Un compromiso de código abierto para combatir el coronavirus

Una pareja protegida con su mascarilla pasea por unas Ramblas prácticamente vacías el 10 de mayo de 2020 en Barcelona. EFE/Toni Albir

Madrid (EuroEFE).- Compartir su propiedad intelectual temporalmente de forma gratuita para contribuir a luchar contra la pandemia de la COVID-19 es el objetivo de la iniciativa Open COVID Pledge, impulsada por un grupo internacional de científicos y expertos legales, y que invita a personas, empresas y organizaciones de todo el mundo a sumarse a ella.

Al proyecto se han unido recientemente Uber y el Instituto de Tecnología de Nueva Jersey (NJIT), que ha sido la primera universidad en incorporarse y que ha hecho de acceso público el diseño de su nueva tecnología de hisopo para la realización de pruebas diagnósticas de COVID-19.

Empresas como Facebook, Intel o Amazon fueron de las primeras en adoptar este compromiso de código abierto. Sin embargo, los participantes del proyecto también pueden limitarse a prestar su apoyo institucional, sin adquirir ninguna obligación legal, como es el caso de Creative Commons o Mozilla.

“Es un imperativo práctico y moral que todas las herramientas que tenemos a nuestra disposición se apliquen para desarrollar y desplegar tecnologías a gran escala sin impedimentos”, explica el equipo de Open COVID Pledge en su página web.

Para facilitar que las empresas y organizaciones se sumen al proyecto, la agrupación que puso en marcha la iniciativa, la Open COVID Coalition, ha desarrollado licencias específicas.

Todas ellas otorgan el permiso de usar derechos de propiedad intelectual de los titulares siempre que se destinen a diagnosticar, prevenir, contener y tratar el COVID-19.

Tres licencias “Open Covid”

En total, se plantean tres tipos de licencias. Las diferencias entre ellas se encuentran en los derechos que se confieren o en su fecha de finalización.

La primera de las licencias, concede el permiso para ejercer todos los derechos de patente y derechos de autor, y finaliza un año después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declare el fin de la pandemia.

El segundo tipo de licencia, sin embargo, fija su vigencia hasta antes del cumplimiento de un año desde el fin de la pandemia según la OMS, o hasta el 1 de enero de 2023. Lo mismo para la tercera modalidad, pero que en este caso se limita solo a los derechos de patentes.

Todas se aplican retroactivamente desde el 1 de diciembre de 2019, para incluir el trabajo que empezó a desarrollarse desde que comenzó la crisis del coronavirus.

Las empresas y organizaciones podrán modificar estas licencias para que se adapten mejor a sus necesidades, o adoptar las suyas propias siempre que sean coherentes con el proyecto.

Las iniciativas de código abierto han adquirido especial relevancia en esta emergencia sanitaria, que requiere acciones inmediatas para aplacar los efectos del COVID-19.

“Las licencias abiertas de este tipo pueden ayudar a estimular la innovación, especialmente en una crisis como esta. Los investigadores, científicos y otras personas que trabajan para combatir el virus deberían poder desarrollar y desplegar soluciones efectivas a escala sin obstáculos”, asegura Microsoft en su anuncio de incorporación al Open Covid Pledge.

“Es de interés para todos poner fin a esta pandemia lo más rápido posible. Esperamos que otras organizaciones se unan para garantizar que su propiedad intelectual pueda ser parte de la solución “, apunta Mark Lemley, profesor de derecho de la Universidad de Stanford y uno de los desarrolladores de la iniciativa.

Edición: Catalina Guerrero

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