Acuerdo para un alto el fuego y un embargo de armas en Libia

La mesa de la conferencia internacional sobre Libia en Berlín. [EFE/EPA/Guido Bergmann / POOL]

Berlín (EuroEFE).- Los aliados internacionales del Gobierno libio respaldado por la ONU y de las fuerzas rebeldes acordaron este domingo hacer efectivos el alto el fuego iniciado hace una semana y el embargo de armas decretado por Naciones Unidas.

El acuerdo se selló en una conferencia internacional sobre Libia en Berlín, organizada por el Gobierno alemán y la ONU, a la que también acudieron el presidente del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) de Libia, Fayed al Serraj, apoyado por Turquía, y el jefe del Ejército Nacional Libio (LNA), Jalifa Hafter, respaldado por Rusia.

“Se puede decir que la Conferencia de Libia hace una importante contribución a esfuerzos de paz de la ONU”, aseguró en rueda de prensa al término de la conferencia la canciller alemana, Angela Merkel.

A su juicio, “no hay posibilidad para una solución militar”. “Necesitamos una solución política”, agregó la canciller, que ha logrado por primera vez reunir en una conferencia a todos los actores relevantes en este conflicto, nacionales e internacionales.

Se trata de un plan “comprensivo” y “vinculante” que “no soluciona todos los problemas”, pero da un “impulso” hacia una solución diplomática. “No me hago ilusiones; será un camino difícil”, agregó la canciller.

El enviado especial de la ONU a Libia, Ghassan Salameh, apostilló que el día de hoy da un “espaldarazo para seguir adelante”.

El secretario general de la ONU, António Guterres, indicó que se ha logrado un acuerdo “muy importante” porque la escalada de la violencia en los últimos días era “extremadamente peligrosa”.

El documento apuesta por una tregua “duradera” y “verificable” e insta a todos los actores a cumplir de forma “unívoca” con el embargo de armas. También se les exige no contribuir a la escalada del conflicto.

Merkel recalcó que el embargo de armas debe ser “fuertemente controlado” para su cumplimiento y que el conjunto de este acuerdo, para que tenga validez internacional, debe ser ahora aprobado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas..

Asimismo, se defiende que la solución a la crisis sólo puede pasar por un proceso político que debe estar controlado y liderado por los libios. Además, se insiste en la necesidad de mantener la unidad de Libia, su integridad territorial y su soberanía nacional.

Los pilares del acuerdo son el alto el fuego, el embargo de armas, la vuelta al proceso político, derechos humanos, unir fuerzas contra el terrorismo islamista, el petróleo libio pertenece a Libia, el fin de las milicias y las fuerzas rebeldes, un proceso de paz auspiciado por la ONU, respeto a la unidad del país, apuesta por la diplomacia y el diálogo, evitar el riesgo de inestabilidad y el seguimiento del acuerdo.

Especialmente de interés para la UE es el aspecto relativo a los derechos humanos: se insta a todas las partes a respetar la ley humanitaria internacional, proteger a los civiles y las convenciones sobre derechos humanos, destacando la situación en la que se encuentran muchos migrantes africanos atrapados en Libia en su ruta hacia Europa. También se anima a perseguir legalmente a los infractores.

La conferencia tuvo un carácter inédito al reunir por primera vez tras años de conflicto armado a todos los actores nacionales e internacionales involucrados en Libia.

Acudieron el presidente francés, Emmanuel Macron; el ruso, Vladímir Putin; el turco, Recep Tayyip Erdogan; el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, y el británico, Boris Johnson, así como el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, y el presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi.

El mariscal Hafter cuenta con el respaldo de Putin, Arabia Saudí, Egipto y Emiratos Árabes Unidos, mientras que París y Washington le apoyan políticamente.

El GNA de Al Serraj, por su parte, está políticamente y financieramente apoyado por la UE, la ONU, Italia y Catar, y recibe apoyo militar de Turquía, en violación del embargo de armas.

Juntar a todos estos actores internacionales en una mesa de negociación se consideraba, de por sí, un éxito para Alemania como mediador sin grandes intereses directos en Libia.

La confrontación de intereses sobre este país del Magreb se deriva tanto de su riqueza petrolera, como de su papel como país de tránsito de migrantes africanos hacia Europa, algo que preocupa especialmente en Berlín y Bruselas.

Borrell dice que los 28 deben estar preparados para “implementar” el acuerdo

Antes de que finalizara la conferencia, el alto representante de Política Exterior de la UE, Josep Borrell, había asegurado que los 28 debían estar “preparados” para apoyar en la “implementación” del acuerdo sobre Libia, particularmente en el alto el fuego y el embargo de armas.

“Creo que los europeos deberían implicarse fuertemente”, aseguró el político español, que reclamó “unidad” de acción a los socios comunitarios, tras reconocer que distintos países están respaldando a facciones opuestas, y recordó los cambios que se están produciendo en el escenario regional.

El representante europeo advirtió que “hace seis meses los turcos y los rusos no eran relevantes en el Mediterráneo central”, en referencia a Libia, “y ahora lo son”.

“Creo que los europeos deben tener una voz importante en el Mediterráneo central. Si no la tenemos allí, ¿entonces dónde?”, se preguntó el jefe de la diplomacia comunitaria.

A su juicio, los intentos anteriores no prosperaron por falta de supervisión y apoyo en el proceso de implementación de los acuerdos, por lo que urgió a los socios comunitarios a que asuman este papel que repercute en su propio interés, porque Libia está en el vecindario sur europeo.

La Unión Europea (UE) está interesada en estabilizar el país porque una escalada en el conflicto podría afectar a la región norteafricana y porque el caos podría favorecer a los traficantes de personas que utilizan Libia para llevar migrantes africanos a Europa, argumentó.

Borrell acudió a la conferencia junto a la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, y a una nutrida representación internacional, pues muchas potencias mantienen intereses -principalmente económicos- en Libia, además de los líderes de las dos principales facciones en conflicto.

Las claves del conflicto

La guerra civil  se prolonga desde 2014 en Libia y solo en los últimos diez meses de combates ha causado la muerte de más de 1.500 personas, 300 de ellas civiles.

Según datos de la ONU, estos enfrentamientos armados han causado, además, alrededor de 15.000 heridos y han obligado a unas 140.000 personas a abandonar sus hogares en la capital y la vecina ciudad-estado de Misrata y a convertirse en desplazados internos, lo que ha colocado al país al borde de una aguda crisis humanitaria.

La guerra enfrenta a dos gobiernos que carecen de legitimidad y que se apoyan en distintas milicias y aliados internacionales.

En Trípoli resiste el llamado Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA), una entidad creada por la ONU en abril de 2016 tras el fallido acuerdo de paz impulsado por el entonces enviado especial de la Naciones Unidas al conflicto libio, Bernardino León.

El comandante del Ejército Nacional de Libia (LNA), Khalifa Haftar abandona el edificio del ministerio griego después de una reunión con el ministro de Asuntos Exteriores griego Dendias en Atenas, Grecia, el 17 de enero de 2020. EFE/EPA/YANNIS KOLESIDIS

Desde entonces, el GNA no ha sido capaz ni de extender su autoridad al resto del país ni solucionar los graves problemas logísticos y humanitarios que sufre la capital, pese a contar con el reconocimiento de la comunidad internacional y la ayuda financiera de la propia ONU y de la Unión Europea.

Liderado por Fayez al Serraj y apoyado por el Consejo de Estado -un parlamento paralelo creado igualmente a través del fallido acuerdo de Skhirat- cuenta solo con el apoyo de Misrata y de una serie de milicias islamistas que se reparten el control de la capital y sus alrededores.

Enfrente, el mariscal Jalifa Hafter, miembro de la cúpula golpista que aupó al poder al dictador Muamar al Gadafi, derrocado en 2011, tutela el Parlamento elegido en las elecciones de 2014 y el gobierno no reconocido en la ciudad de Tobruk.

Al frente del llamado Ejército Nacional Libio (LNA) domina cerca del 70 por ciento de Libia y la mayor parte de las instalaciones petroleras, principal riqueza del país.

Enemigo acérrimo de Misrata, en febrero de 2018 logró extender su influencia desde el este y penetrar en el sur, donde ha establecido acuerdos de cooperación con las levantiscas tribus nómadas Tuareg y Tebu, que controlan el millonario tráfico de armas, combustibles y personas.

Un pulso geoestratégico internacional

El conflicto se agudizó el 4 de abril del pasado año, fecha en la que Haftar lanzó una operación para conquistar la capital con el secretario general de la ONU, Antonio Gutierres, de visita oficial en Trípoli, en un claro mensaje a la comunidad internacional, ya entonces íntimamente implicada en un conflicto que ha devenido en un pulso geoestratégico multinacional.

La UE pide respetar el embargo de armas a Libia tras la oferta militar turca

Bruselas (EuroEFE).- El alto representante de la Unión Europea (UE) para la Política Exterior, Josep Borrell, insistió este lunes en la necesidad de que todos los países cumplan el embargo de armas impuesto por la ONU a Libia después de …

A Haftar, reclutado por la CIA en la década de los ochenta y principal opositor a Al Gadafi en el exilio, le apoyan militarmente Arabia Saudí, Egipto y Emiratos Árabes Unidos, país este último que le provee de la fuerza aérea con la que bombardea Misrata y la capital.

Además, cuenta con el apoyo económico y logístico de Rusia, que ha enviado cientos de mercenarios privados, y el político de Francia y Estados Unidos, país que le concedió la nacionalidad en la década de los noventa, cuando vivía en Langley, cerca de la sede de la CIA.

El GNA tiene, por su parte, el respaldo de Turquía, que le provee de armas y drones, y de Catar e Italia, dos de los estados que sostienen financieramente al GNA, junto a la ONU y la UE.

Días atrás, Turquía fue la primera nación en oficializar su injerencia en el conflicto con el envío de tropas, un despliegue que ha generado el rechazo de la mayoría de los países árabes y en particular de Túnez y Argelia, los dos principales vecinos de Libia

Intento de estabilizar un conflicto a las puertas de la UE

Alemania, en un intento de mediar que recuerda en cierta medida al agridulce esfuerzo en Ucrania, trata de estabilizar otro foco de problemas a las puertas de la UE, que dividida también en este asunto ha sido incapaz de ejercer liderazgo en el conflicto y buscar una salida diplomática.

Tanto a la UE como a Alemania les interesa la paz en Libia por su potencial energético, pero también porque es una de las rutas migratorias principales de África a Europa, y el caos favorece a los traficantes de personas e impide taponar esa vía con la controvertida fórmula que se empleó con Turquía.

Algunos expertos han apuntado a este respecto que los llamados vecindarios este y sur de la UE, hasta hace unos años separados y con problemas diferenciados, se están fusionando con una Rusia y una Turquía cada vez más activas en el tablero internacional, en busca de influencia en el Mediterráneo ante la impotencia comunitaria.

Libia se haya inmersa en una guerra civil con dos grandes facciones (aunque con sectores en manos de terceros) desde 2014. Desde que se intensificaron los choques el pasado abril han muerto unas 1.500 personas (280 de ellas civiles) y unas 100.000 han tenido que abandonar sus hogares.

La UE critica las interferencias externas en Libia ante la llegada de tropas turcas

Bruselas (EuroEFE).- El alto representante de la Unión Europea (UE) para la Política Exterior, Josep Borrell, lamentó este martes junto a los ministros de Exteriores de Italia, Francia, Alemania y el Reino Unido acciones que puedan suponer una “interferencia externa” …

La ausencia de Grecia, motivo de discordia

El hecho de que al mariscal le apoye Francia y al jefe del GNA lo haga Italia es una de las aristas, dentro del bloque de la UE. Otro punto conflictivo, a escala europea, es que no se haya invitado a Grecia.

Atenas amenaza con un veto en la UE, en caso de que no revoque el memorando firmado en noviembre entre Al Serraj y Erdogan, que delimita como zonas económicas exclusivas (ZEE) franjas marítimas cercanas a islas griegas. Algo que, para Grecia, vulnera el derecho marítimo internacional.

Al tablero se une el papel de Libia como país de tránsito migratorio desde África a Europa. Es clave para las mafias de tráfico humano. Sus centros de refugiados son un panorama de hacinamiento, esclavitud, torturas y violaciones.

Muchos puntos complejos para Alemania, segundo contribuyente a la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y primer destino de la migración que, a través de Italia, llega a Europa, tras haber recibido desde 2015 más de un millón y medio de refugiados.

“No va a resolverse todo en un día”, insiste el portavoz Seibert.

Edición: Luis Alonso