Europa se revuelve contra Estados Unidos por la tasa digital

La brecha entre Estados Unidos y Europea por la tasa digital, también conocida como "Tasa Google", se agranda. [EFE/EPA/WALLACE WOON]

Bruselas/París/Madrid (EuroEFE).- Europa se revuelve contra Estados Unidos por la tasa digital. Está dispuesta a introducir la suya propia a nivel comunitario si no se logra un acuerdo global en la OCDE.Y más ahora que, con el coronvairus, la UE necesita recursos.

Junto a la CE, España, Francia, Reino Unido e Italia replicaron este jueves a la retirada de Estados Unidos de la mesa de negociaciones de la OCDE para establecer una fiscalidad internacional para los grandes digitales reafirmando su voluntad de que se imponga rápidamente una imposición a esas empresas.

 

“Lamentamos esta postura y urgimos a Estados Unidos a volver a la mesa de negociación en la OCDE. Una fiscalidad justa de la economía digital es una gran prioridad para la UE”, indicó el Ejecutivo comunitario a través de Twitter.

“Se necesita una tasa digital adecuada a la realidad del nuevo siglo. Es necesario un acuerdo en la negociación global. Si el ‘stop’ americano lo hiciese imposible, la Comisión Europea pondrá sobre la mesa una nueva propuesta”, dijo el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, en la misma red social.

El Ejecutivo comunitario insistió en una fiscalidad digital “justa” es “particularmente importante conforme la economía global se recupera de la pandemia de coronavirus” y en que seguirán empujando en la negociación global para lograr un “enfoque ambicioso”.

Fuentes europeas afirman que es pronto para saber si la retirada de Estados Unidos de las negociaciones en la OCDE serán un revulsivo para avanzar con una tasa a nivel comunitario o, por el contrario, dará alas a los países europeos tradicionalmente reacios a introducir este impuesto de forma unilateral en la UE.

La advertencia de Francia

El ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, explicó este jueves en una entrevista a la emisora “France Inter” que esos cuatro países europeos han respondido inmediatamente al mensaje del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, en el que les indicaba que “no quieren continuar las negociaciones en la OCDE sobre la imposición digital”.

En esa respuesta, Madrid, París, Londres y Roma confirman que quieren “una imposición justa de los gigantes digitales en la OCDE lo más rápidamente posible”.

Le Maire consideró que la retirada de Estados Unidos de la mesa de negociaciones “es una provocación” en primer lugar porque “estábamos a unos centímetros de un acuerdo”, pero también por el trato que da a esos cuatro países “aliados” al “amenazarlos sistemáticamente con sanciones”.

El ministro francés aseguró que este año en su país los gigantes digitales tendrán que pagar impuestos y que hay dos alternativas.

Bien se llega a un compromiso internacional, que es lo que se ha estado intentando en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), bien Francia aplicará su propio impuesto nacional que se había suspendido, pero no retirado, en espera del resultado de esas negociaciones multilaterales.

Le Maire aseguró que hay muchos otros países que seguirán el mismo camino y justificó la pertinencia de esa tasa precisamente ahora cuando “los gigantes digitales han sido los únicos del mundo que han sacado inmensos beneficios de la crisis del coronavirus”.

La advertencia de Estados Unidos

Más de 130 países y territorios han estado discutiendo durante meses sobre la fiscalidad de la actividad digital para gravar a las multinacionales en el lugar en donde tengan sus clientes, aunque no dispongan allí de presencia física con el objetivo de concretar un acuerdo antes de finales de 2020.

La ruptura de negociaciones se conoció gracias a una carta enviada por Steven Mnuchin, el secretario norteamericano del Tesoro, a los cuatro países europeos, a la que tuvo acceso el diario Financial Times. En la carta, Mnuchin dice que las negociaciones han llegado a un “punto muerto” y amenaza con represalias si los europeos siguen adelante y concretan una tasa.

El secretario estadounidense del Tesoro, Steven Mnuchin. EFE/EPA/Stefani Reynolds

Según la carta, siempre de acuerdo con lo que publica el Financial Times, EEUU cree que en este momento “el mundo se debe concentrar su atención en manejrar los asuntos económicos resultantes de la COVID-19” y que no hay que darse prisa en imponer una tasa.

Ya a principios de mes, el gobierno de Estados Unidos afirmó que investigaba los impuestos digitales que estudian algunos países europeos. “El presidente Donald Trump está preocupado de que nuestros socios comerciales estén adoptando mecanismos diseñados para dañar a nuestras empresas. Estamos preparados para tomar todas las acciones pertinentes para defender a nuestros negocios y trabajadores contra esa discriminación”, explicó Robert Lighthizer, representante del Comercio Exterior, en un comunicado.

Subrayó que estos impuestos pueden estar diseñados con “el propósito de penalizar unas compañías tecnológicas particulares por su éxito comercial”.

A comienzos de año, el propio Stve Mnuchin amenazó con aplicar un gravamen del 25 % a las importaciones europeas si persistía en Europa la intención de poner en marcha una tasa a grandes empresas de servicios digitales.

El proyecto para diseñar un dispositivo internacional de fiscalidad sobre el negocio digltal bajo los auspicios de la OCDE ha quedado retrasada por la crisis del coronaviris, según explicó en mayo Pascan Saitn Amans, responsable de la división fiscal de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). El objetivo es ahora una reunión de ministros de Ginanzas del G20 en octubre.

La OCDE advirtió que el aplazamiento no significaba abandonar el objetivo de una iniciativa multilateral, antes de que a fin de año algunos países europeos apliquen su tasa de manera unilateral.

Según cálculos de la CE, un impuesto europeo de este tipo podría reacudar alrededor de 6.000 millones de euros anuales.

Qué acordó la OCDE

Los 137 países y territorios que negocian sobre la fiscalidad de la actividad digital llegaron en la OCDE a un acuerdo en enero que sentaba las bases de negociación del futuro impuesto que permitirá gravar a las multinacionales en el lugar en donde tengan sus clientes, aunque no dispongan allí de presencia física. El compromiso mantenía el objetivo de que el acuerdo se concretara antes de finales de 2020.

Estados Unidos aceptaba el principio de un impuesto a las grandes compañías del negocio digital, que en su mayor parte son estadounidenses, como Google, Amazon, Facebook o Apple. Pero al mismo tiempo, Washington conseguía incluir un “régimen de protección”, es decir, la posibilidad de que las empresas puedan elegir el régimen fiscal al que serían sometidas.

Se fijaron una serie de líneas de actuación que afectarían a los servicios digitales automatizados, lo que incluye por ejemplo las redes sociales, los motores de búsqueda, los juegos o la publicidad en línea; y la actividad dirigida a los consumidores, lo que cubre toda la venta de productos para uso personal.

La negociación en la OCDE persigue evitar la perspectiva de que el comercio mundial se pueda ver obstaculizado por impuestos o aranceles aplicados de forma separada por unas y otras jurisdicciones. Pero también hizo hincapié en la “racionalidad” del sistema que se va a discutir, que vincula los impuestos que tienen que pagar las empresas con los consumidores que les permiten obtener beneficios.

El caso español

El Gobierno español aprobó en febrero la Ley del Impuesto sobre Determinados Servicios Digitales, conocido como tasa Google, que gravará algunas operaciones realizadas por las grandes multinacionales tecnológicas que en la actualidad no tributan.

Este proyecto de ley ya fue aprobado por el Consejo de Ministros en enero del pasado año, aunque no llegó a tramitarse por la convocatoria electoral. La tasa en España establece un tipo del 3 % a los ingresos generados por servicios de publicidad dirigida en línea, servicios de intermediación en línea y la venta de datos obtenidos a partir de información proporcionada por el usuario. Afecta a empresas con ingresos anuales mundiales de al menos 750 millones de euros e ingresos en España superiores a 3 millones.

Un logotipo de Facebbok de apoyo al sector sanitario. EFE/EPA/JOHN G. MABANGLO

El gobierno afirmó que con esta tasa pretendía recaudar 1.200 millones de euros anuales

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha dejado claro este viernes que “la Unión Europea no va a aceptar ningún tipo de amenaza de otros países” y que el impuesto digital es una necesidad del siglo XXI, “no un capricho ni una excentricidad de ningún país contra otro país”.

En un encuentro en La Ser en Andalucía, la ministra ha explicado que el impuesto digital “es una necesidad del siglo XXI” porque “tenemos una fiscalidad analógica y una economía digital”, lo que lleva a los negocios tradicionales a pagar proporcionalmente más impuestos que las plataformas digitales.

“Ni España, ni Francia, ni Italia, ni Reino Unido, ningún país va a aceptar ningún tipo de amenaza de otros países”, ha dejado claro Montero, quien ha añadido que “no se trata de una legislación para perjudicar los intereses de otros países, sino para que nuestra fiscalidad sea ordenada, justa y se adapte a las circunstancias del presente”.

Edición: Luis Alonso