Tráfico ilegal de arte, asignatura pendiente de la UE

Evert van Os (3-R), director del museo Singer Laren, habla a los medios frente al museo en Laren, Países Bajos, el 30 de marzo de 2020, después de que una pintura de Vincent van Gogh fuera robada del museo Singer Laren. El lienzo "Spring Garden, el jardín rectoral en Nuenen en la primavera de 1884" fue robado durante la noche del lunes 30 de marzo de 2020. EFE / EPA / ROBIN VAN LONKHUIJSEN

Madrid (EuroEFE).- El comercio ilícito de bienes culturales es una actividad de bajo riesgo y alta rentabilidad que frecuentemente está vinculada a otros delitos como el tráfico de drogas. La Comisión Europea demanda más apoyo y material para combatir esta práctica que se encuentra entre las principales formas de comercio delictivo.

El mercado clandestino del arte, que comprende robos, falsificaciones, importaciones ilegales y saqueos organizados, genera unos 6.000 millones de dólares, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. Los cárteles frecuentemente utilizan las obras de arte como método de pago con el objetivo de venderlas por dinero blanqueado.

En la Unión Europea (UE), donde los empleos en el sector de la cultura y de la creatividad suponen un 7,5 % del total, la lucha contra el tráfico ilegal de bienes culturales se complica por la falta de armonía de la legislación de los Estados miembros, la incoherencia terminológica entre las lenguas y la falta de información y datos, según lamenta la Comisión Europea.

El COVID-19 no frena a los ladrones de arte

El último caso conocido de robo en el sector del arte se dio el pasado 30 de marzo en el Museo Singer, en Holanda, cuando unos ladrones aprovecharon su cierre temporal por la alerta sanitaria del COVID-19 para llevarse la pintura “Jardín de primavera”, de Vincent Van Gogh.

El 16 de marzo, una semana antes de declararse el confinamiento de la población en Reino Unido, en la ciudad británica de Oxford se produjo el hurto de tres obras de arte de gran valor artístico: “La costa rocosa, con solados estudiando un plan”, de Salvator Rosa; “El soldado a caballo”, de Anthony Van Dyck; y “Un niño bebiendo”, de Annibale Carracci.

En total, la base de datos de la Interpol registra más de 50.000 obras de arte robadas en todo el mundo, aunque podrían ser más, según explica la propia Organización Internacional de Policía Criminal, que no están cuantificadas por distintas razones (todavía no se ha denunciado su robo a la policía o solamente se están realizando búsquedas a nivel nacional, por ejemplo).

La protección del legado artístico, un gran reto para herederos y juristas

El pasado 20 de febrero, la Visual Entidad de Gestión de Artistas Plásticos (Vegap) celebró una jornada sobre la protección de los legados artísticos. El robo, la falsificación, la desprotección o las nuevas tecnologías fueron los principales retos que los ponentes pusieron sobre la mesa.

Frecuentemente las falsificaciones tienen como objeto obras de artistas altamente cotizados. Se trata de un “combate diario difícil y que cuesta mucho dinero”, explicó durante el encuentro Claudia Andrieu, jurista experta en Propiedad Intelectual e responsable jurídica de la Administración Picasso. Según Andrieu, a veces son las propias galerías las que participan en el tráfico de falsificaciones, lo que lo convierte en un problema especialmente complejo.

El Fine Arts Expert Institute (FAEI), especializado en el estudio científico de las obras de arte, estima que más de un 50% de las obras son falsas o su atribución es errónea.

La Asociación para la Defensa de la Obra de Joan Miró (ADOM) tiene su propio comité para determinar la autenticidad de las obras. De este organismo forma parte el nieto del artista, Joan Punyet Miró, que recalcó el gran reto que supone internet.

Los grupos criminales tienen ventaja en plataformas digitales como sitios web, redes sociales o aplicaciones de mensajería instantánea para vender bienes culturales obtenidos ilícitamente porque es un medio difícil de controlar, según explica la Europol.

Las falsificaciones no son el único problema que plantea internet. La venta de merchandising que carece de licencia es otra de las actividades que vulneran los derechos de autor y que encuentran su lugar en la red. Según el director gerente de la Fundación Gala Salvador Dalí, Juan Manuel Sevillano, es importante preservar esta actividad porque “genera ingresos y, a la vez, divulga” la obra del artista. El merchandising, explica, supone el 20% de la facturación de los Museos Dalí.

El total deterioro y abandono de las obras es otro riesgo que afecta especialmente a aquellas que están ubicadas en espacios públicos, así lo denunció Eduardo Rodríguez, secretario del Patronato de la Fundación Arte y Pensamiento Martín Chirino. En España, explicó, se registran un total de 84 esculturas en este estado.

Eduardo Chillida, hijo del artista Luis Chillida y miembro de Vegap, ejemplificó esta problemática con la situación de “desprotección” a la que había estado expuesta la obra de su padre “El Peine del Viento”, hasta su reconocimiento como Bien Cultural el pasado 26 de diciembre. Ahora, este conjunto de tres esculturas situadas en la playa de Ondarreta (San Sebastián), aspira a ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco junto con la plaza diseñada por el arquitecto Luis Peña Ganchegui.

Beatriz Ponadés Bonacasa, directora adjunta de Vegap, destacó el papel que juega la “gratuidad” en el deterioro y abandono de estas obras que, muchas veces, son donadas por los artistas o por sus herederos. “Al no ponerle precio, no se le da valor”, sentenció.

50 años de lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales

Este año se cumple el 50 aniversario de la Convención de la Unesco de 1970, que solicitaba a los Estados establecer medidas para combatir el tráfico clandestino de arte que había experimentado un notable crecimiento desde la década de los 60.

Actualmente, la Unión Europea exige un permiso de exportación definitivo a aquellos bienes culturales que tengan más de cien años de antigüedad y aquellos incluidos en el Inventario General de Bienes Muebles del Patrimonio Histórico.

Además, se le brinda especial protección a los bienes de interés cultural (o que hayan iniciado un expediente para su declaración como tal), bienes declarados como inexportables como medida cautelar y a los bienes de titularidad pública, que solo podrán aspirar a un permiso de exportación temporal, nunca definitivo ni con posibilidad de venta.

Ante la necesidad de una normativa más sólida, la Comisión Europea actualmente coopera con distintas organizaciones (entre ellas la Unesco y la Interpol) para reforzar la normativa de protección de bienes culturales ante el comercio ilícito.

Edición: Catalina Guerrero

 

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