Jaime Malet (AmChamSpain): “Pedir una mutualización de la deuda es un debate estéril”

El presidente de AmChamSpain, Jaime Malet, durante un debate sobre las elecciones europeas organizado por Efe en la Casa de América, el 9 de mayo de 2019. [EFE / Emilio Naranjo]

Madrid (EuroEFE).- El presidente de la Cámara de Comercio de EE.UU. en España (AmChamSpain), Jaime Malet,  ha hablado con EuroEFE sobre las consecuencias de la pandemia de la COVID-19.  En la videoentrevista hace recomendaciones para la reconstrucción de la economía española, califica de “estéril” el debate europeo sobre la mutualización de la deuda y ve impredecible el impacto del coronavirus sobre las elecciones estadounidenses de noviembre.

A continuación el contenido íntegro de la entrevista:

– ¿Cómo valora la gestión de la crisis que está haciendo el Gobierno español, en particular en lo que respecta al impacto económico?

A mí me cuesta mucho valorar si las medidas adoptadas hasta ahora por el Gobierno de España son las correctas o no. Pienso que hay un enorme proceso de aprendizaje con esta pandemia, estamos hablando de algo que no ha pasado nunca. Todos los gobiernos se están equivocando, tomando medidas que luego resultan ser ineficaces, veamos lo que ha pasado en países como Japón, como Suecia o como el Reino Unido.

– ¿Qué se está haciendo desde AmChamSpain para aconsejar a las autoridades, defender a los socios  y contribuir a la solidaridad?

En 102 años de historia -la Cámara americana se creó en 1917 en España- hemos vivido todo tipo de guerras, dos guerras mundiales, dictaduras, democracias, etc., pero nunca habíamos vivido un momento como éste, donde se deprime la demanda y la producción por parte de los gobiernos de medio mundo.

Lo que nosotros estamos haciendo es lo que tiene que hacer cualquier entidad que representa intereses, que es agregar los intereses de los socios, e intentar utilizar nuestra capacidad de influencia para mejorar el acervo legislativo que se está creando a toda prisa, para que el daño sea el menor posible.

Hemos enviado hasta el momento tres cartas al Gobierno, una de ellas con el objeto de permitir el viaje hacia España de todos aquellos ingenieros o directivos que tienen que ver con infraestructuras críticas, sobre todo las relacionadas con tecnologías de la información; en segundo lugar, le pedimos al Gobierno el 30 de marzo que las medidas de confinamiento estricto no afectasen a las empresas industriales de ciclo continuo, porque eso afectaría a su relanzamiento posterior y que se permitiese exportar a los exportadores con pedidos ya avanzados; y finalmente el 2 de abril enviamos una nota con respecto al sector turismo, que nos preocupa muy especialmente, porque representa el 13% del PIB y el 14% del empleo en este país, y que va a salir especialmente afectado por la crisis.

– Cuando esto acabe, ¿en qué consistirá la ‘nueva normalidad’? ¿Qué sectores o empresas, qué procesos, no van a sobrevivir a la crisis?

Lo más importante ahora es atender el tema sanitario, que es una emergencia; en segundo lugar, no dejar que nadie se quede atrás, hay que instaurar una renta universal que luego se pueda devolver con el impuesto de la renta por aquellas personas que tengan suficientes recursos, y que sea sin devolución por aquellos que no los tengan.

De alguna forma, hay que liberalizar totalmente el mercado laboral, impedir a las empresas que despidan es un error, porque el sector privado no va a ser para nada igual después de la crisis, con lo cual hay que potenciar la movilidad de los empleados y no impedir a las empresas que se adecúen a esa “new normal”.  Pienso que los ERTEs tendrían que permitir que luego se convirtiesen en EREs sin poner condicionantes temporales. Y, por supuesto, dar cobertura a todo aquel que se quede sin trabajo de una forma muy contundente.

Yo pienso en el día después. ¿Qué es lo que tiene que hacer un país como España para reinventarse?

El que piense que esto va a ser una crisis pasajera y que volveremos a donde estábamos antes, creo personalmente que se equivoca. Muchas cosas no volverán a ser como antes, muchos sectores y empresas desaparecerán.

Lo que hay que hacer es utilizar esto como una oportunidad para reconvertir el tejido productivo de todo el país. Para eso sería bueno pensar en crear un ‘New Deal’, con una organización que tendría que ser una especie de banco de infraestructuras o banco de construcción nacional, con dinero público y también privado, gestionado totalmente de forma privada, y que tenga una serie de prioridades o sectores específicos donde invertir.

Uno de ellos, como está claro, es el sector sanitario y farmacéutico; otro, el cuidado de los más mayores -hemos visto que la infraestructura para cuidar a la gente de más edad es muy precaria en España, hay que invertir en residencias y en el cuidado de los mayores-; hay que pensar en cómo invertir en empresas que tengan la ciencia o la tecnología como su base, para ello hará falta meter dinero en fondos de inversión gestionados también privadamente, pero con dinero público -es decir, las líneas de ICO para fondos privados tendrían que aumentar enormemente siempre y cuando fueran dirigidas hacia ese tipo de negocios que aportan valor a largo plazo; economía circular; mejorar la generación energética en un país que depende en un 80% de energía que viene de fuera; mejorar nuestro parque inmobiliario, en las costas, para hacerlo más moderno, más ecológico.

Estamos creando unas bases de deuda que se van a transmitir a las generaciones venideras; tenemos que crear unas inversiones con ese dinero público que de alguna manera también se trasladen a generaciones venideras.

Hay que pensar en qué se puede invertir que cree mucho valor para la gente que ahora tiene 15, 20, 30 años, y que se van a encontrar con una deuda a muy largo plazo. Es muy importante pensar en invertir en activos con dinero público, pero gestionados privadamente, a largo plazo, y crear esa percepción de que podemos salir mucho más reforzados, mucho mejor como país, y que de aquí a cinco años esto sea un mal sueño (y podamos pensar que) hicimos de la necesidad virtud.

– ¿Influirá la pandemia en el resultado de las elecciones estadounidenses? ¿Y en el proyecto europeo?

En EE.UU. las medidas de confinamiento las deciden los gobernadores, cada gobernador tiene una percepción diferente de si hay que tener más confinamiento o no.  El presidente del país no está a favor de alargar muchísimo más las medidas de confinamiento.  Veremos cómo evoluciona.  Hoy en día EE.UU. ya es el país que tiene más muertos en esta terrible estadística diaria.  Es muy difícil prever qué es lo que va a pasar (en las elecciones).

A nivel económico, EE.UU. ha tomado unas decisiones de política fiscal y monetaria absolutamente excepcionales, como la han hecho también la UE o Japón. Estamos hablando de un esfuerzo a través de la FED de más de 10 billones de dólares, de los cuales se han utilizado ya 2,6, lo cual va a inundar el mercado de dinero, y veremos si eso sirve para paliar los efectos de la crisis, al menos hasta las elecciones.

También van a entrar otros elementos: ¿qué es lo que va a pasar entre China y EE.UU.?, lo que está pasando en el mercado del petróleo, donde se está llegando a acuerdos inauditos para reducir la oferta ante esta depresión enorme de la demanda.

Pero lo que a mí me importa más es saber de qué forma todo esto afecta a la globalización y de qué manera se rompe una relación que había fuerte con China, no solamente EE.UU. sino todo Occidente, con respecto a su papel como ‘fábrica del mundo’.  Eso lo vamos a ver y va a impactar muchísimo en las elecciones estadounidenses y en todo lo demás.

Europa tiene un papel muy complicado.

España en 2008 tenía una deuda pública del 38% del PIB; y tenía el 95% hace unas semanas.  La deuda pública de España va a aumentar enormemente, la de Italia hasta puntos que ya veremos cómo reaccionan los mercados.

Pedir que haya una mutualización de esa deuda cuando no ha habido una mutualización de los ingresos por parte de la UE, que no tiene prácticamente formas de autofinanciarse, me parece que es un debate en cierta medida estéril.  Porque los países del norte de Europa que llegaron al año 2012 con una deuda pública por debajo del 70% del PIB, ahorraron 300.000 millones, mientras que los que estábamos por encima del 70% incrementamos en el período que va hasta hace dos meses 1,2 billones nuestra deuda pública.

Entonces veo muy difícil que los países del norte que tienen margen fiscal, pero no muy holgado, se dediquen a rescatar sin ningún tipo de condicionalidad a los países del sur que han gastado, antes de que viniese esta terrible pandemia, más de lo que en principio debían.

A mí me surgen muchas dudas sobre la UE.  Vamos a ver de qué forma evoluciona.  Cualquier decisión que sea demasiado generosa o demasiado poco va a aumentar el antieuropeísmo o en el sur de Europa, especialmente en Italia, o en el norte, si se es demasiado generoso, especialmente en Alemania u Holanda.  Estoy preocupado con este tema.