Los riesgos de vulnerar la propiedad intelectual en la era de la hiperconectividad

Varios trabajadores usan sus teléfonos móviles en Cingapura, el 6 de diciembre de 2019. EFE/EPA/WALLACE WOON

Las plataformas digitales han revolucionado la forma de acceso, distribución y reproducción de todo tipo de contenidos. En la era de la hiperconectividad, los creadores encuentran en ellas una herramienta fácil y útil con la que poner al alcance de los usuarios y consumidores sus obras y creaciones, lo que ha permitido que se pueda hablar de una democratización de la información en todos los ámbitos, pero ¿qué ocurre con la propiedad intelectual?

Esta mayor simplicidad a la hora de acceder a la información e incluso compartirla es confundida por una falsa idea de que lo que está en Internet es de dominio público o que los usuarios no necesitan pedir una autorización previa para tomar cualquier contenido y publicarlo, por ejemplo, en redes. Detrás de cada obra (escrita, pieza audiovisual o de cualquier naturaleza) hay un autor o un creador cuya autoría está protegida por la propiedad intelectual.

La propiedad intelectual (reconocida en España a través del texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual aprobada en 1996) protege las creaciones originales literarias, artísticas o científicas expresadas en cualquier medio y, además, otorga a los creadores, la retribución económica que les corresponde por la realización de dichas obras y prestaciones.

En un contexto en el que los usuarios pueden copiar y pegar casi cualquier texto o descargar y volver a subir archivos a una velocidad frenética, los derechos de autor pueden ser objeto de numerosos comportamientos ilícitos. En 2019, la Comisión de Propiedad Intelectual ejecutó el bloqueo de más de 60.000 contenidos en la red que vulneraban derechos de propiedad intelectual y procedió al cierre de 93 webs, según datos del Ministerio de Educación y Cultura.

“Hay que eliminar el mantra de que todo lo que encuentro en Internet, como está disponible para todo el mundo, significa que lo puedo utilizar libremente”, señala en una conversación con EFE Javier Díaz de Olarte, director jurídico del Centro español de derechos reprográficos (CEDRO).

La concienciación sobre los derechos de propiedad intelectual y sobre el perjuicio a los creadores de un uso ilícito de sus obras es fundamental para que los usuarios no empleen páginas webs que puedan violar dichos derechos. Un estudio de la agencia EUIPO de 2017 (“European citizens and intelectual property: percepction, awereness and behaviour”) señala que el 83% de los ciudadanos europeos prefieren acceder, descargar o transferir contenidos a través de plataformas y no utilizar medios ilegales, y tan solo un 8% de los encuestados afirmó que emplearía vías ilegales, aunque existiera una forma legal de acceder a los contenidos, lo que se traduce en dos puntos menos con respecto a 2013.

Los datos podrían augurar una mayor consciencia de la ciudadanía hacia un sector que aporta aproximadamente el 42% del PIB de la Unión Europea (UE) y un 28% del empleo total, según datos reportados por EUIPO y Oficina Europea de Patentes (OEP).

Un mayor uso de propiedad intelectual daría más riqueza a Europa, según el director de la EUIPO

Alicante (España) (EuroEFE).- En Europa hay “un déficit de utilización de la propiedad intelectual”. Por eso el plan estratégico para los próximos cinco años de la EUIPO, la agencia europea que registra marcas de todo el mundo, modelos y dibujos, …

Sin embargo, no todas las infracciones de la propiedad intelectual que cometen los usuarios están relacionadas con el acceso y descargas de archivos en webs fraudulentas. Un gran porcentaje son perpetradas por los propios usuarios a través de las diferentes plataformas digitales –redes sociales, blogs-. Pese a la ausencia de lucro, copiar y compartir contenidos protegidos por la propiedad intelectual, ya sea en Twitter, Whatsapp, etc., sin mencionar a los autores puede incurrir en un comportamiento ilícito.

“Muchas veces llevamos a cabo actividades de reproducción y puesta a disposición en la red sin tener en cuenta que existen derechos que están afectados por esta copia”, advierte Díaz de Olarte quien opina que el “monto mayor detrás de los comportamientos plenamente ajustados a la norma” se efectúan en redes sociales y servicios electrónicos.

Sea por desconocimiento o costumbre, hemos asimilados como normales e incluso legales ciertas prácticas en las redes sociales que pueden vulnerar los derechos de los creadores sobre sus obras, desde compartir un pequeño fragmento de un libro en un tuit sin nombrar al escritor hasta coger una fotografía sin ser de dominio público y subirla a Facebook.

Compartir cualquier contenido amparado por los derechos de propiedad intelectual y sin autorización expresa del autor puede incurrir en una infracción del derecho de reproducción y puesta a disposición. Si además de ello, el usuario se apropia de la obra en internet (por ejemplo, copiando íntegramente un texto y subiéndolo a un blog), pueden verse afectados los derechos morales del creador.

En la mayoría de supuestos se lleva a cabo la retirada del contenido de la plataforma. Solo en los casos más extremos se procederá a interponer una multa de entre 150.000 y 600.000 euros a aquellas webs que vulneren los derechos de propiedad intelectual en internet. El Ministerio de Cultura y Deporte impuso el pasado año una multa de 400.000 euros a la web exvagos.com por infringir los derechos de autor y pidió el cese de su actividad durante un año.

Multa y petición de cierre a una web por vulnerar la propiedad intelectual

Madrid/París (EuroEFE).- El Ministerio de Cultura y Deporte ha impuesto una multa de 400.000 euros a la web exvagos.com por infringir los derechos de autor y ha pedido el cese de su actividad durante un año.

Según una nota del Ministerio, …

Los resúmenes de prensa también están protegidos

Además, estos comportamientos ilícitos incluso pueden también extenderse al ámbito laboral. La Ley de Propiedad Intelectual española, en el artículo 32, prevé que los resúmenes de prensa (clipping) son textos protegidos y que el uso no comercial de artículos de prensa dentro de las empresas e instituciones requiere de la autorización de los titulares de derechos que pueden ser tramitados a través de las entidades de gestión.

La responsabilidad legal en estos supuestos recae sobre el usuario, pese a que no busque el lucro propio, y, con excepciones, también sobre en las plataformas digitales en el que se comparte -como Twitter o Facebook-, explica el jurista. “En principio hay una responsabilidad obviamente de quien comete el acto. A partir de ahí depende del servicio, de la plataforma que se sube los contenidos, servicios de mensajerías, etc., porque “jurídicamente no todos son la misma”.

Sin embargo, la ausencia de responsabilidad no exime a las plataformas digitales que lleven acciones para evitar que dichas acciones continúen. “Lo que se debe exigir a estas plataformas es una responsabilidad de vigilar lo que ocurre a través de sus herramientas e instrumentos y si sabe que se está cometiendo un (hecho) ilícito que colabore al menos evitando que continúe”, recalca.

Nuevos horizontes en la legislación de la propiedad intelectual

Con más de 4,5 millones de personas empleando Internet en todo el mundo (según recoge el informe Digital 2020 realizado por We Are Social y Hootsuite), los expertos urgen a que la legislación sobre la propiedad intelectual avance en paralelo a las transformaciones de la Red. En un intento por actualizar las leyes, el Parlamento Europeo aprobó el pasado año la conocida como “Ley de Copyright” que suscitó cierta controversia entre los internautas y gigantes de Internet, como Google. La polémica surgió por los artículos 15 y 17 que regula los usos digitales de las publicaciones de prensa y la vigilancia de contenidos protegidos por parte de proveedores, respectivamente.

A la espera de que España implemente esta directiva –ya que debe ser cada miembro de la UE quien la adapte a su legislación-, Javier Díaz valora que la normativa busca ajustarse a la realidad tecnológica que vivimos y supone un paso importante para la protección de los derechos de propiedad intelectual. La normativa “establece los mecanismos necesarios para garantizar una remuneración a los titulares de derechos cuando utilizan sus obras y al mismo tiempo una seguridad jurídica a las plataformas digitales”, considera.

En el nuevo escenario que plantea la legislación europea, se reconoce el régimen de responsabilidad de las plataformas con respecto a lo que sus usuarios suban y compartan en ellas. Las plataformas podrán elegir dos tipos de acciones para asegurar los derechos de propiedad intelectual: suscribir una licencia con los titulares de derecho o desarrollar de una manera eficiente y rápida actividades/filtros para eliminar de la plataforma todo aquello para los que no tienen licencia.

También se establece de “manera expresa que los editores de prensa tienen un derecho para proteger sus obras y para autorizar o prohibir el uso de sus obras frente a los usos digitales que se hacen de las mismas en los agregadores”, explica Díaz.

En términos similares se expresa David Maetzu, abogado especializado en Derecho de Internet, quien cree que la nueva normativa garantiza mecanismos para controlar que la remuneración que obtiene la red social facilitando que terceros compartan llegue a los propios usuarios y que, en definitiva” “nadie se haga rico con el trabajo de otro”. Así mismo, apunta que los diferentes cambios legislativos que se están dando empiezan a vislumbrar un escenario de” equilibrio entre poder respetar los derechos de quienes viven de ello y poder compartir contenidos sin mayores cortapisas”.

Europa protege los derechos de autor en la era digital

Estrasburgo (Francia)/Bruselas  (EuroEFE).- El pleno del Parlamento Europeo dio este martes luz verde definitiva a la nueva directiva europea de derechos de autor, que actualiza los derechos de los creadores en el entorno digital para garantizar que reciben una justa remuneración, algo que según Google “causará incertidumbre legal”, mientras que la Federación de Editores Europeos la considera un paso importante para la innovación en el sector creativo.

La propiedad intelectual también protege los contenidos de los usuarios

El desconocimiento sobre el derecho de propiedad intelectual no solo propicia comportamientos ilícitos, sino también cómo se ven afectados los derechos de autor de nuestras creaciones una vez las compartimos en una plataforma digital.

Las fotografías, escritos, vídeos, etc. que las personas generan se entienden que están protegidas que pertenecen a su autor desde el momento que son creadas. Sin embargo, una vez son publicadas en una plataforma digital llegan los matices. “Si subes el contenido a una red como Twitter, hay unos términos y condiciones de esa red que les autoriza a hacer una serie de usos con ese contenido. Entonces digamos que el contenido sigue siendo tuyo, pero facultas a dicha red social o a esa empresa para que haga ciertos usos con ese contenido”, explica David Maetzu.

Por ejemplo, una vez aceptamos los términos y condiciones al abrirnos una cuenta en Facebook, facultamos al a red social para que utilice tus fotografías sin límite temporal ni geográfico.

En el caso de Twitter, la red del pajarito contempla en sus términos de servicio que una vez enviamos, publicamos o mostramos contenidos a través de sus servicios, se le otorga una licencia mundial, no exclusiva, libre del pago de derechos (con derecho a sublicencia) para usar, copiar, reproducir, procesar, adaptar. modificar, publicar, transmitir, mostrar y distribuir.

Según explica Maetzu, si un medio de comunicación quisiera emplear una fotografía que hemos subido a Twitter para ilustrar una noticia, el medio tiene dos opciones: o llega a un acuerdo con el usuario y llega un acuerdo con Twitter. No obstante, los derechos de autor no se ven afectados y la obra sigue siendo propiedad de su autor.

Límites de la propiedad intelectual: la educación

¿La educación justifica el uso de obras protegidas por la propiedad intelectual? Según señala Javier Díaz, a nivel internacional está reconocido que los Estados limiten de alguna manera el derecho de propiedad intelectual con fines educativos para buscar un equilibrio entre la imprescindible protección de los derechos de propiedad intelectual y el derecho a la educación información y el acceso a la cultura

Sin embargo, esta limitación es bastante ajustada y existen tres reglas fundamentales: que esa limitación es algo excepcional, que no cause un perjuicio ejemplar sobre los derechos de autor y tampoco puede afectar negativamente a la explotación de la obra. “Lo que en ocasiones permiten es la utilización limitada y de pequeños fragmentos de las obras en actividades de ilustración en la enseñanza”, matiza Javier. En todo caso, cualquier régimen de límites se complementa con la posibilidad de que los titulares de derechos –autores, editores, ofrezcan licencias para que sus obras puedan utilizarse en la educación universitaria o de niveles inferiores.

Edición: Catalina Guerrero

“El contenido del sitio refleja exclusivamente el punto de vista del autor. La Comisión Europea no es responsable del uso que pueda hacerse de la información contenida en el mismo”.

 

 

Supported by

EUIPO