El sur de la UE reaviva la amenaza de sanciones a Turquía si no dialoga

Med-7

Rueda de prensa al final de la reunión MED7, en la noche del 10 de septiembre de 2020, en Porticcio, Francia. [EFE-EPA]

Porticcio (Francia)(EuroEFE).- Los siete líderes del sur de la UE mostraron un frente común frente a Turquía y sus discutidas prospecciones en aguas en disputa con Grecia y Chipre -que recibieron el apoyo de sus socios-, y reavivaron la amenaza de sanciones si el Gobierno de Erdogan no se aviene a dialogar.

La minicumbre de los países meridionales del bloque europeo, convocada por el presidente francés, Emmanuelle Macron, que es uno de los dirigentes internacionales más críticos con el Gobierno turco, pidió en la noche del jueves (10/9/2020) una reanudación del diálogo “de buena fe” con Turquía, pero también con la “exigencia” de respeto a Atenas y Nicosia.

Esta cita trató además la complicada situación de la inmigración irregular en el Mediterráneo, en un momento en el que la UE va a comenzar a debatir el futuro Pacto de Migración y Asilo -sobre el que la Comisión debe hacer una propuesta- así como la continuación del conflicto civil en Libia.

“Queremos enviar un mensaje de solidaridad a Grecia y Chipre, de apoyo frente a las acciones unilaterales y amenaza a la soberanía europea”, afirmó en la noche Emmanuelle Macron en una declaración a la prensa tras la reunión con los jefes de Gobierno de esos dos países y de España, Italia, Portugal y Malta (MED7).

Macron insistió en la necesidad de que la UE retome el diálogo de alto nivel con Ankara, dentro de una presencia más reforzada en el Mediterráneo Oriental, encabezada por el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y el alto representante para la Política Exterior, Josep Borrell.

Diálogo de buena voluntad pero con exigencias

Aun así, reconoció que su apuesta por ese diálogo sin “ninguna ingenuidad” por parte europea, con una discusión “de buena fe” y con “voluntad de desescalada”, pero con la “exigencia” de que sus “principios sean respetados”.

Francia ha sido uno de los países más firmes en la respuesta a las exploraciones turcas en busca de yacimientos de gas e, incluso, llegó a enviar este verano buques y aviones militares a la zona para resaltar su respaldo a Grecia.

El primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, urgió de nuevo a Ankara a “detener las prospecciones y todas sus actividades ilegales y volver a la mesa de negociaciones” y advirtió de que, de lo contrario, acudirán al Tribunal Internacional de Justicia de La Haya.

Las prospecciones turcas se realizan en aguas entre Grecia y Chipre, en un área que los tres países reclaman como perteneciente a su Zona Económica Exclusiva (ZEE).

En su declaración conjunta en la noche del jueves, los siete países lamentan que Turquía “no ha respondido a los repetidos llamamiento de la Unión Europea para poner fin a sus actividades unilaterales e ilegales en el Mediterráneo Oriental y el Mar Egeo”.

“Si no hay progresos en el lanzamiento de un diálogo con Turquía y si no pone fin a sus actividades unilaterales, la UE está dispuesta a crear una lista de medidas restrictivas (sanciones) que podrían discutirse en el Consejo Europeo del 24 y 25 de septiembre”, señala el texto.

Con un tono más moderado que el de Macron, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, subrayó su convencimiento de que hay “espacio” para el “diálogo verdadero” entre la UE y Turquía, y consideró que la forma de lograrlo es con el “respaldo inequívoco” a la labor diplomática de Borrell, Michel y la Presidencia de turno de la UE que en este momento ejerce Alemania.

Por otra parte, los siete países del sur de Europa que conforman este grupo informal hablaron de migración, en vísperas de la discusión que van a comenzar Los Veintisiete para elaborar el Pacto Migratorio y de Asilo.

Restaurar el acuerdo migratorio con Turquía

El “impasse” sobre este asunto ha durado demasiado, dijo Macron, quien apostó por controlar con guardacostas la ruta de Libia a Malta e Italia, y volvió a señalar a Turquía para que vuelva a aplicar el acuerdo de readmisión de inmigrantes que llegan irregularmente a suelo comunitario desde territorio turco.

Por su parte, Sánchez y otros mandatarios como el primer ministro portugués, Antonio Costa, pusieron el énfasis en la necesidad de compaginar responsabilidad con solidaridad y humanidad en todo lo que concierne a la migración.

Los líderes destacaron también su preocupación por la falta de avances en el conflicto civil de Libia, otro de los grandes temas del debate.

La situación en Libia “representa una amenaza para toda la región”, y también “contribuye al agravamiento de la amenaza terrorista y del tráfico de seres humanos”, señaló la declaración de los siete países.

El texto insiste además en que las partes enfrentadas en la guerra civil “deben acordar un alto el fuego y comprometerse con el diálogo político” porque “no hay una solución militar a la crisis”.

Sánchez recalcó la posición de España sobre Libia con su respaldo a los acuerdos de alto el fuego del 21 de agosto, no sólo porque es un pacto entre libios “sino porque implica por primera vez retomar la posibilidad de enfriar la escalada regional, de promover la desmilitarización de la zona de Sirte y avanzar en las negociaciones políticas impulsadas por Naciones Unidas”.