La creciente demanda de internet ultrarrápido choca con la falta de formación en la UE

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Bruselas (EuroEFE).- La creciente demanda de internet ultrarrápido y los planes para desplegar las futuras redes 5G en la Unión Europea (UE) contrastan con la falta de competencias digitales de gran parte de los europeos, según el último Índice de Economía y Sociedad Digitales (DESI) publicado este martes por la Comisión Europea.

El informe anual que analiza la competitividad digital de los Veintiocho indica que, aunque la conectividad de la UE ha mejorado, “aún sigue siendo insuficiente para atender unas necesidades que crecen muy rápido”.

Así, los indicadores reflejan que la demanda de banda ancha rápida y ultrarrápida está al alza y se espera que se siga incrementando con los años a la vista de unos servicios de internet y necesidades de las empresas más sofisticados.

Suecia y Portugal tienen la mayor aceptación de banda ancha ultrarrápida, mientras que Finlandia e Italia son los más avanzados en la asignación de espectro radioeléctrico para las futuras redes de 5G.

Por el momento, las conexiones ultrarrápidas de al menos 100 Mbps están disponibles en el 60 % de los hogares en tanto que el número de suscripciones de banda ancha se está incrementando, con un 20 % de los hogares que utiliza banda ancha ultrarrápida, cuatro veces más que en 2014.

Esta demanda de un internet cada vez más eficiente choca con el dato de que más de un tercio de los europeos que ocupan un puesto de trabajo “no tiene capacidades digitales básicas” que, según el informe, “son ahora requeridas en la mayoría de los empleos”, mientras que un 10 % “no tiene capacidades digitales”.

Hasta un 43 % de la población europea tiene un nivel insuficiente de estas capacidades y un 17 % no tiene ninguno, al no haber utilizado nunca o prácticamente nada internet.

Entre los trabajadores de la UE sólo el 31 % tiene capacidades avanzadas de usuario de internet, en tanto que hay cada vez más demanda de ese perfil en las empresas: la contratación de especialistas informáticos subió en 2 millones en los últimos cinco años en la Unión.

Los finlandeses, suecos, luxemburgueses y estonios lideran ese marcador.

Las tres principales razones que mencionan los europeos para no tener internet en casa son la falta de necesidad o interés (según el 46 % de los hogares sin conexión a la red en 2017), capacidades insuficientes (43 %) y el alto coste del acceso y el equipo necesario (32 %).

Finlandia y Estonia, ejemplos a seguir

Por otra parte, un 83 % de europeos asegura que navega por internet al menos una vez a la semana (frente al 75 % de 2014), aunque un 11 % de la población de la UE dice que nunca ha entrado en internet (un 18 % en 2014).

Las aplicaciones cuyo uso creció mas fueron las de vídeollamadas y vídeo a la carta, tanto en ordenadores como móviles.

En lo referente a las empresas, el informe firma que cada vez recurren a más herramientas digitales aunque el comercio electrónico crece “lentamente”, un medio en el que marcan las mejores actuaciones Irlanda, Holanda, Bélgica y Dinamarca.

El número de compañías que utilizan los servicios en la nube (18 % comparado con el 11 % en 2014) y las redes sociales (21 % frente al 15 % en 2013), se incrementó.

En cualquier caso, el número de pymes que venden sus productos en línea se ha estancado desde hace unos años en el 17 %.

En el apartado de servicios públicos digitales, el 64 % de los usuarios de internet envía formularios a través de canales en línea (frente al 57 % de 2014), lo que muestra “la conveniencia de los procedimientos en línea sobre la burocracia”, según la Comisión.

Finlandia y Estonia destacan en el uso de servicios públicos digitales, incluyendo los de salud y gobierno en línea.

En un apartado especial sobre mujeres, el informe muestra que los países de la UE que son competitivos a nivel digital son también líderes en participación femenina en la economía digital, con Finlandia, Suecia, Luxemburgo y Dinamarca en cabecera.

Por el contrario, la brecha de género persiste a nivel de la UE en el uso de internet, conocimientos digitales y capacidades de especialista informático, con las mayores desigualdades en esta última área: sólo el 17 % de esos expertos son mujeres, que ganan un 19 % menos que los hombres.

Además, sólo el 34 % de los graduados en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas son mujeres.

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