Habanos “made in Morocco” o la importancia de registrar una marca

Todo el mundo sabe que los legendarios habanos están hechos con hojas de tabaco cubano, con competidores dominicanos tal vez, pero la compañía "Habanos S.A." fabrica ahora cigarros "100 % marroquíes", hechos con hojas plantadas y tratadas en el norte del país magrebí. Estamos hablando de una compañía marroquí. En la imagen, la gama de productos ahora disponibles. EFE/ Javier Otazu

Casablanca (Marruecos) (EuroEFE).- Todo el mundo sabe que los legendarios habanos están hechos con hojas de tabaco cubano, con competidores dominicanos tal vez, pero la compañía “Habanos S.A.” fabrica ahora cigarros “100 % marroquíes”, hechos con hojas plantadas y tratadas en el norte del país magrebí.

Estamos hablando de una compañía marroquí.

No es un error ni una broma: la corporación cubana del mismo nombre ya ha denunciado en tres ocasiones a la compañía marroquí que tuvo la idea de registrar esa misma marca en Marruecos en 2011, en cuanto el tabaco dejó de ser monopolio del Estado marroquí, y se puso a producir sus propios puros.

Con semillas traídas en un primer momento de República Dominicana y expertos agrícolas llegados de ese mismo país, de Honduras y de Alemania, los marroquíes se lanzaron a cultivar y producir sus propios habanos.

Un nuevo escenario

La compañía cubana ya tiene larga experiencia en litigios en distintas partes del mundo contra la usurpación de sus marcas más emblemáticas, como Cohíbas, Montecristo o Guantanamera, pero este escenario es nuevo: un marroquí les disputa la propia marca de la compañía y se pone a producir tabaco con vocación de quitarle una parte del mercado internacional.

El artífice de la idea es Mohamed Zehraui, en el centro de la fotografía tomada durante la presentación de la marca, que se afana de haber ganado hasta el momento en los tribunales marroquíes todos los procesos interpuestos por la corporación cubana por el uso indebido del nombre de Habanos. EFE/ Javier Otazu

El artífice de la idea es Mohamed Zehraui, que se afana de haber ganado hasta el momento en los tribunales marroquíes todos los procesos interpuestos por la corporación cubana por el uso indebido del nombre de Habanos.

Es más: asegura que ahora él ha contraatacado con otra denuncia a los cubanos por vender sus productos en Marruecos habiendo registrado él primero en este país el nombre comercial.

Los puros que produce la compañía marroquí se llaman “Premium” (el producto estrella: 40 euros la pieza), “Roberto”, “Corona” o “Romeo” (un guiño evidente al “Romeo y Julieta”), entre otros.

Zehraoui ha nombrado a su hijo Moulay Omar presidente de la compañía, aunque es él quien lleva la voz cantante en esta aventura donde se mezcla lo comercial con lo político.

“Los cubanos financian al Frente Polisario -argumenta de pronto Zehraoui-. Si algún día rompen con el Polisario, pues yo le quito el nombre a mi compañía y paso a llamarla sencillamente HaHa”, dice, no se sabe si en broma o en serio.

Efectivamente, Cuba ha sido durante décadas el principal apoyo en toda América del movimiento saharaui que busca la independencia de su país de Marruecos, aunque acaba de abrir una embajada en Rabat.

Zehraui organizó el pasado fin de semana en Casablanca el primer Salón Internacional del Cigarro Puro en Marruecos, un pomposo nombre para un evento donde trató sencillamente de presentar ante el público local los productos que tratan de competir con los legendarios puros cubanos.

Estados Unidos, los países árabes del Golfo y China, principales clientes

“Los cubanos venden márketing e historia. Yo aseguro que mis cigarros son tan buenos o mejores que los suyos: entre otras cosas, porque dispongo de mayores facilidades para la compra internacional de los abonos. Y además, ellos les ponen perfumes a sus cigarros, y nosotros no”, argumenta.

Zehraui se muestra evasivo ante varias preguntas: no quiere revelar cuándo produce la compañía, y dice simplemente que “tenemos capacidad de producir 200.000 unidades de puros al año”; tampoco revela dónde cultivan sus hojas de tabaco aparte de mencionar “el norte del país”, donde supuestamente la tierra se parece más al Caribe.

Lo máximo que revela es que su fábrica está en Casablanca y que su producción va en un 90% al mercado exterior, por este orden: Estados Unidos, los países árabes del Golfo y China.

A Zehraui le importa sobre todo insistir en sus derechos a usar el nombre de Habanos S.A., que por supuesto aparece en el logo de las cajas de puros que vende y en las vitolas.

Y vuelve sobre argumentos políticos: “Lo de los cubanos no es ni siquiera una empresa, sino como mucho una cooperativa. ¿Pues no son un país socialista?”.

“Les hemos obligado a cerrar ya una vez su Casa del Habano en Casablanca, y lo vamos a volver a hacer”, advierte.

Con uno de sus puros “Premium” en la mano, Zehraui aparece muy seguro de sí mismo: deja caer, sin dar muchas pistas, que también ha registrado la marca en un tribunal de Estados Unidos y que está dispuesto a litigar en ese país por el nombre de Habanos.

Mientras tanto, seguirá vendiendo por el mundo sus “habanos made in Morocco”.

Edición: Catalina Guerrero

 

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