Ni la pandemia de coronavirus logra unir al Consejo del BCE

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, habla durante una conferencia de prensa después de la reunión del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo en Frankfurt am Main, Alemania, el 12 de marzo de 2020. EFE / EPA / ARMANDO BABANI

Fráncfort (Alemania)/París (EuroEFE).- La magnitud de la crisis económica que va a crear la pandemia por el coronavirus no ha sido suficiente para lograr la unidad total en el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) al decidir comprar más deuda, después de que se dispararan las primas de riesgo de Italia, España y Grecia.

Una amplía mayoría en el Consejo de Gobierno del  BCE apoyó las compras de deuda por valor de 750.000 millones de euros tras observar una nueva fragmentación de los mercados financieros en la zona del euro y la subida de las primas de riesgo de algunos países.

En las actas de la reunión de política monetaria del 18 de marzo, en la que el BCE aprobó estos estímulos monetarios, publicadas este jueves, la entidad dice que había aprobado algunas medidas el 12 de marzo, “en condiciones en las que la escala de los desafíos no habían sido suficientemente claros”.

Por ello el Consejo de Gobierno del BCE tuvo que volver a analizar la situación, dijo su economista jefe, Philip Lane, quien propuso comprar deuda pública y privada por valor de 750.000 millones de euros hasta finales de año tras empeorar la situación por la pandemia de coronavirus.

“Una amplia mayoría de miembros (del Consejo de Gobierno) apoyó la propuesta de Lane de lanzar un nuevo programa de compra de emergencia de deuda por la pandemia, con una dotación total de 750.000 millones de euros, hasta final de año”, según las actas.

Las compras de deuda por 750.000 millones de euros se suman a las adquisiciones de bonos por 120.000 millones de euros también hasta finales de año, que el BCE había decidido el 12 de marzo.

El Consejo de Gobierno consideró que estas compras de deuda complementarán las acciones que han tomado los gobiernos de la zona del euro y que respetan la separación de política monetaria y fiscal que establece el Tratado de Maastricht.

También los miembros aprobaron ampliamente que las compras se realicen “de una forma flexible” y seguir comprando deuda soberana, según la cuota de capital de cada país en el BCE.

Lagarde quita hierro a las discordancias sobre los “coronabonos”

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, quitó hierro a la falta de acuerdo entre los miembros de la eurozona sobre los “coronabonos” e insistió en que por su parte dispone de los instrumentos para garantizar que ningún Estado quebrará.

“Si algunos puntos son laboriosos” en la negociación para mutualizar la deuda “no es sorprendente”, señaló en una entrevista este jueves en la emisora “France Inter” en la que subrayó los “progresos” que se han conseguido en esa negociación del Eurogrupo, que tuvo que ser aplazada el miércoles por la mañana después de una sesión maratoniana por falta de acuerdo.

“La idea de un fondo de reconstrucción financiado colectivamente sería formidable. Pero no creo que estemos ahí todavía”, constató.

En cualquier caso, en otra entrevista en “Le Parisien” se esforzó en dar tranquilidad porque “el BCE está listo, dispone de todas las herramientas y aportará el escudo necesario para preservar la zona euro”.

Y sobre la posibilidad de utilizar otras soluciones adicionales a las que se han presentado en caso de que la situación empeorara, respondió que sí, pero sin precisar cuáles para mantener el efecto sorpresa.

La exministra francesa y exdirectora del Fondo Monetario Internacional dijo que le parece “totalmente impensable” la anulación de las deudas de los países del euro, aunque se esforzó en evacuar la cuestión con el argumento de que no es el momento de plantearla.

“La amortización se hará en un periodo largo”, superior a los diez años, indicó tras reconocer que la deuda pública va a aumentar de forma significativa, teniendo en cuenta que, sumadas las medidas presupuestarias y las líneas de crédito ya anunciadas, representan el 19 % del producto interior bruto (PIB) de la eurozona.

“Lo que puedo garantizar es que no hay ningún límite a nuestro compromiso al servicio de la zona euro”, repitió.

La presidenta del BCE insistió en dar garantías sobre la viabilidad de los bancos europeos que “son más sólidos de lo que eran en 2008”, en el momento en que estalló la crisis financiera.

Recordó que el ratio de capitales propios prácticamente se ha duplicado, el marco de regulación se ha reforzado y los supervisores “son mucho más vigilantes y escrupulosos que entonces”.

Edición: Catalina Guerrero