El BCE destaca el efecto positivo de los tipos de interés negativos

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, en el Consejo Europeo de diciembre. [EFE/EPA/STEPHANIE LECOCQ]

Fráncfort (Alemania) (EuroEFE).- El Banco Central Europeo (BCE) está satisfecho con el efecto que han tenido los tipos de interés negativos en la economía de los países que comparten el euro al relajar las condiciones de financiación, aumentar el crédito y hacer la deuda sostenible.

En un artículo de su boletín económico, el BCE dice que “la necesidad de relajar las condiciones de financiación ha dado pie a la adopción de una política de tipos de interés negativos”.

“Los tipos de interés negativos han apoyado la actividad económica y, en última instancia, han contribuido a la estabilidad de precios”, asegura el BCE.

La entidad monetaria considera que “la política de tipos de interés negativos ha generado un incremento de los volúmenes de crédito y una mejora de la solvencia de los prestatarios, lo que ha atenuado el impacto de la reducción de los márgenes de intermediación” en la rentabilidad de los bancos.

“El efecto principal y más tangible de la política de tipos de interés negativos sobre la estabilidad financiera ha sido que la ha reforzado a través de una mejora de la sostenibilidad de la deuda viva”, afirman los autores del artículo, Miguel Boucinha y Lorenzo Burlon.

Los tipos de interés oficiales negativos han formado parte de la estrategia del BCE desde mediados de 2014 para evitar las presiones desinflacionistas sin precedentes que surgieron tras el estallido de las crisis financiera mundial y de deuda soberana.

El BCE ha reducido el tipo de interés de la facilidad de depósito en cinco ocasiones desde 2014 y hasta septiembre de 2019, y ahora está en el -0,50 %.

Los autores reconocen que el bajo nivel de los tipos de interés pueden contribuir a la acumulación de deuda y favorecer la sobrevaloración de los activos financieros o burbujas en los mercados de la vivienda.

Por ello hay que aplicar políticas macroprudenciales específicas.

Por otra parte, el efecto principal y más tangible de la política de tipos de interés negativos sobre la estabilidad financiera ha sido que la ha reforzado a través de una mejora de la sostenibilidad de la deuda viva.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde. EFE/EPA/ARMANDO BABANI

Los tipos de interés negativos se transmiten a través de distintos canales.

“Suavizan las expectativas de los mercados de que los tipos a corto plazo actuales y futuros no puedan ser negativos” y permiten que la expansión monetaria se propague a lo largo de toda la curva de rendimientos “al reducir el límite inferior percibido de los tipos de referencia de los bancos centrales”, según el BCE.

Además, la demanda de activos a más largo plazo crece más que cuando los tipos son positivos, lo que incrementa la presión a la baja sobre la prima por plazo, es decir, la remuneración que exigen los inversores por la incertidumbre relativa a la senda futura de los tipos de interés.

También son un incentivo para que los bancos comerciales aumenten la oferta de crédito con el fin de evitar el tipo negativo que se aplica al exceso de reservas en el banco central (exceso de liquidez).

La transmisión de la política monetaria podría debilitarse si los inversores atesoran efectivo en lugar de reajustar sus carteras en favor de activos a más largo plazo o de mayor riesgo.

Pero hasta el momento no se observan signos de “fugas” de liquidez a gran escala por los costes que tienen.

Los tipos de interés negativos se han transmitido de forma limitada a los depósitos minoristas, especialmente de los hogares.

Pero pueden hacer mella en la rentabilidad de los bancos y mermar su capacidad para proporcionar crédito a la economía real.

Por ello, añaden los autores, se debe realizar un estrecho seguimiento de los posibles factores que pueden dificultar la transmisión de la política monetaria en caso de que esta política se siga prolongando o de que los tipos de interés se recorten a niveles cada vez más negativos.

El BCE ha adoptado un sistema de dos tramos para la remuneración de las reservas y hasta determinada cantidad no penaliza a los bancos.