual en las aduanas de la UE, que el 36,8% de las falsificaciones incautadas en 2018 eran potencialmente peligrosas para la salud y la seguridad de los ciudadanos.

Según la Asociación General de Consumidores (ASGESCO) los productos cosméticos falsos o de imitación contienen sustancias perjudiciales que pueden causar dermatitis, intoxicaciones, manchas, infecciones oculares o reacciones alérgicas severas.

Los riesgos para la salud pueden llegar a ser muy altos, sobre todo en el caso de aquellos productos- como sombras de ojos o delineadores- que contienen importantes concentraciones de plomo, arsénico o cadmio y que pueden causar insuficiencia renal, intoxicaciones y daños a la vista e incluso, a largo plazo, impactos sobre el sistema nervioso central, alerta la ASGESCO.

Las falsificaciones no pasan por ningún tipo de control químico ni sanitario y carecen de cualquier tipo de garantía. Se ha llegado a detectar orina de caballo en frascos de perfumes falsificados o insectos en las pestañas postizas.

El comercio electrónico, una puerta para las falsificaciones

La EUROPOL y la EUIPO señalaron, en un informe conjunto, que las falsificaciones son tan comunes en productos de lujo -como perfumes y cosméticos- debido a “un gran número de pequeños pedidos por internet que posteriormente se envían por servicio postal o de mensajería”.

De hecho, según la Comisión Europea en 2018 el número de interceptaciones de mercancías falsificadas importadas en la UE aumentó debido a un incremento de envíos de paquetes por correo o a través de servicios de paqueteria urgente.

En este sentido, la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF) advierte que las redes que introducen productos de contrabando en la UE utilizan cada vez más el comercio electrónico que, al permitir mover cantidades más pequeñas que los tradicionales cargos aéreos o marítimos, hace más difícil detectar los flujos.

En cuanto al “modus operandi”, en el informe anteriormente nombrado se explica que los estafadores en línea suelen recurrir al “cybersquatting”, que consiste en registrar un determinado nombre de dominio que simula a uno legítimo, para posteriormente traficar con él o hacer uso del mismo con fines fraudulentos, según el Instituto Nacional de Ciberseguridad.

Los estafadores explotan el anonimato que permite internet, especialmente en aquellos espacios en los que no se requiere una verificación de identidad para crear una cuenta. Por ello, suelen crear varias en los “marketplaces” y operan con ellas durante un periodo de tiempo. Después, estas cuentas se borran y la misma persona abre otras nuevas. Haciendo esto continuamente, es complicado para las autoridades intervenir en este tipo de actividades.

Según Stanpa, el 50% de las falsificaciones en perfume y cosmética se concentran en las redes sociales. La asociación advierte que algunas webs que venden productos falsos utilizan la venta para capturar y almacenar los datos personales y económicos del comprador o introducir virus en los ordenadores.

Edición: Catalina Guerrero

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