Pablo López Gil, director general del Foro Marcas Renombradas Españolas: Hay que confiar “más que nunca” en la UE

Fotografía de Pablo López Gil, director general del Foro de Marcas Renombradas Españolas cedida por esta alianza estratégica público-privada. EFE/ Isaac Flor

Madrid (EuroEFE).- Ante el “megadesafío” sanitario y económico de la COVID-19 hay que confiar “más que nunca” en la Unión Europea (UE), afirmó a EFE el director general del Foro de Marcas Renombradas Españolas, Pablo López Gil, quien consideró ademas que la crisis exige “altura de miras y la generosidad de intentar sumar fuerzas y esfuerzos” en España.

La UE “es parte de la solución, desde luego no es parte del problema. Tenemos más que nunca que confiar en la Unión Europea como un elemento fundamental para esta recuperación y tenemos que confiar en sus iniciativas, en su compromiso y en la solidaridad europea”, subrayó López Gil en la primera entrevista realizada en directo en el Facebook de EuroEFE.

En su opinión, en la cumbre en la que los Veintisiete dieron luz verde este jueves a un programa europeo de reconstrucción para luchar contra la crisis desatada por el coronavirus, España ha hecho “bien en reclamar ese papel de liderazgo en la UE, ese papel de compromiso y solidaridad por parte de la UE”.

López Gil, al frente de un foro que integra a más de cien de las principales empresas españolas, dos ministerios y tres organismos públicos, consideró que “estamos afrontando un megadesafio porque esta crisis no tiene precedentes ni desde el punto de vista sanitario y seguramente tampoco desde el punto de vista económico”.

“Sumar fuerzas y esfuerzos” en España

“Una crisis global sin precedentes y que tiene un efecto económico de esa magnitud exige que todos rememos en la misma dirección, y exige por parte de todos compromisos, generosidad, responsabilidad, y por tanto es lo que pediríamos” en España a todas las fuerzas políticas,  remarcó el director general del Foro de Marcas Renombradas Españolas.

Por eso, consideró que “no es el momento seguramente de que nadie quiera ponerse ninguna medalla sino de que todos tengamos la altura de miras y la generosidad de intentar sumar fuerzas y esfuerzos, y esa siempre ha sido nuestra visión”.

“Fuerzas y esfuerzos entre administraciones públicas, empresas y sociedad civil, pero también fuerzas y esfuerzos entre los diferentes agentes políticos y sociales. Por tanto, nosotros defendemos sin duda que se pueda llegar acuerdos con el máximo consenso posible”, añadió.

Y advirtió que no estamos ante una crisis que “se vaya a resolver en tres o seis meses sino que el efecto o el impacto es tan importante que tenemos que trabajar en una estrategia en gran medida de reconstrucción y eso -dijo- también supone oportunidades”.

La oportunidad de “reimaginar” la sociedad y la economía

Para López Gil la COVID-19 puede servir “de palanca, de catalizador o de impulso” de tendencias, como la transformación digital que se ha acelerado, y también del “propósito corporativo” de las marcas, de “lo que le pedimos y le exigimos a las empresas”, cuya implicación con la sociedad en estas semanas le parece “digna de admiración y de elogio”.

La sociedad, continuó, “se ha dado cuenta de que son muy importantes en nuestro tejido social” y, por tanto, les va pedir que mantengan “ese compromiso, transparencia, honestidad, autenticidad y ese liderazgo” para salir de la crisis.

Pese a apuntar que las empresas españolas tienen asignaturas pendientes, por ejemplo la inversión en recursos intangibles como es la marca, el director del Foro de Marcas Renombradas destacó como fortaleza su “agilidad, flexibilidad. versatilidad y capacidad de adaptación”.

Otra nota para el “optimismo” para él es que la reconstrucción “conlleva oportunidades, la oportunidad de reimaginar cosas, de reimaginar como queremos que sea nuestra sociedad, nuestro tejido productivo, como queremos que sea nuestra economía o como queremos que sea la UE, que para España es parte de la solución y no parte del problema. Por tanto nos permite reimaginarnos y eso también es una oportunidad”.

 

 

Marcas en la crisis del COVID-19

🔴📡 Marcas en la crisis del COVID-19

Geplaatst door EuroEFE op Donderdag 23 april 2020

 

¿Qué es el Foro de Marcas Renombradas Españolas, quiénes lo integran y cuál es su misión?.

El Foro es una organización que tiene una doble personalidad jurídica: por un lado, es una asociación que agrupa a más de cien de las principales empresas españolas, todas ellas con marcas líderes en sus sectores de actividad y con proyección y presencia internacional. Por otro lado, tenemos una Fundación en la que esas empresas líderes españolas, esas marcas, se unen a los ministerios y administraciones publicas competentes en materia de internacionalización de marca y de marca país, que son los pilares de la actuación del Foro. Por tanto, lo que pretende el foro es promover la importancia de la marca como elemento clave de diferenciación y competitividad para la empresa y eso vinculado a su internacionalización.

La empresa española debe depender menos del mercado doméstico, salir más al exterior, tener una presencia internacional más importante y sólida, y hacerlo a través del valor añadido que te aportan elementos o activos como la marca. El tercer pilar que tiene relación con los dos anteriores es que la marca-país, la reputación de un país o la imagen-país de origen en gran medida se construye a partir del prestigio y de los casos de éxito de empresas y marcas concretas que gracias a su éxito y presencia internacional están generando una imagen sobre el conjunto de los productos y servicios de ese país, en este caso de España. Si pensamos en los países de nuestro entorno como Italia, Francia o Alemania y queremos pensar en su dimensión empresarial o de la imagen que tenemos de esos países seguro que nos vienen a la mente empresas y marcas que en nuestro imaginario colectivo constituyen una parte importante de la imagen que tenemos de esos países. Por lo tanto, nosotros creemos que España debe hacer lo mismo con sus empresas y marcas líderes.

El origen del nombre de Foro de Marcas Renombradas puede resultar curioso. No es un concepto utilizado habitualmente por la opinión pública en general, ni siquiera es usado normalmente en el ámbito del marketing o de la comunicación. Sin embargo, si que lo es en el ámbito precisamente de la propiedad industrial y en el ámbito jurídico. La marca renombrada es una marca que viene así reconocida en la ley de marcas españolas de 2001 y es aquella marca conocida por el público general y a la que se le otorga una protección jurídica reforzada. La ley española distinguía entre la renombrada y la notoria, que es la conocida solo por su publico o su sector. Pero, en enero de 2019, se aprobó una modificación de la ley al trasponer una directiva europea para homogeneizar la ley europea en materia de marcas, y ya solo reconoce la figura de la marca renombrada. El concepto actual de marca renombrada, que es el concepto europeo, agrupa los conceptos anteriores de marca renombrada y marca notoria en España. Pero en cualquier caso, la marca renombrada es un concepto muy importante porque son aquellas marcas que tienen un grado de conocimiento tan amplio que se le otorga una protección jurídica reforzada más allá de su sector o categoría.

También quiero explicar que se llama Foro porque la esencia de nuestra organización es la colaboración publico-privada a través de la pertenencia en el foro de los organismos públicos y privados competentes en la internacionalización marca-imagen-país, que son básicamente el Ministerio de Industria y el Ministerio de Asuntos Exteriores (…) Es un foro de encuentro y diálogo entre marcas líderes y administraciones públicas. Y esa colaboración público-privada sigue siendo, 21 años después, la esencia de Foro de Marcas.

En el ámbito de trabajo del Foro de Marcas Renombradas Españolas hay siete frentes: imagen país (marca España), propiedad intelectual, recursos humanos, financiación, innovación, marketing y mercados. Todos ellos van a ser fundamentales, esenciales para afrontar y sobre todo remontar, salir a flote tras esta crisis. ¿Podemos contar con las marcas, desde su rol de líderes en cada sector, como agentes de cambio?

Sin duda. Creo que una de las lecciones que podemos aprender de esta situación es que los mecanismos de colaboración público-privada, no solo desde la empresa sino de la sociedad civil en su conjunto, son fundamentales. Quizá en España no se han desarrollado suficientes estructuras que permitan de una forma sistematizada esos entornos de colaboración entre administraciones, sociedad civil y empresas en favor de intereses generales o por el bien común. Durante estas semanas hemos visto que muchas empresas se han implicado en afrontar esta situación porque era un reto común. Los casos de empresas que han tomado la iniciativa de apoyo al propio Gobierno, a las administraciones públicas, con adquisición de equipos o material en el exterior, o con donaciones o incluso con adaptación de sus cadenas de producción son innumerables. Y me consta que la administración pública también ha buscado esa colaboración, ese apoyo por parte de las empresas.

Con ello, se ha demostrado el rol que juegan las empresas más allá de su propio negocio, las empresas transcienden la realidad de su propio negocio y son motores de desarrollo en sus respectivos entornos y, por tanto, es una lección que podemos aprender. Creo que en una economía de mercado como la que vivimos, el sector empresarial va a ser clave en la recuperación. Es evidente que vamos a necesitar apoyar al sector empresarial dentro de lo posible en estas semanas que van a ser difíciles y confiar que vaya recuperándose la actividad poco a poco porque el crecimiento y la actividad de los próximos meses va a venir de la mano de las empresas y que las empresas tenga esa capacidad.

En 2008 hubo un elemento fundamental para salir de esa crisis que en un primer momento amortiguó el impacto en España y que luego fue el catalizador de la crisis en los siguientes años: la externacionalización. El sector exterior se convirtió en un factor fundamental para la economía española.  De hecho, creo que fue uno de los cambios estructurales experimentados por la economía española en muchos años. Cuando se habla de la externacionalización de la economía española como un factor clave en la amortigüación de la crisis durante los primeros años y luego en el catalizador del crecimiento en realidad de lo que se está hablando es de la externacionalización de las empresas españolas y lo hicieron convencidas de que la apuesta internacional ya no era una opción coyuntural sino una opción absolutamente estratégica y hoy en día creo que siguen convencidas de ello.

Creo que en esta crisis es un poco diferente, seguramente el sector exterior no va a jugar el mismo papel porque va ser una crisis más intensa, más global en el tiempo y seguramente la salida será diferente. Pero sin ir más lejos, ya vemos que hay países de la zona asiática que ya se van recuperando y van volviendo a esa nueva normalidad de la que tanto hablamos. Las empresas que tienen presencia en esos países son también las que pueden también ir recuperando más rápido su actividad y tirar de ese carro que vamos a necesitar que tiren.

Desde el punto de vista de las empresas como agentes del cambio, quiero lanzar dos mensajes: lo primero es que efectivamente las empresas son un elemento clave en nuestro modelo económico de desarrollo y progreso en sus entornos, pero además creo que esta crisis ha coincidido con un cambio de mentalidad del que veníamos hablando en los últimos años, pero sobre todo en los últimos meses, como  es el papel de las marcas o de la empresas en la sociedad, el concepto del propósito, de aportar valor no solo a los accionistas sino al conjunto de “stakeholders” (públicos de interés que incluye empleados, proveedores, clientes, gobierno, entre otros)  de las empresas, el intentar cambiar o trasladar el concepto de creación de valor para crear un concepto de creación de valor a largo plazo, y creo que esta crisis refuerza todo ese discurso, refuerza el discurso del propósito corporativo y de que la empresa juega un rol importante en la sociedad a través del impacto que tiene en sus distintos públicos de interés.

Pese a todo su potencial, las marcas no pueden remar solas. Los poderes públicos son esenciales para allanar el camino. Estamos pendientes del que a todas luces es uno de los consejos europeos más importantes en la Historia de la Unión Europea. Hay mucho, mucho en juego, incluido el mercado único.

Personalmente tengo la sensación de que hemos vivido muchos consejos históricos y seguro que habrá otras cumbres que tendrán también esa consideración de históricas. Yo creo que claramente el primer mensaje es que la Unión Europea (UE) es parte de la solución, desde luego no es parte del problema. Tenemos más que nunca que confiar en la Unión Europea como un elemento fundamental para esta recuperación y tenemos que confiar en sus iniciativas, en su compromiso y en la solidaridad europea.

España hace bien en reclamar ese papel de liderazgo en la UE, ese papel de compromiso y solidaridad por parte de la UE. A veces trasladamos a la UE exigencias que en realidad corresponden a sus Estados Miembros, pero en cualquier caso en el Consejo que es el órgano intergubernamental los países defienden sus propias posiciones. Creo que España hace bien en defender una posición en la que el compromiso de la UE esté a la altura del desafío que estamos afrontando en este momento. Para eso, en una organización como la UE evidentemente todos tenemos que ceder un poco (…) La posición que está defendiendo España ya tiene en cuenta eso y abandona parte de la reclamación inicial entorno a los eurobonos y plantea otro tipo de soluciones. No tengo tan claro que lleguemos a un acuerdo muy concreto, pero sí que seguramente se deberían sentar las bases para trabajar en las soluciones y en el acuerdo para los próximos meses.

¿Y a nivel de España? ¿Qué consejo, desde el Foro de Marcas, dan al Gobierno y a la oposición?

Estamos afrontando un megadesafio porque esta crisis no tiene precedentes ni desde el punto de vista sanitario y seguramente tampoco desde el punto de vista económico. Es  una crisis de oferta y demanda al mismo tiempo, muy intensa en el tiempo. Es verdad que esperamos que su duración no sea demasiado extensa, pero sí que es muy intensa. Esos dos factores, de una crisis global sin precedentes y que tiene un efecto económico de esa magnitud, exige que todos rememos en la misma dirección, y exige por parte de todos compromisos, generosidad, responsabilidad, y por tanto es lo que pediríamos.

No es el momento seguramente de que nadie quiera ponerse ninguna medalla sino de que todos tengamos la altura de miras y la generosidad de intentar sumar fuerzas y esfuerzos y esa siempre ha sido nuestra visión. Fuerzas y esfuerzos entre administraciones públicas, empresas y sociedad civil, pero también fuerzas y esfuerzos entre los diferentes agentes políticos y sociales. Por tanto, nosotros defendemos sin duda que se pueda llegar acuerdos con el máximo consenso posible porque no estamos ante un efecto que se vaya a resolver en tres o seis meses sino que el efecto o el impacto es tan importante que tenemos que trabajar en una estrategia en gran medida de reconstrucción y eso también supone oportunidades.

En estos tiempos de incertidumbre, en los que hay quienes dicen que la COVID-19 va a ser un acelerador de la historia, que estamos en un cambio de época. Los valores adquieren una vital importancia. También los valores de marca. Usted hablaba en un artículo reciente de la importancia de la empatía en estos tiempos de pandemia .¿Han sabido las grandes empresas españolas mostrar la suficiente empatía? ¿Podemos hablar de un “ranking” de empatía?

Yo no me atrevería a hacer ningún “ranking” pero desde luego creo que es digno de admiración y de elogio la implicación que ha demostrado el sector empresarial durante esta crisis, durante estas semanas, cada una en función de sus posibilidades y de sus circunstancias porque hay sectores en esta crisis más afectados que otros por el tipo de actividad y por eso seguramente se pueden permitir cierto tipo de acciones o iniciativas que otros no. También depende de la capacidad que cada empresa tiene por su dimensión o su tamaño, su capacidad de resiliencia frente a una situación como la que estamos afrontando mucho mayor que el conjunto del tejido empresarial español que está formando fundamentalmente por pequeñas y medianas empresas, pymes y micropymes. Pero en general creo que las muestras de solidaridad han sido numerosísimas y dignas de la máxima admiración y elogio. Creo que sin duda a corto plazo está teniendo un efecto muy positivo sobre la reputación en el sector empresarial en su conjunto y de determinadas empresas en concreto (…) pero lo importante es que eso genera un efecto recuerdo sobre esas marcas.

Lo importante es que ese tipo de acciones formen parte del propósito corporativo de esas empresas y de esas marcas. Cuando hablamos de valores, hablamos de ese propósito, cuando hablamos de ese propósito hablamos de cómo se comportan las marcas, cómo se comportan en general con sus empleados, sus clientes, sus proveedores, con el entorno, y si eso era importante en una situación de normalidad, es todavía más importante en una situación de excepcionalidad como la que estamos viviendo. Seguramente esa tendencia se va a consolidar, es decir que esperemos de las empresas y las marcas algo más que que nos provean de productos y servicios de calidad, vamos a pedirles y exigirles algo más porque nos hemos dado cuenta de que son muy importantes en nuestro tejido social y, por tanto, vamos a pedirles que ese compromiso, transparencia, honestidad, autenticidad y ese liderazgo. Y la búsqueda de esa colaboración también entre las propias empresas, trabajar juntas. Es algo muy significativo y que ha llegado para quedarse. La COVID-19 puede ser un catalizador de determinadas tendencias que ya estábamos viviendo, de hecho llevamos hablando diez años como mínimo de transformación digital y seguramente el mayor impulso en muchas organizaciones a la transformación digital lo ha impulsado esta crisis. Es un catalizador de muchas cosas.

En las crisis se forjan los grandes lideres. ¿Qué principios debe seguir el liderazgo de la marca en la crisis? ¿y cuál tiene que ser el “story-telling”?

Para mi claramente hay dos ideas: los elemento clave son la autenticidad y la coherencia. Tienes que ser coherente en lo que haces. Eso lo era antes, pero ahora todavía más. Y la autenticidad que lo que hagas, que sea auténtico, honesto, y sea identificado como tal. Creo que cuando vemos iniciativas que pueden ser oportunistas o que tienen un cierto efecto imitación genera un efecto contraproducente y contrario. Creo que la autenticidad en este momento es el atributo más importante desde el punto de vista de marca.

Por otro lado, hablando de públicos de interés, creo que no ha estado todo lo cuidado que debería pero que ahora se ha demostrado fundamental: el publico interno, los empleados. Creo que la propia sociedad ,lo primero que le exige a las empresas es que cuiden a sus empleados y que tomen medidas de protección, de su salud y de conservar su empleo. Desde el punto de vista de marca, eso es fundamental porque cuando se habla de “influencers” o embajadores de marca los primeros y mejores embajadores de una marca son sus empleados. Eso era importante antes y ahora más. Aquellas marcas que hayan actuado con honestidad, autenticidad, transparencia habrán conseguido conectar mejor con sus empleados y un mayor compromiso de los empleados con el propósito y la identidad de esa marca. Por lo tanto, también tiene un efecto positivo en la marca si lo has sabido gestionar y cuidar bien.

¿Cuales son las marcas que van a poder sobrevivir mejor después de esta situación?

Aquellas que hubiesen trabajado de forma genuina en la reconfiguración o identificación de su propósito corporativo y lo sepan trasladar en el tiempo tienen mucho ganado frente a aquellas que esta situación la hayan abordado desde un punto de vista más escéptico. Y luego hablaría de aquellas empresas y marcas no solo con capacidad de resilencia, porque tienes que resistir en el corto plazo, sino también con capacidad de adaptación, que sean capaces de ser ágiles, flexibles, que sean capaces de encontrar incluso oportunidades en esa nueva normalidad, porque va a ver oportunidades, sin duda, va a haber oportunidades de negocio. Quienes , sean capaces de tener esa agilidad y esa capacidad de adaptación, esa versatilidad, que sepan identificar esas oportunidades seguramente serán los grandes vencedores de esta crisis en términos generales.

Darwin decía “no sobrevive el más fuerte sino el que mejor se adapta”. Según está famosa premisa las empresas que tendrán éxito serán las que se sepan adaptar al nuevo entorno. ¿Qué nos vamos a encontrar después de esta emergencia sanitaria? ¿Si ya se perfilan, cuáles serán los grandes cambios?

Seguramente las empresas españolas tengan asignaturas pendientes en determinadas materias. Seguramente la inversión en recursos intangibles, como es la marca, es una de esas asignaturas pendientes que nos deberían permitir elevar el nivel de sofisticación y diferenciación de la empresa y de la oferta española. El tamaño medio de la empresa española es otra asignatura pendiente. Hay asignaturas pendientes, pero seguro que una de las grandes fortalezas del tejido empresarial español es precisamente esa versatilidad o esa capacidad de adaptación. Y, por tanto, yo soy relativamente optimista precisamente porque la empresa española lo ha demostrado en el pasado y estoy seguro de que lo volverá a demostrar ahora, tener esa capacidad de adaptación y esa agilidad y esa flexibilidad para adaptase a distintos entornos, no solo en situación de crisis sino en términos de internacionalización es una de las grandes fortalezas de la empresa española, es la capacidad de adaptarse a distintos mercados, culturas y realidades por esa capacidad de adaptación, versatilidad y flexibilidad. Por tanto, creo que es importante destacar esta fortaleza.

Por otro lado, es muy difícil saber qué va a cambiar. No tenemos una bola de cristal y por tanto quien te diga como va a ser dentro e seis o doce meses seguramente se equivocara. Yo tengo la sensación de que en los próximos meses vamos a vivir en una nueva normalidad, y por tanto durante ese tiempo hay muchas cosas que van a cambiar desde el punto de vista de nuestra interacción social, de como nos relacionamos con las personas de nuestro entorno, pero también en como nos relacionamos desde el punto de vista del ocio, del consumo. Todo eso va a estar muy condicionado en los próximos meses por la pandemia global que estamos viviendo, pero tengo la sensación de que cuando todo esto pase, que se haya superado la pandemia, hayamos encontrado una vacuna (…) los expertos están diciendo que a lo mejor estamos hablando del principio del año que viene o mediados, no se si tantas cosas van a cambiar,, seguramente ya no sera una nueva normalidad sino que poco a poco iremos volviendo a la normalidad tal y como la conocíamos.

Ahora bien, hay elementos en los que ya veníamos trabajando o debatiendo en los últimos años que esta situación puede servir como de palanca, de catalizador o de impulso: la digitalización, el propósito corporativo, lo que le pedimos y le exigimos a las empresas, el rol social de la empresa, seguramente cambiara la experiencia de cliente en muchos sectores, pero insisto esto que es algo en lo que veníamos trabajando y que servirá seguramente para consolidar. Por tanto, tenemos que diferenciar entre los cambios en el cortísimo plazo, que son los próximos meses, y los cambios reales que vamos a experimentar a partir de 2021 y siguientes. Ahí no tengo tan claro que los cambios vayan a ser tan trascendentales como algunos aseguran. Otra cosa es que esto, tal vez, nos tiene que servir de aprendizaje de la necesidad de estar preparados para nuevas situaciones de este tipo, prepararnos mejor para el futuro y eso también aplica a las empresas. Las empresas necesitan no solo con planes estratégicos que hablen de cómo quieren ser como empresa en los próximos dos, tres o cinco años, sino también con análisis de prospectiva que dibujen distintos escenarios. Las empresas tienen que estar preparadas para distintos escenarios. Seguramente tendrán que incorporar la prospectiva entre sus disciplinas para estar preparadas frente a situaciones de este tipo tan radicales.

¿Cómo deberían las empresas comunicar en este entorno de crisis? ¿Qué opina de la campaña que animaba a las grandes empresas a separar la distancia entre los elementos de su logo para concienciar de la importancia de mantener la distancia social para evitar los contagios y cuidarnos unos a otros?

Cuando hablamos de valores de marca lo que le estamos exigiendo a esas empresas son prácticamente los mismos valores que exigimos a  nivel individual o a las personas de nuestro entorno, y la autenticidad es importante para las empresas porque también lo es para las personas, al igual que la honestidad. Desde el punto de vista de la comunicación, la autenticidad se basa primero en no pretender ser perfecto. Las empresas y las marcas tienen que ser capaces de comunicar con honestidad. Lo primero es la honestidad, lo segundo la transparencia. En esta situación ha demostrado ser un valor muy importante establecer mecanismos de co-creación con esos públicos, incluidos los empleados, de forma que establezcas un diálogo, que realmente estés generando mecanismos de comunicación bidireccional y que les hagas participes de las decisiones que tomas. Esos son los elementos claves junto con la coherencia de que lo que dices y hagas sea coherente sino afectará a tu reputación. Esa campaña, cuando se esta tratando de concienciar, todo suma, la concienciación no solo depende de los organismos públicos sino que es fundamental que la sociedad, que las empresas se impliquen. Se suma a ese rol luego tienen que ser coherentes y que respetar esa distancia de seguridad entre sus empleados. Hay que comunicar hacia fuera y hacia dentro y generar experiencia que es una forma tan importante de comunicación como la convencional.

Y para terminar con una nota positiva: ¿Qué aprendizajes positivos vamos o podemos sacar de esta crisis?  

Hay que ser optimista. Yo creo que lo he tratado de ser al destacar esa agilidad, flexibilidad. versatilidad, capacidad de adaptación de la empresa española y también soy optimista desde el punto de vista de ese efecto catalizador sobre tendencias que creo que eran positivas, tendencias relacionadas con la sostenibilidad, modelos de negocio responsable, con el componente ético de los negocios, con ese transcender el cambio de concepto de valor, de cuál es el valor que genera una empresa más allá de generar valor para el accionista sino para el conjunto de los públicos de interés. Creo que todo eso se va a reforzar gracias a esta crisis y, por tanto, para mi también es una lectura que podemos extraer positiva.

Otra lectura positiva es que partimos de algo muy negativo porque el impacto desde el punto de vista sanitario, pero también económico es muy relevante y nos va a obligar a un esfuerzo muy importante de reconstrucción, pero ese esfuerzo de reconstrucción también conlleva oportunidades, la oportunidad de reimaginar cosas, de reimaginar como queremos que sea nuestra sociedad, nuestro tejido productivo, como queremos que sea nuestra economía o como queremos que sea la UE, que para España es parte de la solución y no parte del problema. Por tanto nos permite reimaginarnos y eso también es una oportunidad.

 

 

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