El Eurogrupo, a por su cuarto presidente tras Juncker, Dijsselbloem y Centeno

El actual presidente del Eurogrupo, Mário Centeno. EFE/EPA/STEPHANIE LECOCQ/ARCHIVO

Bruselas (EuroEFE).- El Eurogrupo, el foro informal de los ministros de Economía y Finanzas de los 19 países del euro, elegirá este jueves a su cuarto presidente tras haber tenido tres jefes hasta ahora: el luxemburgués Jean-Claude Juncker, el holandés Jeroen Dijsselbloem y el portugués Mário Centeno.

Es posible que por primera vez una mujer pase a ocupar el cargo, ya que entre los candidatos a suceder al luso está la vicepresidenta y ministra de Asuntos Económicos española, Nadia Calviño, que compite con el ministro de Finanzas irlandés, Paschal Donohoe, y su homólogo luxemburgués, Pierre Gramegna.

JEAN-CLAUDE JUNCKER (2005-2013)

Jean-Claude Juncker, ex primer ministro de Luxemburgo y presidente de la Comisión Europea entre 2014 y 2019, fue el primer presidente electo en 2005, puesto que abandonó en 2013 tras agotar su tercer mandato.

Creado en 1998 como un organismo informal para coordinar las políticas de una eurozona en crecimiento, el Eurogrupo adquirió un papel relevante como autoridad de gobierno económico a raíz de la crisis financiera mundial de 2008, dirigiendo la respuesta a la crisis del euro durante una década.

A lo largo de su gestión, Juncker tuvo que afrontar el estallido de la misma, que afectó a varios países de la eurozona con dificultades para refinanciar su deuda pública sin ayuda económica externa, sectores bancarios muy deteriorados y, en algunos casos, burbujas inmobiliarias.

En este periodo, se aprobaron cinco planes de rescate económico, dos a Grecia y uno a Portugal e Irlanda, además de un programa de ayuda financiera a la banca española.

El expresidente del Eurogrupo Jean-Claude Juncker. EFE/ARCHIVO

 

JEROEN DIJSSELBLOEM (2013-2018)

Posteriormente, ya bajo el mandato de Dijsselbloem, se concedió también un rescate a Chipre, y en julio de 2015 se aprobó un tercer programa de asistencia a Grecia tras un periodo de tensión con el país heleno y su entonces ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis.

Los países afectados tuvieron que aplicar reformas y ajustes, entre ellos recortes salariales y de prestaciones y aumento de impuestos, para poder reducir su déficit público, en una política de austeridad abanderada por Alemania y apoyada por los denominados “halcones fiscales”, entre ellos Holanda, Finlandia o los bálticos.

Jeroen Dijsselbloem, exministro de Finanzas holandés, sustituyó a Juncker en enero de 2013 y en 2015 revalidó su mandato, permaneciendo en el cargo hasta 2018.

En 2013 fue el único candidato que se postuló para suceder al luxemburgués y obtuvo el voto favorable de todos los miembros de este foro salvo de España.

En julio de 2015, el entonces ministro español de Economía, Luis de Guindos, le disputó el puesto, pero el holandés acabó imponiéndose para un segundo mandato.

A pesar de ser miembro del partido laborista holandés (PvdA), Dijsselbloem se alineó en la gestión de la crisis con los halcones fiscales y con frecuencia se acusó de seguir la agenda del exministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, figura clave en la apuesta por una política de austeridad.

Criticado en sus inicios por su falta de experiencia, el holandés se ganó el respeto de sus socios por su capacidad para forjar compromisos, en particular en el rescate griego, aunque durante su mandato cristalizó también la brecha entre el Norte y Sur que hoy sigue caracterizando la negociación económica en la UE.

En Bruselas todavía se recuerda que Dijsselbloem sugirió en una entrevista con la prensa alemana que los países del Sur se gastan el dinero en “mujeres y copas”.

En su segundo mandato, Dijsselbloem vio echar a andar las instituciones clave de la unión bancaria, pero se marchó sin haberla completado.

El expresidente del Eurogrupo Jeroen Dijsselbloem. EFE/ARCHIVO

 

MÁRIO CENTENO (2018-2020)

Esa ha sido la tarea de su sucesor, Mário Centeno, que asumió el cargo a principios de 2018 y a mediados de ese año cerró la era de los rescates con el fin del programa griego.

Desde entonces, el Eurogrupo ha consagrado su trabajo a debatir cómo reforzar la eurozona con resultados escasos a falta de la presión de un nuevo choque económico, que ha acabado llegando en inesperada forma de pandemia y mostrado que las medidas pactadas en 2019 están lejos de ser una auténtica red de seguridad.

El tímido embrión de presupuesto de la eurozona ha perdido su razón de ser con el nuevo Fondo de Recuperación de la UE; en la reforma del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) aún quedan flecos pendientes y los Diecinueve han vuelto a dar una patada hacia delante a la creación de un Fondo de Garantía de depósitos común.

Con todo, el Eurogrupo, ya curtido en la gestión de crisis, ha sido más rápido en 2020 con la pandemia de lo que fue en 2008 con el estallido financiero al adoptar un primer paquete de respuesta dotado con 540.000 millones, pacto en el que a Centeno se le reconoce un papel fundamental.

Con la eurozona sumida en su mayor recesión desde hace un siglo, el nuevo presidente tendrá una doble tarea: guiar en una misión de recuperación sin precedentes y continuar con los trabajos a largo plazo, como la finalización de la unión bancaria, la revisión de las normas de disciplina fiscal o la promoción del papel internacional del euro.

El actual presidente del Eurogrupo, Mário Centeno. EFE/ARCHIVO

 

RESPONSABILIDADES

En la práctica, el jefe del Eurogrupo compagina el trabajo con el de ministro en su país, se encarga de fijar la agenda de las reuniones y presidirlas, rendir cuentas ante la Eurocámara y la prensa y representar a los Diecinueve en foros internacionales.

Así pues, la relevancia del cargo depende sobre todo de las circunstancias que se encuentren al llegar y el cariz que quiera darle el elegido, mientras que su éxito se mide por la capacidad de arrancar compromisos a los socios.

Editado por Miriam Burgués