Francia lanza un plan de crecimiento “verde” y de recuperación industrial “post-COVID”

Castex

Jean Castex, en una imagen de julio de 2020. [EFE-EPA]

París (EuroEFE).- Francia busca cortar la hemorragia económica provocada por el coronavirus con un plan de recuperación centrado en la aceleración del crecimiento ecológico, la reconstrucción del tejido industrial y el empleo juvenil, que prepare el país para ser más competitivo en los próximos años.

El primer ministro, Jean Castex, anunció el jueves (2/9/2020) tras el Consejo de Ministros el contenido del plan, para el que se movilizarán 100.000 millones de euros en los próximos dos años, una cantidad cuatro veces superior a la utilizada frente a la crisis financiera de 2008.

“100.000 millones es la cantidad que nuestra economía necesita para recuperar desde 2022 nuestro nivel de riqueza anterior a la crisis. Es ambicioso, pero perfectamente alcanzable”, dijo Castex en una rueda de prensa, donde señaló que este plan “histórico” tiene un fuerte carácter europeo y será clave para la soberanía de la UE.

Castex estuvo acompañado por los ministros de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire; de Transición Ecológica, Barbara Pompili, y de Empleo, Elisabeth Borne, que representan los tres grandes sectores sobre los que se centrará la inversión: medio ambiente, competitividad económica y empleo.

“Francia saldrá más fuerte de la crisis económica de lo que entró, con una economía más competitiva y más solidaria”, dijo Le Maire.

Un tercio para ecología

Casi un tercio del dinero, 30.000 millones de euros, irán destinados a reverdecer la economía, con la renovación y el aislamiento térmico de edificios públicos y privados (escuelas, hospitales, etc.), pero también una especial atención a la inversión en transporte ferroviario y la bicicleta en el día a día.

Habrá primas energéticas para acompañar a los ciudadanos en la remodelación de sus hogares y para empresas en la transformación de proyectos innovadores, especialmente en los sectores sanitario, agrícola, o el del hidrógeno como fuente de energía.

Otro tercio, 35.000 millones de euros, se invertirá en la competitividad y la reindustralización, lo que incluye una medida para reducir los impuestos de producción en 20.000 millones de euros en los dos próximos años y mantenerlos a largo plazo.

La industria y el comercio serán los sectores más apoyados, con especial atención a la pequeña y mediana empresa.

En este ámbito, Francia pretende impulsar la reconstrucción del tejido industrial y facilitar la reubicación en sus fronteras de actividades en sectores “vitales” como sanidad, agricultura y tecnología.

Para evitar la fractura social derivada de la supresión de 800.000 empleos en 2020, la última rama del plan se centrará en la cohesión territorial con otros 35.000 millones para la inversión en planes de formación, primas a la contratación de menores de 25 años, educación y reconversión para evitar el despido de trabajadores.

Este punto incluye una partida de 6.000 millones de euros especialmente dedicada a la inversión digital en sanidad, la renovación de comercios y el desarrollo digital en los territorios.

Una inversión con condiciones

“Llamo a la responsabilidad de todos los actores: a las empresas para que contraten, a los colectivos para que inviertan junto al Estado, a los hogares para que inviertan y consuman en lugar de ahorrar. Es una condición para el triunfo pero también para multiplicar el impacto del plan económico”, dijo Castex.

La crisis derivada de la epidemia del coronavirus llevará este año la deuda pública del país hasta el 120 % del PIB.

El Gobierno insiste en que el plan beneficiará a todos los franceses, desde las clases más modestas, y que estos 100.000 millones de euros son una inversión cuyo impacto será “casi totalmente” absorbido a partir de 2025.

Este plan es independiente de las medidas de urgencia aplicadas durante el confinamiento, en primavera, para evitar el hundimiento de la economía y que ascendió a 470.000 millones de euros.

Al frente del plan, el presidente, Emmanuel Macron, ha puesto al dirigente centrista François Bayrou, líder del partido MoDem y con quien colaboró en las elecciones que lo llevaron al Elíseo.

Bayrou se vio obligado a dimitir apenas nombrado por una investigación judicial sobre empleos ficticios que salpicó a su formación y por la que sigue estando imputado, pero de momento prevalece la presunción de inocencia que le ha permitido ser reelegido alcalde de la ciudad de Pau (sur) y mantenerse como un fiel consejero de Macron.

Pese al fuerte peso que el Gobierno asegura otorgar a la ecología, el plan ha recibido críticas de los ecologistas, que lo consideran insuficiente, y por el líder del sindicato CGT, Philippe Martinez, quien lamentó que las ayudas a empresas no estén condicionadas a la creación de empleo.

Editado por W.Heller