Turquía cierra ahora sus fronteras con la Unión Europea por el coronavirus

Migrantes y refugiados caminan hacia la puerta fronteriza de Pazarkule, cerca del río Tunca, en el centro de la ciudad de Edirne, Turquía, 5 de marzo de 2020. EFE/EPA/SEDAT SUNA

Estambul (EuroEFE).- Sólo tres semanas después de abrir sus fronteras a los migrantes que quisieran pasar a la Unión Europea, Turquía ha anunciado este miércoles que impedirá la entrada a su territorio desde Grecia y Bulgaria, para intentar prevenir la expansión del coronavirus.

Los tres pasos fronterizos con Bulgaria y los dos con Grecia, además de la conexión ferroviaria, quedarán clausurados a partir de la próxima medianoche para las personas, aunque el tránsito de mercancías continuará sin restricciones, señala la agencia Anadolu, citando fuentes de los Ministerios de Salud y Comercio.

La prohibición de entrar a Turquía por estos pasos o por mar se extiende a todas las personas que hayan pasado los últimos 14 días en Grecia o Bulgaria, precisa la citada agencia.

También se han suspendido las conexiones marítimas entre Turquía y las islas griegas.

La medida viene tres semanas después de que Ankara suspendería los controles en la frontera terrestre con Grecia y animara a todos los refugiados y migrantes indocumentados a pasar a territorio de la Unión Europea.

Hasta este miércoles, miles de refugiados siguen acampando ante el paso fronterizo de Pazarkule, cerca de la ciudad griega de Edirne, si bien todos sus intentos de cruzar la valla han sido repelidos por la policía griega.

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Aunque muchos migrantes permanecen acampados desde hace más de dos semanas en la frontera grecoturca, atraídos por el bulo de que la Unión Europea abriría sus fronteras, miles han abandonado ya el área y la tensión ha ido disminuyendo en los últimos días.

Después de días sin enfrentamientos entre las fuerzas fronterizas y los migrantes, la madrugada del miércoles cientos de personas intentaron cruzar la valla que les separa del territorio europeo desde el paso fronterizo de Pazarkule. La Policía helena respondió lanzando gases lacrimógenos, una imagen que ya se ha normalizado.

A pesar de la retirada de miles de migrantes, las autoridades griegas siguen trabajando para reforzar la frontera, especialmente en el sur, donde es más vulnerable.

En las islas del Egeo, la más afectadas por la declaración conjunta, la principal preocupación es que el COVID-19 se propague entre la población refugiada. En los cinco campos de Lesbos, Quíos, Samos, Leros y Kos hay acogidas unas 40.000 personas en condiciones de hacinamiento, sin acceso a los servicios sanitarios necesarios.

El Gobierno griego estableció este martes las primeras medidas para prevenir la propagación del coronavirus en los campamentos de refugiados, casi tres semanas después de detectarse el primer contagio y que varias ONG hayan denunciado el alto riesgo de propagación de la epidemia entre la población refugiada.

Desde este miércoles, el mismo día en que hace cuatro años la firma de la UE y Turquía atrapó en estas islas a decenas de miles de personas, y durante un mes los refugiados sólo podrán salir de los campos por motivos de causa mayor, relacionados con trámites con las autoridades, entre las 7.00 y las 19.00.

Sólo se les permitirá moverse en autobuses bajo control policial, y tan sólo un miembro por familia podrá salir del campo a la vez para evitar contagios.

Además el ministerio de Migración ha cancelado todas las visitas a los campos, se ha establecido un examen médico a cada recién llegado, la desinfección diaria de todos los espacios comunes, la suspensión de toda actividad en espacios cerrados, así como de los cursos que ofrecen ONG.

El COVID-19 ha afectado también al Servicio de Asilo, que ha quedado suspendido para proteger de posibles contagios a trabajadores y demandantes de asilo hasta el 10 de abril, por lo que en este período no se procesarán demandas de protección internacional. A las personas llegadas a Grecia desde el 1 de marzo ya se les negaba el derecho a solicitar asilo, ya que Atenas los considera parte de una estrategia geopolítica orquestada por Turquía.

Oxfam Intermón y el Consejo Griego para los Refugiados (GCR) han denunciado que las personas acogidas en las islas del Egeo “no tienen acceso a baños, duchas o agua caliente suficientes. La mayoría de ellas ya se encuentran en un estado físico debilitado y vulnerable debido a sus terribles condiciones de vida” y piden su evacuación inmediata.

“Dejar a las personas atrapadas en estas condiciones insalubres e inseguras no es sólo una violación de los derechos humanos, sino que también abre la posibilidad de una devastadora crisis de salud si COVID-19 llega a estos campamentos. Deben de ser evacuados de inmediato”, aseguraron ambas ONG.

Además de las condiciones de estos campos, desde que el Gobierno conservador de Nueva Democracia llegase al poder en julio, todas las personas solicitantes de asilo están fuera del sistema púbico de salud griego.

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Edición: Catalina Guerrero